Rumbo a Western States 2017

Este 24 de junio voy a estar en la partida de Western States 100 2017. En el 2011 corrí WS100 en un tiempo de 29:40:38 y era la segunda vez que corría esa distancia. Ahora llevo 8 carreras de 100 millas terminadas y Western States 100 sería la novena. UltraSignup me tiene pronosticado un tiempo de 27:31:16. Ese tiempo lo sacan de alguna forma de la historia de 15 carreras mías que tienen en su base de datos. Hasta ahora siempre he corrido en mejor tiempo de lo que me han pronosticado en UltraSignup.

La verdad es que con 27:31:16 estaría muy contento si logró ese tiempo es esta carrera, pero es dos horas y tanto menos que en mi carrera anterior, y ya han pasado seis años de ese logro. Varios indicadores y comparativos de índices de dificultad me ponen cerca de ese tiempo, pero otros me ponen cerca del corte de la carrera, que son 30 horas. Solamente he terminado Javelina y Western States debajo de 30 horas. Todas las demás me han tomado horas por encima de ese tiempo.

Para algo cuenta toda la experiencia que he adquirido en 7 años corriendo las 100 millas, pero la edad también me está haciendo difícil mantener el paso para lograr pasar las horas de corte de las carreras. El año pasado no logré terminar Kerry Way 200 por no llegar a tiempo a la última estación donde había un corte, pero estoy seguro que hubiese terminado dentro del tiempo que tenía para hacerlo. Incluso en el 2011 tuve problemas con ampollas en los pies que pude haber evitado con un cambio de zapatillas en la milla 30 (donde no dejé una bolsa de apoyo por falta de experiencia). Solamente ahorrándome las dos paradas largas para arreglarme los pies en WS 100 2011 ya tendría las dos horas que necesito para lograr el pronóstico este año.

Este año cuento con Andrés Muñóz de pacer para que me ayude a pasar la noche y llegar a la meta. Mi esposa Lorena viene de crew una vez más, junto con Dan Gomez y Jenn. Tengo probado todo el equipo que voy a usar en esta próxima carrera. Tengo de fondo Massanutten 100 2017 (aunque esto también puede actuar en mi contra). Cuento con más experiencia a mi favor para este próximo reto. El clima posiblemente también me favorezca por que parece que me va a tocar la ruta de la nieve una vez más. Es una pena que no voy a poder experimentar el recorrido original, pero esto no le quita mucho al evento.

Creo que una de las cosas que más me gusta de Western States 100, y que me favorece, es que es una carrera en bajada. Aunque tengo que subir 18,000′, me toca bajar 23,000′. Son 5,000′ de bajada adicionales. Y lo otro bueno de WS100 es que la ruta se puede correr muy bien, especialmente si lo comparo contra Massanutten. Al final de cuentas, me toca hacer una carrera inteligente, manejar bien mi paso, sobrevivir el calor del día y aprovechar las oportunidades que tenga de subir el paso para ganarle tiempo al reloj. ¡Cruzar la meta es el objetivo!

Nota: no he mencionado 24 horas, ni hebilla de plata…

Massanutten Mountain Trail Run 2017

Mi hermano Rogelio y yo terminamos MMT 100 en 34:43:21 y Carlos Rettally terminó en 32:33:04 (incluyendo una perdida inexplicable de varios kilómetros). Tres de tres es un gran logro para nosotros ya que estadísticamente era muy probable que uno no terminara. La experiencia tiene sus ventajas. Tuvimos la suerte de que nos tocara un buen clima que ayudó a todos a terminar por encima del promedio este año.
No tengo ninguna buena explicación para justificar porque este año corrí mejor que los años anteriores llegando progresivamente más temprano a cada estación hasta llegar a la estación #12 (Visitor Center) una hora y nueve minutos más temprano que en el 2016. En la estación anterior llevaba exactamente hora y media de ventaja contra el año anterior. Y entonces descansamos por hora y media y emparejamos todo…

En la primera subida me pasé a Rogelio y luego al Rets. No fue intencional, sencillamente mi ritmo al principio resultó bueno. Rogelio me dijo luego que no estaba subiendo bien, que muchos se lo pasaban hacia arriba y entonces bajando los dejaba atrás. Carlitos estaba iniciando con una paso muy medido que luego aumentó hasta pasarme entre la estación #2 y la #3.

Rogelio me pasó entre la #5 y la #6 y se quedó delante hasta que lo alcancé para llegar juntos a la estación #8. Yo estaba corriendo cómodamente porque tenía muy presente que en 47 días después de terminar iba a correr Western States 100 y necesitaba llegar ileso a la meta para poder seguir entrenando sin lastimarme, ni perder condiciones. ¡Pero iba mejor que en las dos carreras anteriores en todas las estaciones!

Mi hermano es más críptico que yo así que yo no sabía claramente cual era su estrategia de carrera. Tenía el presentimiento que si volvía a ver a Rets o al Tigre ya estaban fritos conmigo. Pero no tenía intenciones de abandonar a mi hermano ya que valoro mucho su compañía y hemos corrido juntos muchas veces, y cruzado muchas metas juntos. Así que desde que me lo alcancé hasta la meta iba a acompañarlo si podía. Por suerte no resultó difícil.

Rogelio se enredó en varias cosas al programar sus bolsas de apoyo. El peor fue no encontrar su gorro de lana para mantener la cabeza caliente durante la noche. En Habron Gap (#9), a los 86.72km, decidió salir por delante mío para subir con calma y que yo me lo alcanzara. Corrí los 15kms hasta Camp Roosevelt (#10) preocupado porque no me lo alcanzaba y pensé que me iba a dejar atrás. Cuando llegué a la estación ya Rogelio no estaba. Bueno, que iba a hacer. Pedí mi café y procedí a alimentarme con lo que me apetecía (que no era mucho).

De repente llega Rogelio con cara de preocupado y jadeando. Había corrido a balazo toda la bajada preocupado porque yo lo iba a dejar atrás ya que él se había perdido en el lomo de la montaña. ¡Como da vueltas el mundo! Los dos estábamos preocupados por lo mismo. La única diferencia es que yo nunca llegué a gastar energías por tratar de alcanzarlo.

Partimos juntos hacia Gap Creek (#11). El camino inicia subiendo por un sendero que va paralelo a un río, pero el mismo camino parece una quebrada por lo mojado que es. Y luego vienen una buena trepada para entonces bajar a la estación. Esta es una de esas secciones que no incluye una corrida por el lomo de la montaña. En esta sección comenzó el frío a ponerse bueno.

Gap Creek es una pequeña estación que no tiene gran cosa. Pasamos rápido a través de la comida y la bebida para no enfriarnos. La próxima estación estaba a 13k y había una corrida larga por el espinazo de Massanutten Mountain para luego bajar a Visito Center (#12). Rogelio se estaba apagando en este tramo y la gente nos estaba pasando. El frío lo estaba limando pero estaba estoicamente soportándolo hasta que se rindió y me pidió me gorro de lana. ¡Ahora el que comenzó a pasar frío fui yo! Con todos los contratiempos llegamos a la estación una 1:09 por delante de mi último tiempo, a las 4:51am.

En Visitor Center ya Rogelio decidió que tenía que dormir y yo necesitaba calentarme junto al fuego. Nos quedamos hasta las 6:30am en la estación. Rogelio durmió un rato y luego fue a que le arreglaran los pies. Yo también debo haberme quedado dormido en la silla donde estaba sentado porque cuando abrí los ojos ya mi hermano no estaba acostado al lado mío. Cuando regresó me contó que le había sacado el líquido a sus vejigas y se las habían vendado. ¡Ahora tocaba correr para terminar esta carrera!

Ya apenas quedaba un poco menos de un maratón para llegar a la meta y estábamos en buena posición para terminar cerca de mis tiempos anteriores. yo estaba entero y a Rogelio lo habían parchado. Ambos nos tomamos una dosis de Peptobismol para tranquilizar el estómago y partimos haca Bird Knob (#13, 5.6km). Ya lo que quedaba era terreno familiar: las preocupaciones anteriores me habían hecho grabar el recorrido en mi mente. Pero esta vez estaba tranquilo y sereno, confiado que la meta estaba a nuestro alcance.

Corrimos todas las estaciones que quedaban en mejor tiempo que el 2016 con excepción del último tramo. Hubo momentos en que bajamos un poco la marcha porque Rogelio se había quedado sin gasolina pero lo rellené con un Power Gel que llevaba en mi botella de mano. Yo había dejado el cinturón que había cargado toda la carrera con una botella de agua que nunca me acabé y con varios geles que nunca usé en la penúltima estación para ir más liviano y mi hermano había dejado su mochila también.

Corrimos el último segmento con mucha calma. Ibamos a lograr nuestro objetivo (terminar la carrera) y llegaríamos juntos a la meta (la bonificación). ¿Qué importaba mejorar los tiempos anteriores? Aún así nos pasamos a varios en esa sección. Teníamos la oportunidad de mejorar el tiempo del último año, pero no hicimos el esfuerzo. Para mí, ¡cruzar la meta juntos no tiene precio!

Javelina Jundred 2016

Este último fin de semana de octubre corrí Javelina Jundred 100 millas en 25:58:54, mi mejor tiempo hasta ahora en las cien millas. Con esta carrera conseguí mi séptima hebilla de ultra corredor. Después de haber corrido Javelina en el 2010, mejoré el tiempo de esta carrera en 2:50 (casi tres horas) y volví a correr vestido de Hombre Araña, como lo hice aquella vez. Diría que la experiencia me permitió mejorar mi tiempo porque no creo que esté corriendo con la misma fuerza y velocidad que tenía a mis 49 años (de eso estoy seguro).

Javelina Jundred se corre en McDowell Mountain Regional Park en el desierto de Arizona, afuera de Phoenix. Este año nos tocó la temperatura más alta que se haya registrado para ese día del año en toda la historia del parque. Estaba caliente. Pero a mí no me afecto tanto la temperatura, a pesar de mi disfraz, porque siempre me mantuve húmedo y usé un pañuelo con hielo alrededor del cuello. No tomé más agua de la cuenta, casi nada, de hecho. Me echaba el agua encima para mantener la temperatura cómoda. Corrí toda la carrera con dos botellas, una con Gatorade y otra con agua. La de Gatorade me la tomaba y la de agua la usaba para controlar mi temperatura.

La noche anterior a la carrera la pasé en el parque, al lado de la meta, donde una ciudad de toldas había sido levantada por los corredores que habían elegido acampar al lado de la partida. Este año habían movido la partida a este lugar para tener más espacio para las toldas ya que se estaba quedando chica el area donde habían hecho el evento los años anteriores. La acampada en la partida/meta es parte del atractivo de esta carrera, tanto para los corredores, como para los espectadores, ya que la carrera son cinco vueltas a un circuito (cada vuelta en dirección contraria) y en cada vuelta hay que recorrer unos 500 metros por un camino que pasa entre las toldas. Este recorrido siempre me llenó de energía porque todo el mundo me animaba y me llenaba de energía (tal vez porque iba vestido de Spiderman, pero creo que los espectadores hacían esto con todos los corredores).

A las 4am me levanté y me vestí bajo mi manta, que era lo único que me cubría. Había dormido al aire libre a un borde del campamento porque no tenía reserva para acampar y se habían agotado los puestos para hacerlo cuando llegué al parque. Empaqué mi mochila y la coloqué en el lugar para las bolsas de carrera donde quedaría como mi reserva de abastos. Fui a buscar cafe porque decidí no perder tiempo preparándolo yo mismo. Ya la partida estaba repleta con los 574 corredores que iban a partir ese día a las 5am. Justo antes de la partida me encontré con Lagarto y pudimos arrancar juntos, pero fue poco lo que corrí con él porque pronto me dejó atrás. Partimos casi al final de la multitud y pronto cada uno se fue acomodando en la larga fila que siempre se forma en estas carreras por senderos estrechos.

En esta carrera la vista era expansiva pero los senderos estaban delimitados por toda clase de plantas espinosas, en su mayoría cactus. Todas las clases de cactus estaban presentes en el paisaje, desde los gigantescos saguaros hasta las pequeñas chollas saltarinas, muchos con espinas que se veía que podían causar mucho dolor. Más de un corredor iba a terminar con un pié lleno de espinas. Además de los cactus, estaban todas las clases de suculentas que viven en estos desiertos, plantas carnosas que acumulan la poca humedad que hay en estos desiertos donde la vida aparece de noche, cuando baja la temperatura.

Ya se veía que el día iba a estar caliente porque en la madrugada la temperatura apenas bajó a 16C y no había una nube en el cielo. La primera vuelta de esta carrera es de 35.7km y el resto de las vueltas son de 31.2km. En total había que hacer cinco vueltas, la primera en el sentido del reloj y luego en dirección alterna cada vuelta. Yo decidí correr con dos botellas solamente aunque recomendaban tres botellas para corredores lentos como yo. También decidí que tomaría Gatorade toda la carrera en una botella, la que llevaba en la mano y agua en la otra (esta ha sido mi combinación desde hace rato). La botella de agua la uso para enjuagarme la boca y mojarme también. Esto iba a ser muy importante con el vestido de Hombre Araña que cargaba puesto porque era la clave para enfriarme evaporativamente.

Primera vuelta

Al final de la primera vuelta se pasa por un cañón que alarga el primer tramo. Ya eran cerca de las 9am cuando llegamos a esta parte y me quedé sin líquidos. Se me secó la ropa y el calor comenzó a tostarme. Esto no era bueno pero ya debía faltar poco par terminar. En ese momento quedé con un grupo de cuatro mujeres y estábamos pasándonos a intervalos. En una de las bajadas rodé y que tirado, cuan largo era. Ahora estaba, seco, sucio y golpeado. No se pintaba muy bueno el día. Terminé la primera vuelta en 4:17, en la posición 183 de 574. Tal vez estaba corriendo más rápido de lo que debiera pero no me pareció que estaba corriendo forzado.

Me llenó de energía el regresar a la meta porque toda la gente que estaba acampando se encontraba arreglada a los lados de un camino que recorría todo el campamento hasta el punto donde se daba el giro para iniciar la próxima vuelta. A todos parecía gustarle ver a Spiderman corriendo, en particular a los niños. “Go Spidey!”

En esta vuelta me puse un pañuelo que está hecho especialmente para el calor porque permite que se le ponga hielo adentro. De ahora hasta que bajara el sol iba a tener hielo alrededor del cuello para enfriar la sangre que pasaba por las carótidas y el agua fría que chorreaba por la espalda iba a ayudar a mantener mi temperatura bajo control. Pasé por la estación de apoyo lo más rápido que pude comiendo papa hervida con sal, unos pepinillos, y sandía mientras los voluntarios rellenaban mis botellas y le ponían hielo al pañuelo.

Segunda Vuelta

Al partir a la segunda vuelta quedé nuevamente con las mujeres que estaban corriendo juntas. Pensé que eran un grupo pero resultó que solamente era coincidental. Una de ellas nos fue dejando atrás, Heather al final terminó en posición #81 en 23:36:22 — eso explica por qué no la volví a ver. Quedé corriendo con Maggie Beach y de la conversación surgió la coincidencia de haber corrido juntos en Western States en el 2011. Maggie Beach terminó Badwater 2011 en la tercera posición femenina. Corrimos juntos hasta Coyote Camp y allí se quedó a descansar. Creo que el calor la acabo porque no salió a la tercera vuelta. Por suerte corrimos juntos porque en esta segunda vuelta me ayudó con agua cuando se me acabó entre Jackass Junction y Coyote Camp, el tramo más largo entre estaciones en esta carrera.

Bajando de Coyote Camp me crucé por primera vez con el Croc. Venía casi dos hora delante mío, iniciando su tercera vuelta. Parecía que el sol lo estaba golpeando porque no hizo más que quejarse del calor pero venía muy bien cuando yo lo vi.

Terminé la segunda vuelta en 4:39:58. Un buen tiempo porque estaba manteniendo el paso bastante constante a pesar que se había puesto caliente el día. La tercera vuelta sería crítica para terminar esta carrera. Ya llevaba nueve horas corriendo y habíamos partido a las 5am. El calor todavía estaba subiendo pero mi vestido me estaba protegiendo muy bien. Todos me preguntaban como podía aguantar el calor con ese traje. La realidad es que venía muy fresco por las propiedades evaporativas del material. Todos los demás tenían que tomarse el agua y sudarla para refrescarse mientras que solamente me la echaba encima y de una vez se distribuía por toda la tela del vestido y comenzaba a evaporarse. Eso me ayudaba a conservar las sales que de otra forma hubiese perdido sudando toda esa agua.

A esta altura de la carrera tenía esperanza de poder mantener algo del paso que había estado llevando. Aunque podía soñar con menos de 24 horas, no se me ocurría cambiar mucho lo que estaba haciendo y estaba determinado a seguir corriendo cómodamente. Una vez más me apegué a mi rutina de comer papa hervida rodada en sal, pepinillos y sandía. Siempre me tomaba algo de ginger ale para ayudar al estómago, y también Coca Cola. Había pizza en la estación principal y me comí un pedazo. Cuando salí a la tercera vuelta no tenía idea del calor que venía en camino.

Según mi cálculo, Lagarto me llevaba como dos horas a esta altura de la carrera, tal vez un poco menos. Yo estaba corriendo bien, no me dolía nada, no tenía fricciones incómodas por ningún lado, pero estaba comenzando a sentir que me estaba pelando la cintura por la espalda. Había planeado usar un calzoncillo de compresión debajo de mi vestido de Hombre Araña pero no lo pude encontrar en la oscuridad de la noche. Creo que se me quedó en la maleta que había dejado en el auto así que me puse el pantalón de correr que había traído por si decidía quitarme el disfraz. Es de marca Nike y no tengo idea por qué esa gente usan tanta costura para ponerle la etiqueta pero el resultado de eso es que cuando corro con el cinturón para la segunda botella, el peso de la misma botella hace que se me pele la piel justo donde la etiqueta me roza con la espalda. Normalmente, cuando corro con estos pantalones, me pongo la camiseta por dentro del pantalón para evitar que esto pase y no pelarme. Esa no era una opción ahora porque no me puedo meter el disfraz por dentro del pantalón.

Mientras corría bajo el sol pensaba en lo deliciosa que iba a estar el vaso de cerveza que me iba a tomar en Coyote Camp, un puesto de ayuda que maneja el Hash de Phoenix. En la primera vuelta me había tomado un bloody mary que estuvo buenísimo. En la segunda vuelta cambié a cerveza y ahora estaba motivado por llegar para tomarme otra. Cuando comencé a trepar para Coyote Camp ya las pulsaciones se me estaban elevando por el calor. Ya se veía difícil que pudiese mantener esta vuelta dentro de las cinco horas como había hecho con las dos primeras.

Cuando llegué a Coyote Camp me encontré con un tumulto que estaba en la misma situación que yo, con sed, pero ni uno solo tenía una cerveza. Yo si aproveché la oferta de cerveza que tenía y me tomé un vasito mientras comía de lo que había en la mesa de abastos. Por desgracia se habían acabado las papas con sal así es que me comí toda la sandía que pude y tome algo de jugo de pepino también. Ya con mis botellas rellenas seguí hacia Jackass Junction, la próxima estación. Iba a tener que ser juicioso con mis líquidos porque este tramo es el más largo entre estaciones y ahora estaba más caliente.

Una de las cosas que me han gustado de Javelina es que cada vuelta es en el sentido contrario. Esto permite que uno pueda ver a la gran mayoría de los competidores en un momento u otro. Bueno, en esta vuelta me toco ver a los que iban ganando la carrera: yo iba en mi tercera vuelta y esta gente me estaba pasando para terminar la carrera. La gente que venía en contra, la mayoría, iban para su cuarta vuelta, pero los primeros corredores iban a terminar antes que yo terminara esta vuelta y me estaban pasando como si yo estuviese parado. ¡Wow, esta gente corre rápido!

A estas alturas de la carrera ya estaba corriendo solo. Veía mucha gente, pero nadie estaba corriendo cerca de mí, en el mismo sentido que yo. La tarde estaba cayendo cuando me acercaba a Jackass y podía escuchar música. Algo había cambiado en esa estación desde la última vez que pasé por allí. Cuando voy llegando me encuentro con dos hombres vestidos de cheerleaders bailando y animándome a llegar a la estación. En la estación habían luces de colores y el ambiente estaba muy festivo y las chicas detrás de las mesas se habían vestido sexy. ¡Aquí la gente la estaba pasando bien!

De repente me llega un hombre vestido de bombero, como salido directamente de la banda “The Village People”, y me pregunta si era de Panamá. Yo le digo que sí, ¿cómo sabía él eso? Me responde que mi amigo de Panamá había pasado por allí hace poco y que “no se veía muy bien” ¡y me ofrece una cerveza! Bueno, era hora de sentarme y tomarme una cerveza con calma, ya me la merecía. Había una hielera inmensa llena con toda clase de cervezas que se veían potentes — yo escogí la más fácil de tomar, la más ligera que encontré y me senté a descansar un rato. Fue muy divertido el tiempo que pasé en la silla mientras una cantidad de corredores me pasaban apurados por seguir su carrera y no caer ante la tentación de esta estación. Yo no pude resistir…

Cuando me terminé mi cerveza proseguí en mi procesión. Ya había bajado el sol y tenía esperanzas de poder mejorar mi paso y ahora todo lo que venía era en bajada. Ya había pasado la primera mitad de la carrera, había sobrevivido la parte más caliente del día, y ahora me tocaría aguantar el sueño. Ya no me estaba echando el agua encima porque no quería tener el disfraz mojado, o húmedo, durante la noche que podía ponerse fría. Curiosamente, ahora es cuando más caliente se sentía mi vestido, y la noche no parecía que se iba a enfriar mucho. No me había llevado mi lámpara en esta vuelta así que me tocaría correr hasta la estación principal con una linterna de mano pequeña que cargaba en el cinto.

Cuando llegué a la próxima estación comencé a tomar sopa. A esta altura de la carrera la sopa es lo que mejor me cae y me ayuda a recuperar las sales que he perdido durante la sudada del día. En esta estación ya había gente que estaba abandonando la carrera. Parece que el día fue letal para muchos corredores. De Rattlesnake, esta estación, a la meta viene el tramo que mejor se puede correr en esta carrera. Traté de apretar para terminar esta vuelta debajo de seis horas y logré: hice el tercer tramo en 5:55:42 y pasé en la posición #183. Entre las cervezas y la silla en esta vuelta me pasaron 26 personas.

8:53pm

Cuando regresé al campamento base me tocó pasar por enfermería para que me pusieran esparadrapo en la espalda porque ya se me había pelado donde me rozaba el pantalón. La gente es muy amable en la estación médica siempre, y lentos. Pero, ya no estaba dispuesto a otra vuelta más con esa lesión molestando. Después me fui a comer algo y, por primera vez en una de estas carreras, la comida no me bajaba: no me pude terminar el primer mordisco de pizza. Cuando me lo traté de tragar me dió una revoltura y vomité. Fue poco lo que vomité porque no tenía nada en el estómago. Bueno, ya vería como seguiría el resto de esta carrera sin comida. Saliendo de la estación la gente todavía seguía animándome por ir vestido de Hombre Araña. Ahora era cuando los superpoderes iban a ser necesarios.

3:05am

Antes de salir había tomado mi linterna de cabeza y había cambiado la pila de la linterna de mano por si la volvía a necesitar. Estaba corriendo todavía, pero mucho más lento ahora. La subida desde Jeadquarters a Rattlesnake es progresiva y se presta para correr bien. Iba pensando que no había visto al Croc en esta vuelta. ¿Será que se me escondió para que yo no lo viera? El es capaz de hacer eso para joder y hacer que no supiera que ventaja me llevaba.

Al regresar a Rattlesnake pude comer más sandía y bajar unos sorbos de sopa de fideos. Creo que estaba pasado de sal, pero aún no daba con la razón por la que no me pude comer la pizza. Por suerte todavía podía beber el Gatorade y bajar unas calorías por esa vía. Ahora que era de noche el agua me estaba alcanzando sin problema entre las estaciones.

De noche pude ver varios desert gerbils en el camino. La noche estaba oscura y el cielo se nublo. A pesar que no había luna no pude ver muchas estrellas por la opacidad que cubría el firmamento. Por suerte tenía una buena linterna para alumbrar el camino. Varias veces me tropecé con rocas que no estaba viendo bien. Cuando regresé a Jackass vi que la fiesta seguía a todo dar. Me ofrecieron más cerveza pero esta vez pasé de largo. Les prometí que en la próxima vuelta celebrábamos el camino a la meta final pero ahora tenía que terminar esta vuelta lo antes posible.

No se que pasó entre Jackass y Coyote Camp, pero se me acabó la gasolina y me estaba durmiendo. Por suerte en esta vuelta me pasaron unos corredores y decidí aprovecharlos para unirme a su tren y mantener el paso. La compañía me ayudó definitivamente pero al rato se me fueron quedando atrás. Yo trepaba más rápido que ellos y este tramo estaba lleno de subidas y bajadas. Ya estaba desesperado por llegar a Coyote Camp y nada que lo veía.

Finalmente apareció de la nada la estación. Ahora esta estación que había sido tan animada durante el día había palidecido en comparación con la fiesta que se armó en Jackass. Una de las razones es que esta estación es remota, mientras que la otra está accesible en auto y tiene más amenidades. Creo que los voluntarios también se estaban cansando y no habían llegado reemplazos. Comí lo que pude, rellené mis botellas y seguí mi camino. Ahora venía una bajada larga a Jeadquartes.

A estas alturas, con el sueño que aún me estaba correteando, y las piedras que había pateado, la bajada se me estaba haciendo complicada y no le estaba sacando el provecho que hubiese querido. Al menos estaba en movimiento y eso era bueno. El perfil de este tramo es una bajada relativamente rápida y luego el resto es de una pendiente muy leve y con buena pisada. Comencé a motivarme pensando en que pronto estaría dando la vuelta y comenzaría mi último tramo. Ahora se estaba llenado el aire de un polvillo muy fino que hacía incómodo respirar y me resecaba el lente de contacto en mi ojo derecho. Tenía la brisa en la espalda y el viento me traía el propio polvo que yo levantaba. Aún así, estaba alcanzado a otros corredores y los estaba pasando.

Cuando regresé a Jeadquarters fui por otro pedazo de pizza para ver si esta vez si podía comerlo. Mismo cuento que la vez pasada: no me lo pude tragar y termine botando lo poco que tenía en el estómago. OK, ya solamente quedaba la última vuelta y estaba seguro que iba a poder terminarla como estaba. Más caldo de pollo, ginger ale, Coca-Cola y partí por esa hebilla que me esperaba al final de esta vuelta. En la salida esta vez estaba dormida la mayoría de los que habían estado animándome pero ya no necesitaba más motivación que la llevaba dentro. Esta última vuelta me había tomado 6:11:46 y llegué a dar la vuelta en la posición #164.

Cuando salí vi que había un tren largo de otros corredores que también estaban en su última vuelta. Muchos ya estaban caminando, o corriendo muy lento. Yo decidí que iba a dejar todo lo que me quedaba en esta vuelta y apreté el paso, determinado a correr toda la última vuelta. Comencé a pasar gente. Me acordé de Ernie que le pinta una diana a los corredores que tiene al frente. Así mismo fui haciendo con todo el que veía y uno tras otro los alcanzaba, los pasaba, y los dejaba atrás.

Cuando llegué a la subida hacia Coyote Camp seguí corriendo. Como ya no había sol que me robara fuerza encontré un ritmo que me permitía correr la subida tal como lo había practicado en el Parque Metropolitano de Panamá cada vez que subía al mirador por el camino del Mono Tití cada viernes con el “Monkey Pack”, nuestro grupo de apoyo a corredores adictos. Con cada paso que daba faltaba menos para terminar esta vaína. Ya podía sentir la elación de estar alcanzando otra meta más. Coyote Camp apareció pronto, estaba corriendo bien, en especial por ser la última vuelta. A estas alturas la mayoría de la gente va en una marcha forzada.

Me tomé un café en Coyote Camp, más caldo, y partí hacia la próxima estación. Como a la hora de estar corriendo, aún de noche, comencé a sentir otro bajón venir. Estaba vez iba a apretar el botón de Nitrox: toda la carrera había llevado un gel en mi botella de mano y ahora era cuando realmente lo necesitaba. Tenía más en el cinto, pero ya era hora de comerme todo lo que había cargado todo el día encima. Apenas los carbohidratos entraron en mi torrente sanguíneo sentí que me volvieron los ánimos y el humo del diesel desapareció, una vez más estaba quemando en los cuatro cilindros. La madrugada, justo antes que salga el sol, es la peor hora de la noche en estas carreras de larga distancia. Pero ya, inexorable, el astro que mantiene esta roca flotando en el espacio en su órbita estaba por romper el horizonte.

Cuando llegué a Jackass ya la fiesta había terminado. La música seguía tocando pero el ambiente festivo se acabó y nadie me ofreció cerveza (que no me iba a tomar a esta hora). Más café, más caldo, y por fuera. Ya estaba corriendo loma abajo y seguía pasando gente. Pronto fue tornándose rojo el cielo y el sol fue marcando el perfil de las montañas que tenía al frente. Jeadquarters quedaba al Este de mi posición y el sol se levantaría frente a mis ojos mientras corría entusiasmado por ir acercándome a la meta. En Rattlesnake repetí la rutina que ya me estaba dando resultado: más café, caldo y rellenar botellas.

Ultima vuelta

Ahora sí, ya solamente me separaban 6kms del final de esta carrera. Apreté el paso aún más. Según mi matemática iba a poder terminar justo debajo de las 26 horas, o cerca de ellas. Era mejor si había un 25 y pico en lugar de 26 y sencillo. Más rápido, más rápido. Claro, yo pensaba que iba a balazo, pero en realidad iba como una tortuga corriendo, pero estaba corriendo y seguía pasando corredores. A lo lejos vi otro grupo y calculé que me los iba alcanzar sin hacer otra cosa que seguir corriendo. Ellos también estaban corriendo pera se tomaban descansos caminando. Yo no dejaba de correr y al rato los alcancé, los pasé y los dejé atrás. De una vez fui buscando más gente delante mío. Y miraba el reloj, y calculaba, y tenía ganas de apretar el paso pero no quería gastarme antes de cruzar la meta.

Acabando…

Pronto pude ver el perfil de los cerros que estaban cerca de la meta. Ya faltaba un par de kilómetros solamente. Ahora si era hora de dejarlo todo en el camino y llegar a la meta con los vapores del tanque. Cuando logré ver Jeadquarters me quedaban unos cinco minutos antes de la hora. Si cruzaba antes de las 7am tendría un tiempo con un 25 por delante. Ya iba corriendo a todo lo que daba a esta altura de la carrera y sentía que me estaba alcanzando la hipoxia, pero no importaba ya porque antes cruzaría la meta, aunque fuese en déficit. ¡Iba feliz!

Crucé la meta en 25:58:54, mi mejor tiempo hasta ahora. Había pasado a 44 corredores en esta vuelta que me tomó 4:53:55, mejor tiempo que las dos anteriores. Me dieron mi séptima hebilla en cuanto crucé, me tomaron mi foto, y me preguntaron si necesitaba algo: “¡Sí, una cerveza por favor!”. Y me la trajeron…

Después de terminar mi refresco y conversar un poco con la gente que estaba por ahí me acosté a dormir mientras esperaba a mi conductor para ir a desayunar. Y así estaba cuando me encontró:

Kerry Way Ultra 200kms

Ya estamos en la recta final para Kerry Way Ultra en Irlanda: el 2 de septiembre Roger y yo estaremos en la partida, la meta estará a 200 kilómetros de distancia y durante el recorrido tendremos un desnivel de más de 5,000 metros. Tenemos 40 horas para terminar y la ayuda de Isa y Lorena será vital porque la carrera no tiene estaciones de apoyo como las carreras típicas (es auto asistida, ni agua nos van a dar). Esta carrera será del tipo “pague por sufrir” sin duda alguna. Y ya estoy sufriendo sin comenzar la carrera porque mi rodilla derecha está actuando rara últimamente.

Kerry Way es una carrera muy pequeña: en el 2015 comenzaron 43 y terminaron 25 dentro de las 40 horas. La carrera sigue uno de los senderos de larga distancia de Irlanda que recorre el perímetro de la península de Kerry en County Kerry partiendo y terminando en Killarney. La ruta pasa por el cerro más alto de Irlanda, Carrauntoohil, con 1,038 metros de elevación. ¡Por suerte nosotros no pasaremos por la cima! Con Google Earth ya pasé por encima de toda la ruta y la carrera será algo como las escenas de Corazón Valiente en Escocia corriendo por parajes de hierba entre cerros más altos.

Esta es la lista de equipo que tenemos que llevar encima en todo momento:

Mandatory Gear List:
• Full waterproof Jacket and Trousers
• Head Torch with a minimum of 200 lumens and spare batteries
• Route Map
• Fully charged Mobile Phone
• Survival (bivy, foil) Bag
• Whistle
• First Aid Kit (plasters, support bandage, sterile dressing)
• Gloves, Hat
• Water and spare food

La lista es lo normal para este tipo de carrera. Es un poco menos de lo que pide el Ultra Trail de Mont Blanc. Ya tengo todo el equipo y usaré casi lo mismo que usé para esa carrera. Tal vez lo más complicado de la carrera será, además de que no tiene estaciones de apoyo establecidas, que la ruta no está marcada. En las carreras normalmente colocan marcas adicionales justo antes del evento. Colocan banderines, cintas, reflectores y otras marcas para ayudar a los corredores a mantenerse en la ruta. Esta carrera requiere que uno siga los marcadores existentes que usan los caminantes para seguir el sendero de Kerry Way. Durante el día puede que eso sea suficiente pero de noche, cansado, será más difícil mantenerse sobre la ruta.

Support:
Self-sufficient with Support Crews allowed at:
1. Climbers Inn, Glencar
2. Sheahans Supermarket, Glenbeigh
3. Gortmore, Foilmore
4. Waterville
5. Caherdaniel
6. Sneem
7. Templenoe
8. Kenmare

Con solamente 8 estaciones en 2oo kilómetros tendremos que recorrer en promedio unos 25kms entre cada estación. Espero no tener que pasar más de 4 horas entre estaciones y trataré de sobrevivir con tres litros entre estación. puedo llevar tres litros en mi mochila Salomon sin problema con las dos botellas de 20oz y la vejiga de 1.5lts. Ya tengo que empezar a entrenar con la mochila en la espalda para que el peso no sea una sorpresa el día de la carrera. Como hará frío durante la carrera el consumo de líquido sera menor que si estuviésemos corriendo a mayores temperaturas. En Fat Dog en el 2014 corrí 192 kilómetros con dos botellas de 20oz solamente pero habían unas 16+ estaciones en el recorrido. Ahora hay la mitad de estaciones y más distancia.

Mi hermano Rogelio está entrenando duro y no creo que se aguante las ganas de correr rápido. Supongo que al final terminaré corriendo solo por muchas horas. El está pensando correr más rápido y descansar (hasta dormir). Esta será la verdadera historia de la liebre y la tortuga. ¡Más vale que no se quede dormido como en la fábula!

La tabla a continuación es mi estimado de lo que creo que puedo hacer en Kerry Way. Los tiempos son del resultado que obtuvo Charlie Byrd el año pasado en esta misma carrera. Charlie tiene 43 años y terminó en la cola de la carrera, pero terminó. Yo tengo la esperanza, la aspiración, de poder hacer lo mismo. Espero que los 12 años de diferencia no sean un mayor obstáculo.

Inicio Killarney Distancia Estimado Hora Tiempo a Min/Km Kms/hora
1 Killarney a Black Valley 20kms 2h40 8:40:00 2:40:00 8.00 7.5
2 Black Valley a Glencar 18kms 6h41 12:41:00 4:01:00 13.39 4.48
3 Glencar a Glenbeigh 20kms 10h01 16:01:00 3:20:00 10.00 6
4 Glenbeigh a Caherciveen 28kms 13h20 19:20:00 3:19:00 7.11 8.44
5 Caherciveen a Waterville 30kms 19h47 1:47:00 6:26:59 12.87 4.66
6 Waterville a Caherdaniel 11kms 23h03 5:03:00 3:16:00 17.82 3.37
7 Caherdaniel a Sneem 17kms 27h11 9:11:00 4:08:00 14.59 4.11
8 Sneem a Kenmare 28kms 30h53 12:53:00 3:42:00 7.93 7.57
9 kenmare a Killarney 25kms 34h25 16:25:00 3:32:00 8.48 7.08
197kms 39h33 21:33:00

Massanutten 2016

Hace una semana conseguí mi sexta hebilla de 100 millas al completar Massanutten Mountain Trail 100 en un tiempo de 34:37 (34 horas y 37 minutos). Jose Orillac me acompañó terminando su carrera en 28:30. En esta ocasión me tomó veinte minutos más que en el 2014 para completar la carrera, pero esa diferencia se puede considerar virtualmente nula para una carrera tan grande. Curiosamente, esta vez me sentí mucho más confiado que la vez anterior durante la carrera y nunca llegué a estar tan cansado (ni a tener alucinaciones por falta de sueño).

Lagarto hizo una carrera espectacular quedando en el 25% superior de los corredores (me ganó por seis horas). Con esta carrera ya El Croc lleva cuatro hebillas de 100 millas. Ya está listo para correr el Ultra Trail de Mont Blanc en septiembre. Espero que la comida de las estaciones de esa carrera le caiga bien para que también la pueda completar en buena forma. Yo ahora voy para Irlanda a correr 200 kilómetros en Kerry Way 200 para asegurarme de mantener mi paridad con Jose (que viene pisándome los talones).

Creo que ya me pudo considerar un ultra corredor experimentado. Ya me siento cómodo con la distancia de 100 millas y tengo una buena idea de qué esperar de estas carreras y de cómo manejarme para poder completarlas exitosamente. Esa confianza me llevó a cometer un par de errores pequeños que se pudieron tornar más grandes. No revisé el pantalón que me llevé para la carrera y casi se descose por completo entre las piernas porque ya llevaba demasiadas corridas con esa prenda precisamente porque es muy cómoda (corrí Fat Dog y Tahoe Rim Trail con el mismo pantalón). Debí haberlo cosido para reforzarle las costuras que se soltaron por el roce de cientos de kilómetros recorridos. Además, no revisé las medias que había puesto en la bolsa para la mitad de la carrera y, nuevamente, eran unas medias muy usadas con varios huecos. Por suerte los agujeros estaban en lugares donde no causaban molestias.

Esta vez los pies llegaron casi intactos al final de la carrera con la excepción de las uñas que inevitablemente siempre pierdo cuando corro distancias tan largas. A pesar que llovió durante la carrera el recorrido no estaba tan mojado como hace dos años y no se me maceraron los pies como pasó en el 2014. Creo que también me ayudó el usar Hydropel en los pies antes de la carrera. Me acosté con los pies cubiertos de Hydropel para que se absorbiera durante la noche y me ayudara durante la carrera evitando que el agua fuese absorbida por la piel de mis pies.

Esta vez corrí toda la carrera con unas Hoka Speed Goat y las usé toda la carrera. Esta es la primera vez que uso un solo par de zapatillas durante toda la carrera. Los pies nunca me dolieron mucho y las zapatillas me protegieron muy bien de muchas rocas con las que tropecé durante la carrera. Hubo una excepción cuando le pegué a una roca que no se movió ni un poquito y destruyó la uña del dedo gordo de mi pie derecho. Tal vez ni con las botas de mi moto me hubiese salvado de ese golpe. Al principio de la carrera pensé que había cometido un error con las Speed Goat porque los tobillos se me estaban doblando mucho con la cantidad de piedras en el camino, pero pude arreglar ese problema apretando las zapatillas al llegar a la segunda estación del recorrido. Después que me apreté las zapatillas ya se mantuvieron en posición cuando el tobillo se torcía y mi propiocepción aumentó sin que me lastimará los tobillos en ningún momento.

En el 2014 corrí Massanutten con un pie lastimado por una caída de moto. En esta ocasión, después de muchas horas corriendo, el tejido blando que me había lastimado comenzó a darme una leve molestia, pero nunca llegó a un nivel insoportable y pude correr todas las bajadas de esta carrera. Aun así, el tiempo fue virtualmente idéntico entre ambas carreras. Creo que hace dos años estaba subiendo más rápido que esta vez y bajando más lento. También mi hizo falta la compañía de Gary Knipling y Paul Crickard (a quienes llevé muy presente durante mi recorrido). Esta vez corrí casi totalmente solo toda la noche y creo que por eso no pude correr tan rápido ese tramo. En el 2014 Paul me llevó apurado por muchas horas durante la noche cuando estaba muy cansado. Esta vez nunca experimenté el agotamiento de aquella carrera y la confianza de haberla completado anteriormente me dio energía para correr con más velocidad los últimos tramos de la carrera. Fui quince minutos más rápido en la última sección de la carrera.

Pasé a balazo por las últimas dos estaciones de esta carrera. Cuando llegué a Visitor Center, la antepenúltima estación, pregunté por Lagarto. Yo llegué a esa estación a las 6:30am. ¡Me dijeron que Jose había pasado por allí a la media noche! Me llevaba seis horas y media de ventaja. Pensé que esa ventaja la iba a incrementar con lo que le faltaba de la carrera, pero al final logré recortarle media hora a esa ventaja. Al igual que yo, Jose también bajó la marcha en la segunda mitad de la carrera. Yo había llegado a ese puesto en 26 horas y treinta minutos y Jose había recorrido esa misma distancia en 20 horas. ¡Qué monstruo!

La otra cosa que hice diferente en esta carrera es que me puse una camiseta manga larga para la noche y me llevé mi chaqueta impermeable en la cintura. En el 2014 solamente usé la chaqueta sobre la camiseta manga corta y pasé frío en ocasiones. Ahora pude regular mi temperatura mucho mejor con la camiseta. De hecho, con la camiseta estaba tan caliente que por largos ratos me quité la gorra y el Buff de lana que llevaba al cuello. Los guantes calientes que llevaba casi no los usé.

Durante la noche tomé unas pastillas de sal con cafeína y creo que me ayudaron a estar despierto. No sé si ya me he adaptado mejor a las largas horas sin dormir porque nunca me sentí tan asueñado como cuando corrí Massanutten 2014, ni sufrí alucinaciones (bueno, no es que me cauce sufrimiento el alucinar). Lo que sí me molestó un poco en la noche fue el estómago. Me sentía que necesitaba más sal porque me estaba dando un poco de nausea, muy leve, al tomar pequeños sorbos de Gatorade (que era lo que daban de beber en la carrera, además de agua, para rellenar las botellas). Cuando traté de tomar más pastillas de sal en la madrugada no me las pude tragar y tuve unos arqueos violentos. Por suerte no tenía nada de líquido en el estómago y nunca pude vomitar. Hablando con Ernesto Durán del problema de las pastillas me dijo que él las muerde. ¡Qué idean tan genial! Por algo le decimos “El Champ” (además de que, realmente, es un campeón).

Cuando salí a la calle en el tramo final de la carrera llevaba 33:49 corriendo. Pensé que si apretaba el paso podía romper el tiempo de mi carrera anterior. Como todo era bajada de aquí a la meta me fue fácil subir mi cadencia y mantener un buen ritmo. Comencé a dejar atrás a todos los que tenía cerca, y a los que ya me había pasado. De repente, al mirar atrás, vi una pareja que se estaba acercando (aunque aún estaban lejos de mi). Cuento corto, la pareja me estaba alcanzando y yo me reusaba a dejar que alguien me pasará a esta altura de la carrera, aunque no fuese a ser gran diferencia. Cuando salgo al llano final y tengo el arco de la meta a la vista, la pareja estaba bastante cerca de mí. Aprieto el paso para que no me alcancen y veo hacia atrás, el corredor en ese momento inicia un ataque de velocidad. ¡Tuve que hacer lo mismo para no ceder mi puesto! Hicimos un cierre de alta velocidad después de 166 kilómetros corriendo. Al final entramos juntos a la meta y nos dieron el mismo tiempo. Tremendo pique de velocidad con el que cerramos nuestro recorrido. Por suerte no sufrí mayores consecuencias y hasta pienso que debí haberlo dejado pasar. Pero lo poco de espíritu competitivo que me queda no me lo permitió.

Lagarto había escuchado que ya venía llegando y fue al carro a buscar unas cervezas. ¡Uf, qué delicia ese primer sorbo de cerveza para celebrar un buen trabajo! Curiosamente, en una de las estaciones ya me había tomado un vaso de cerveza. Corrí varias horas con un veterano de esta carrera y nuestra conversación había tocado en el tema de la cerveza y lo sabroso que sería tomarse una. Llegamos juntos a una estación y apareció una botella de cerveza. Mi amigo me trajo un vaso de cerveza porque sabía lo mucho que yo lo apreciaría.

Tahoe Rim Trail 100

Bueno, en exactamente una semana salimos para Tahoe Rim Trail 100m y arrancamos a correr el sábado 18 de julio, 2015. Tenemos 35 horas para terminar nuestra carrera. Vamos Luis Carlos Stoute, José Orillac, Ernesto Durán, Isabel Bennett, Roger Bennett y yo a ver que podemos hacer en esa carrera. Isa va por 80km (su debut en esa distancia) y el resto vamos por los 161km que se corren en dos vueltas del circuito de 80km. En esta ocasión no me he preocupado mucho por lo que me espera y ahora, a última hora, tengo dudas sobre lo que voy a poder hacer.

Esta sería la sexta ocasión que me paro en la linea de partida de una carrera de esa distancia. Ya me siento tranquilo con completar la carrera, y eso es bueno. Lo malo es que me siento tranquilo con completar la carrera. Estaba muy juicioso entrenando bastante y luego se me acabó la motivación y no logré preocuparme suficiente para volver a iniciar mi régimen de entrenamiento. Hace un mes terminé The North Face Endurance Race 80km en 14 horas bajo un calor agobiante y corriendo a un paso lento. En mi mente atrofiada la matemática sencilla dice que ese tiempo (por dos) me lleva a terminar en 28 horas. En la práctica estoy claro que esos números no se suman de esa forma cuando se trata de una carrera tan larga. Menos cuando he entrenado tan poco en estas últimas semanas.

Ahora, las hebillas de esta carrera están divididas en tres: una con moneda de oro a los que terminan en menos de 24 horas (Ernesto Durán), otra con moneda de plata para los entran en menos de 30 horas (José Orillac y Roger), y una de bronce para los que terminan en el tiempo permitido. Yo quiero una de plata y estoy claro de lo que eso conlleva. Hasta tengo los números estudiados: caminando a 6km/hora termino en 26.667 horas y tengo mi hebilla de plata. Lástima que la experiencia no me ha llevado a creer que eso sean tan sencillo. Eso es, básicamente, lo que hice en mi última carrera: caminé mucho (todo lo que fuera ligeramente hacia arriba). 6km/hora se hacen a 10 minutos por kilómetro. El problema son todas las paradas que hay que hacer para comer, ir al baño y otras cosas que siempre suceden en estas distancias. Pero tengo 3 horas para desperdiciar en todo lo anterior y llegar en menos de 30 horas. ¿Será que puedo?

Ultra-Signup me está calculando casi 34 horas. Al menos me tiene incluido entre los que terminan por que en Fat Dog 120m me tenía con un tiempo mayor que el permitido para la carrera. He avanzado en la estima de las computadoras que hacen esos cálculos. A Luis Carlos le tienen calculado un poco más de 30 horas y yo generalmente puedo terminar junto con Luis Carlos en esas distancias. En Massanutten hice 34:17 y la computadora está tomando ese tiempo en cuenta. Ahora, esa última carrera tiene una superficie muy difícil para correr (llena de piedras) y el recorrido estuvo muy, muy mojado. TRT va a tener una superficie muy fácil para correr: suave y bastante cómoda. El calor puede ser un factor que impacte negativamente en el rendimiento de todos los corredores, pero esa parte no me preocupa mucho por que acabo de correr en el mismo infierno y pude terminar.

Mi espalda y mi cadera derecha son dos cosas que en esta ocasión me están poniendo a dudar por que están débiles. Mi osamenta está comenzando a mostrar los años que tiene mi carrocería. ¡Ojalá fuera cuestión de ponerle una capa de pintura fresca y listo! Es un poco más complicado que eso en la práctica. Mis músculos y mi corazón aguantan sin mayor problema. Los pies puede que terminen con ampollas y eso lo puedo prevenir con un poco de duct tape aplicado en lugares estratégicos. En Costa Rica terminé con unas ampollas horrorosas en la planta de los pies por que me mojé los pies más de lo que había previsto. Esta vez voy con duct tape en la planta de los pies y esparadrapo en los dedos de los pies, además de las Injinji (medias con dedos).

La alimentación, la vestimenta, las zapatillas y lo demás ya está todo probado, usado y comprobado. Esta carrera tiene una logística muy sencilla por que es un circuito que parece un trébol y en el medio hay una estación que visitamos tres veces por cada 80km, seis veces en total. Con una sola bolsa me puedo sentir por bien servido. Ya veré si uso más bolsas solamente por ser diligente y precavido.

Fat Dog 120m Alucinante

10574282_10153333649451686_6363361106647499525_n Este fin de semana completé Fat Dog 120 millas en 45 horas, 25 minutos y 34 segundos. Todos los Panameños que fuimos a correr completamos nuestra carrera — el 100%, algo fantástico. Es difícil traer de vuelta la experiencia de un evento tan largo porque el relato se puede volver algo monótono y a la vez hay tanta experiencia que quiero compartir. Para mi la experiencia de seguir corriendo a través de la segunda noche, comenzando desde las 34 horas de correr en adelante, fue algo muy nuevo que nunca había experimentado, en especial las alucinaciones o ilusiones ópticas que experimentaba continuamente. Curiosamente el agotamiento físico fue mínimo y logré cerrar la carrera corriendo a excelente ritmo.

De los 120+ que se pararon en la partida solamente llegaron 84 a la meta, el resto fue cayendo poco a poco en el camino. Nuestro lote le ganó a las estadísticas y todos cruzaron la meta: #35 – Jose Orillac – 38:55:33, #47 – Tao Costarangos – 40:37:52, #69 – Irving Bennett – 45:25:34 y #71 – Luis Stoute – 45:41:49. Carlos Rettally completó sus 70 millas en 20:50:44 y quedó de décimo en su carrera. Nuestros resultados son testimonio de la buena preparación que hicimos a través de estos últimos seis meses. Estoy muy orgulloso del desempeño de Jose y Tao porque ambos dieron todo lo que podían dar y terminaron a pesar de que al final venían con fuertes dolores pero no se doblegaron. Ahora les toca una buena recuperación para que sus cuerpos regresen a la normalidad después de terminar su primera carrera arriba de 160 kilómetros y el primer 192km para todos nosotros. Tao saltó de 50km directo a 192km sin antes haber corrido distancias intermedias: ¡barbarazo!

Yo me fijé correr Fat Dog en 46 horas cómo plan de carrera en parte porque ese ritmo me ponía en la estación de Skyline, kilómetro 158, en 35:44, un poco más que mi última carrera. Pensé que ese ritmo sería descansado y me dejaría en buena posición para usar lo que me quedara de energía para los últimos 34 kilómetros. La carrera arranca con una subida de 15 kilómetros y 1,500 metros de elevación ganada, la primera loma tenía la mayor pendiente de todas. Yo fui dejando que los corredores me pasaran hasta quedar en un grupo que parecía determinado en mantener un ritmo pausado para nuestra primera tarea de ascenso. Por suerte el día había iniciado frío pero sin lluvias cómo el día anterior. Aún no nos dan los resultados preliminares pero creo que me tomó más de tres horas esa primera subida y llegué a la estación de Cathedral en más tiempo del que me había programado mi tabla de pasos de Ultra Splits. Yo contaba con que esto fuera así porque la mayoría de los corredores inician a un ritmo rápido y luego van desmejorando su rendimiento. Yo quería hacer lo contrario y comenzar suave para poder cerrar con fuerza.

Los próximos 15 kilómetros fueron una bajada constante hasta el Río Ashnola. En esa estación me dijeron que habían tenido que parcharle los pies a Tao y Jose. Esta información me la dieron los asistentes cuando vieron que yo también era de Panamá. Luis Carlos había decidido tomar la carrera muy pausadamente y me dio paso en la subida. Al llegar a la estación de Ashnola había completado las primeras 20 millas y el tramo número uno de seis que tenía la carrera. Creo que eran cerca de las 4pm y todo marchaba bien hasta ahora. La carrera estaba apenas empezando. Ya solamente me quedaban 160 kilómetros y esa distancia ya la había cubierto antes. Rellené mis botellas de líquido, comí todo lo que pude en la estación y seguí mi camino rumbo a Trapper qué quedaba a 18km de distancia. Ya era evidente para mí que tenía que usar el tiempo de la tabla cómo mi meta porque los kilómetros parecían transcurrir a un ritmo glacial, muy, muy lentamente.

El camino a Trapper era otra subida de unos 1,000 metros de elevación subiendo desde 1,250m hasta 2,250m. El suelo estaba muy mojado por las lluvias que habían estado cayendo antes de la carrera. La parte buena de las lluvias es que el día nos tocó fresco y la contraparte es que tenía ya horas con los pies húmedos. Ya podía sentir que se me estaban arrugando la planta de los pies y seguro que me saldrían unas ampollas que pretendía ignorar completamente. En este tramo me alcanzó Graham que había corrido la carrera el año pasado en 38:12 y este año se propuso correr 400km. Graham arrancó a correr el miércoles desde unos 16km más allá de la meta y corrió hasta la partida para entonces correr con nosotros de vuelta a la meta. Venía entero y se quedó corriendo conmigo por un largo rato hasta que coronamos la subida a Flattop Mountain donde compartimos una vista espectacular. Allí decidió para a descansar y fumarse un porro para poder gozar de la bajada que seguía. En eso nos alcanza Jessica y continuamos juntos la bajada donde luego nos pasaría Graham a tope.

Leg02_006Poco después que nos pasa Graham me alcanza Luis Carlos que también venía reventando el cuero en la bajada. Ya se hacía de noche y LC parecía tener apuro por llegar a Calcite. Cuando llegué a Calcite me senté cómodamente a dejar que me atendieran cómo a un rey. Me dieron sopa caliente, quesadillas, y una copia de hojaldras que estaba buenísima. Ya relleno de Carbo Pro, la bebida que había estado consumiendo desde que se me acabó lo que tenía en mis botellas, seguí mi camino hacia el Río Pasayten que tendría que cruzar con una cuerda en la noche. Paré a orinar y me alcanza un Inglés que no paraba de hablar. De repente le suena el iphone que llevaba en el bolsillo y me dice que nos pasamos un giro y teníamos que regresar: ¡no mames güey! Cómo 500 metros hacia atrás vimos el giro y algún gracioso se había llevado los reflectores que hasta ahora habían hecho fácil identificar los cambios de dirección en la ruta.

El cruce del Río Pasayten de noche fue fácil, más fácil de lo que pensé que sería. Lástima que no dejé mis zapatillas en Pasyten porque pensé que esa estación estaba antes del cruce y no después. Me perdí de comerme unos grandes hot dogs porque no quería hacer una parada aquí cuando ya tenía planeado hacer la parada en la próxima estación que estaba a unos tres kilómetros más adelante. Si repito esta carrera aquí será donde haga mi cambio de zapatillas. La otra opción es que haga cómo Tao y cruce el río descalzo con las zapatillas en la mano. En Bonnevier me encontré a Luis Carlos pasando por su ritual de cambio de zapatillas, incluyendo una nueva engrasada después de una limpieza profunda. Aquí LC partió poco después que yo llegara pero creo que le tocó algún bajón porque pronto me lo alcancé en la subida y no lo volví a ver hasta que el llegó a Heather donde yo estaba sentado tratando de tomarme una sopa caliente en medio de un frío invernal.

La llegada a Heather que estaba arriba de una montaña me pareció interminable. Había una neblina que limitaba la visión a unos cuantos metros y sentía que ya necesitaba comer. Pero cómo pensaba que pronto llegaría la estación me reusé a comerme otro gel porque ya estaba cansado de tanta azúcar y quería comer algo sólido. Así me pasé otra hora más, apagándome poco a poco por falta de energía, al punto que muchos que había dejado muy atrás de repente me estaban alcanzando y ya podía ver sus linternas atrás de mi. Al llegar a Heather estaba soplando un viento gélido y en la estación los voluntarios me forraron en mantas térmicas, las de metal reflectivo, pero no sirvieron de mucho porque casi inmediatamente comencé a temblar de frío. No me pude comer más que una de dos quesadillas que me habían dado. Dejé la sopa caliente que tanto anhelaba tomarme, me vestí con mi chaqueta impermeable, me puse mis guantes con dificultad y salí al descenso antes que me diera una hipotermia. LC había llegado a la estación cuando estaba yo comiendo e hizo su transición muy rápido. Pronto me alcanzó y me dejó atrás una vez más.

Estaba avanzando lento por falta de energía y necesitaba comer. Tuve que recurrir a los geles para volver a reactivar mi metabolismo. Por suerte pronto saldría el sol. Al rato llegué a un sitio donde la ruta se confundía y la neblina no ayudaba a encontrar la próxima marca. Parece que LC logró verme y cómo él ya había encontrado la solución a la ruta me pegó un grito y me orientó por la ruta correcta. De ese punto en adelante seguimos juntos. Jessica también me había pasado y quedamos los tres marchando en concierto. Al poco rato nos encontramos a unos jóvenes que habían estado descansando. Ibamos camino a Nicomen Lake. La subida de Bonnevier a Heather fue de 19 kilómetros y ahora venía una bajada de 14 kilómetros que incluía 900 metros de ascenso entre los 2,212 metros que íbamos a descender. Esta bajada me pareció interminable. Cuando llegamos a Nicomen el olor a bacon fue indescriptible. ¡Qué delicia! Era una estación menor y nos tocó lo último del tocino, pero que cosa más sabrosa que fueron esos trocitos que me comí. Había poca variedad de alimentos ya que el personal de apoyo había tenido que llegar caminando a este puesto donde lo principal era abastecernos con agua que habían filtrado del lago.

Al salir de Nicomen encontramos un sendero de bajada muy gradual, amplio y fácil de correr. Decidí que este era el monto de hacer paja con la luz del sol. Aproveché para correr con velocidad por los próximos 18km. Estaba corriendo a tope haciendo uso de la energía que había conservado hasta ahora. El sendero por el cual corría estaba muy limpio y me permitía avanzar con facilidad. Hasta este punto la mayoría del sendero estaba más del lado técnico y no permitía avanzar tan rápido. Me fui alcanzando a persona que me habían dejado atrás hacía mucho rato. Cuando finalmente llegué a la estación de Cayuse Flats creo que me había pasado al menos a 8 corredores. Fue tan bueno el envío que hice en este tramó que volví a quedar par con el plan de carrera para las 46 horas. Al llegar a la estación un joven me preguntó que cómo podía ayudarme: ¡Cerveza! Bien mandado fue y me trajó una cerveza que me cayó a pelo, justamente lo que anhelaba en ese momento. Me atendieron como rey en esa estación y casi todos los que me había alcanzado me dejaron atrás mientras gozaba de mi elixir. Cero estrés, ya me sentía invencible.

De Cayuse Flats a Cascades está supuesto a ser plano. No había nada plano en ese tramo de sendero que parecía una gráfica de la bolsa de valores. Pero ya había visto minuciosamente el perfil de elevación y sabía que esto venía. Lo tomé con calma, era un tramo de 8km ondulante que iba paralelo a la calle. En Cascades me alcanzó El Rets que venía reventando su carrera de 70 millas. Me contó que se había alcanzado a LC en Cayuse Flats y lo había dejado atrás, al igual que me dejaría atrás en ese momento. Aquí decidí comerme unos pepinos que venía cargando desde el principio de la carrera y tomarme el jugo de pepino que había en el envase. Esto le causó mucha gracia a los espectadores porque estaba algo complicado sacar los pepinillos del frasco en que los llevaba. Al final me prestaron unos cubiertos plásticos que fueron muy útiles para resolver el problema. El sol hoy brillaba con fuerza pero la temperatura estaba muy agradable. Había estado caliente la semana antes de la carrera pero entro un frente con lluvias y nubes y enfrío todo así que ahora el clima estaba excelente. De Cascades a Sumallo Grove tenía que correr unos 3km por calle y me pareció una eternidad. Ya para este momento había llegado a la convicción que los kilómetros en Canadá son mucho, mucho más largos que en el resto del mundo.

Lo único que estaba manteniendo mi cordura era la tabla de pasos que llevaba conmigo y lo único que me servía era el tiempo que transcurriría antes de llegar a la próxima estación. Nunca encontré relación con la distancia, cómo si me hablaran en una escala completamente ajena. Ya estaba sintiendo los efectos del sueño y su ausencia: mi sistema óptico estaba comenzando a ver caras por todos lados, especialmente en el piso. A veces en la periferia visual imaginaba escenas que desaparecían cuando las miraba de frente. Sumallo Grove tenía unos árboles inmensos cómo la secuoya roja de California. Pasé rápidamente por esa estación y tomé poca agua porque pensé que pronto llegaría a la próxima estación.

El tramo hacia Shawatum era de 16km e iba a lo largo del Río Skagit, un tramo muy hermoso y bastante plano, lo más plano que encontraría en toda la carrera. No tengo idea qué me llevo a pensar que llegaría rápido a Shawatum, la tabla que llevaba decía que iba a tomar 3:46. No llevaba agua para tanto tiempo, el sueño debe haber opacado mi buen juicio. Traté de echarme a dormir pero no supe cómo activar la alarma de mi reloj y no quería quedarme dormido porque no me iba a despertar más nunca. Seguí corriendo y disfrutando de la belleza natural que me rodeaba. Deseaba haber tenido un kayak para flotar río abajo ya que el agua iba en la misma dirección en que yo corría pero a mí no me ayudaba la gravedad. Después de algunos kilómetros encontré una parte del camino expuesta al sol que se veía muy cómoda. Decidí echarme a dormir en el camino, perpendicular al mismo para que tuviesen que pasarme por encima los corredores. El pequeño descanso funcionó algo y al rato escuché los pasos de alguien y me levanté. Era un corredor de 70 millas.

Hasta ahora mi carrera ha ido sin percances y estoy corriendo bastante bien. Este tramo paralelo al Río Skagit me permite correr bien sobre una buena superficie sin mucho obstáculo. El problema que cada vez se hace más evidente es que me voy a quedar sin agua porque ya me queda menos de un tercio de botella y estoy lejos de la Shawatum. ¡Qué pendejada! He cometido un error táctico al no llenar todas mis tres botellas de agua por sueño, o pereza mental. Leí mal mi tabla en la cual había una referencia a un puente, 26 Mile Bridge y decía tres kilómetros y esos ya pasaron hace mucho tiempo. Ahora voy a tener que bajar mi ritmo porque la sed me está matando y se me seca la garganta. De repente el camino hace un leve giro a la izquierda y nos alejamos del río. He llegado a una recta que parece interminable y voy en un muy leve ascenso. El camino está perfecto para ir rápido pero ya no puedo correr y me están alcanzando otros corredores. Creo que la mayoría son de 70 millas. En eso vuelve a alcanzarme Graham y su pacer. Le pedí agua y me dio unos sorbos. Ya con eso logré mojarme la garganta y apuró nuevamente el paso. Eventualmente llego a Shawatum con algo de ventaja contra el tiempo que tengo proyectado en mi tabla.

Por ahora la llegada a Heather que parecía interminable (sin comer) y este tramo a Shawatum (con sed) han sido mis dos tramos difíciles, cada uno por razones diferentes. Estoy corriendo una buena carrera, tengo el ánimo arriba, la musculatura intacta y ningún problema gastro-intestinal ha sacado su cara. He estado bebiendo Carbo Pro que es lo que me dan en las estaciones. No sabe a nada y no pareciera tener azúcares pero de alguna forma me está manteniendo. He estado echando tabletas de electrolíticos al agua para darle sabor y mantener mi PH balanceado, además de pastillas de sal, y aguacates y papas con sal. Llevé un barranco de comida y la he estado dejando en las mismas bolsas de abastos que envié a las estaciones. Solamente he recogido los gels que había en las bolsas, pero no me he comido ni un paquete de maní, unas cuantas Ricolas (que por cierto su envoltura es un desastre, la próxima me quedo con las Jolly Rancher) y Jelly Beans. He mantenido mi alimentación con lo que me dan en las estaciones y la he suplementado con mis geles y las gomas de Power Bar. En Shawatum ya llevo 144km y esta carrera parece que está a tiro de piedra: 48km para terminar.

El tramo a Skyline es ondulante y según mi tabla debe tomarme algo más de tres horas para recorrer 14km. He llegado a la sección de los mosquitos. Los mosquitos me están atacando por todos lados y no puedo dejar de correr. Mientras corro voy matando mosquitos que se me pegan al cuello, los brazos, la cara, las manos, las piernas. Los oídos me zumban: ziiiii-ziiii. El sendero ya no es una línea recta y comienza a contorsionarse en todas direcciones — para arriba, abajo, derecha e izquierda. Hay mucha vegetación y ya está cayendo la noche. Mi lámpara está en Skyline así que saco mi linterna de mano para que me guíe por este tramo. ¡Qué complicación! En una mano tengo mi botella de agua y en la otra tengo mi linterna de mano. ¿Cómo voy a matar los mosquitos? Ahora sí que comienzo a alucinar y me siento que he entrado en un laberinto. Estoy seguro que estoy atrapado en un bucle sin fin. ¡Qué barbaridad! ¿Cómo voy a salir de este lugar lleno de mosquitos? Sube, baja, derecha, izquierda, corre, corre, mata mosquitos, y corre, y corre y alucino. Veo toda clase de caras a los lados del camino, y en el piso, pero cada vez que fijo la mirada en lo que pienso que es una cara, o un animal, mi percepción cambia y se vuelve otro objeto. Me siento cómo Alicia en el País de Las Maravillas y el Gato Risueño me está jodiendo la paciencia. ¡Pronto me voy a encontrar al Gusano fumando opio! En algún momento llego a Skyline.

Hasta este punto he ejecutado mi plan de carrera con bastante precisión y todo va siguiendo el guión. En Skyline llevamos 158km y he estado corriendo por casi 36 horas. Ahora solamente me falta gatear otros 34km por encima de un cerro a través de la segunda noche y termino esta vaina. Nada más. La última loma es todo lo que me separa de la meta. Recojo me segunda linterna, me relleno de geles y descargo todo lo que presiento que ya no voy a necesitar, cómo mi botiquín ultra-liviano, un pocotón de jelly beans y comida dulce, me tomo una sopa caliente y de regreso al ruedo.

Tal cómo decía la guía: viene la loma. Tengo que ascender 1,250 metros en 12 kilómetros y luego bajar un poco a Camp Mowich, la próxima estación. Perdí mi tabla en Skyline y ya no me acuerdo cuanto tiempo me va a tomar esta subida. Pero voy subiendo, y subo, y subo, y sigo subiendo. ¡Qué sueño que tengo! La primera parte de la subida está bastante empinada y me alcanza Bogie que me ve parado descansando y trata de animarme. Nos vamos juntos hablando huevadas. El camino no para de subir y yo quiero dormir, pero tengo que seguir subiendo. Ahora estoy subiendo un zig-zag interminable, zig a la derecha, zag a la izquierda, zig a la derecha, zag a la izquierda. ¿Bogie, tu escuchas el generador? Bogie no escucha el generador. ¡Wow, ahora alucino sonidos! Me imagino que estoy llegando a la estación porque a veces escucho más claro el generador pero al girar otro andén más me alejo del ruído. Pero más nadie lo escucha y ya le he preguntado a varios que me he pasado. Salgo corriendo loma arriba pero me da mucho sueño y vuelvo y me acuesto en medio camino hasta que me alcanza Bogie y me vuelvo a parar.

Me impresiona lo parecido que es cada pendiente. Quien sea que ha cortado este camino tiene que haber sido un ingeniero porque el plano inclinado que vamos subiendo está fijado cerca del 10% de inclinación, pero nunca parece acabar. Cada vez que doy un giro tengo otro plano inclinado idéntico al anterior, y el generador sigue en el mismo lugar pero no logro acercarme más. El tiempo transcurre en cámara lenta, un andén, otro andén y sigo subiendo. Tengo fuerzas, estoy alimentándome bien y manteniendo mi hidratación a punto, pero tengo mucho sueño. Ahora he dejado atrás el país de las maravillas y estoy subiendo la escalera de Jacob. Estoy atrapado en un cuento bíblico esta vez ascendiendo hacia el cielo. ¿Cuando voy a llegar a Camp Mowich? Estoy seguro que Heather, la que diseño esta carrera es una sádica. Esta serie de planos inclinados son una tortura mental de noche y no puedo ver cuanto me estoy acercando a la cima, solamente veo que hay otro zig-zag más arriba y las luces de los que he dejado atrás se van quedando abajo. Cada vez que doy una vuelta veo más reflectores arriba y sigo escuchando el generador.

Después de un par de horas subiendo presiento que estamos llegando a un cambio de pendiente pero no veo más marcas y tengo dudas si estoy en el camino correcto y me regreso. Eventualmente me encuentro a Bogie de frente y me pregunta ¿qué estoy haciendo? Le digo que hace rato no veo marcas y voy a revisar. El sigue de largo y yo regreso hasta encontrar una marca. Me doy media vuelta y ahora corro con más fuerza porque sigo en el camino correcto y ya debo estar cerca de la estación de Camp Mowich. Pronto me alcanzo a Bogie y ya tenemos más marcadores y comenzamos a bajar. Bogie se queda atrás porque ya tiene las rodillas lastimadas pero yo estoy habilitado para reventar el descenso. Bajo, y bajo y sigo bajando pero no llego a Camp Mowich. Ahora vuelvo a subir y subir. De repente escucho una explosión cómo si lanzaran una bengala. ¡Ahora sí estoy cerca de la próxima estación. Ya puedo escuchar las voces. He llegado a Camp Mowich y solamente hay dos atendiendo esta pequeña estación. Relleno un poco de agua, hablo brevemente con los voluntarios y sigo hacia Sky Junction que está a 8km. Ahora solamente me falta correr un medio maratón y termina esta aventura.

Salgo a buscar Sky Junction con nuevas fuerzas pero la efervescencia mental dura poco. Nuevamente el sueño me va apretando la cabeza en una prensa y necesito hacer uso de mucha voluntad para seguir corriendo. Ahora el camino es ondulante y estamos cómo sobre unas praderas de altura. Veo marcas en la distancia que parecen flotar en la altura y la distancia. Mi campo visual esta limitado al alcance de mi luz pero los reflectores los puedo ver a cientos de metros delante mío. Es curioso pero avanzo cómo por cuadros de una película de 35mm. Estoy aquí y luego estoy allá. Creo que me estoy durmiendo en micro-siestas y no me doy cuenta de lo que sucede entre mis momentos de consciencia. Por suerte no puedo pasar mucho más allá del piso en esta sección porque no quisiera rodar montaña abajo si en algún momento el cerebro me apaga las luces del todo. Ya llevo más de 40 horas corriendo y estoy pasando por una experiencia nueva, jamás había corrido tan lejos, ni por tanto tiempo. ¡Wow!

Eventualmente llego a Sky Junction y Peter, el sub-director de carrera también está aquí. Increíble, este tipo está en todos lados, esta es la tercera vez que lo veo en la carrera. En la madrugada estaba en Heather y ahora está acá arriba. Hablamos sobre Jose y Tao y me dice que van muy bien. Jose paso cómo a las 11:30pm y Tao cómo a la 1:30am. Para mí son cerca de las 5am. Pregunto por Luis Carlos y solamente me puede decir que aún sigue en la pelea. Ya tengo esta carrera en el bolsillo. En la conversación Peter me pregunta por las bebidas de Panamá y yo le pregunto si le gusta el ron. Cuando me dice que sí le digo que meta la mano en el bolsillo superior de mi mochila y saque una muestra de Ron Abuelo. ¡Se le iluminó la cara cuando probó nuestro ron! Yo le pedí un sorbito y quedé prendido también. Les di las gracias por la atención después de comerme algo caliente y recibir la buena atención de todos los voluntarios que habían trepado y muleado todo lo que había en esa remota estación en medio de la nada. Ya me quedaban unas cinco horas para recorrer 13km, podía arrastrarme esa distancia si era necesario, pero estaba entero (el sueño era mi única preocupación).

Media hora más tarde creo que todavía estaba a unos 500 metros de Sky Junction y no tenía idea cómo había llegado a ese lugar. Iba en modo zombie. Me acosté en el piso y casi me duermo. ¡No, no y nó! Me volví a parar y salí a balazo. Hasta que salió el sol, por la próxima hora parecía un yo-yo: el sueño me dominaba y quedaba deambulando, hacía una recarga mental, un “rebut”, y arrancaba a correr hasta que volvía a apagarme. Cuando salió el sol me habían alcanzado otro corredor y ya el intercambio verbal me estaba ayudando a mantenerme andando. Pronto llegaríamos al penúltimo descenso. Ambos sabíamos que teníamos que bajar un poco, volver a subir, y luego venía la bajada definitiva. Atrás de nosotros venía un tropel. Cómo 6 llegamos juntos a la última bajada, incluyendo a Graham y su pacer que pararon a fumarse su último tuquito antes de la bajada final. Aquí abrí máquina y bajé con todo lo que me quedaba. Ahora estaba viendo a Fuerzas Imperiales de Star Wars a ambos lados del camino, creo que también vi a Boba Fett por ahí.

Eventualmente la bajada rocosa y técnica se volvió una serie de andenes de pendiente razonable, sin piedras y muy corrible, cómo el tramo de Nicomen a Cayuse. Aproveche para correr a todo lo que daba mi cuerpo a estas alturas. Eventualmente el dolor de los pies me fue matando la velocidad, ya tenía unas uñas del pie derecho, lo que había podido crecer desde Massanutten, levantadas en una sola vejiga de agua, y la planta del pie izquierdo me hacía ver estrellas cada vez que hacía contacto con el piso. No sabía cuanto quedaba por recorrer pera ya era imposible que no llegara antes de las 46 horas. Poco a poco fui cambiando a caminar y correr, hasta que me alcanzó Graham y su pacer me dijo que solamente eran unos tres kilómetros y llegábamos. Graham se veía cómo un robot. Yo seguí en mi trote y cada vez que el dolor se hacía muy intenso le daba un pequeño descanso a los pies. Eventualmente llegué al lago y creo que ahora sí era cierto que me quedaban un par de kilómetros para llegar a la meta. ¡Esta carrera estaba terminada! Ya podía ver la meta al otro lado del lago que tenía que rodear. Eventualmente salí de entre los pinos y quedé con la meta al frente, 500 metros y terminaba. Prendí los quemadores y hice un último jalón hasta la meta. En cuanto crucé la meta, Rich, un Hasher que había corrido en 34 horas y pico, me puso una cerveza en la mano. ¡Ja, Dios los hace y ellos se juntan!

Después de tomarme mi cerveza y conversar con los que estaban cerca me fui al laboratorio de UBC (Universidad de Columbia Británica) a terminar un estudio que había iniciado antes de la carrera en el que estaban comparando una serie de puntos con todos los voluntarios que se ofrecieran: una prueba cognitiva, elasticidad arterial, fuerza en las manos y una prueba de salto alto. Caminando al laboratorio cruzó la meta Luis Carlos. Hice mis pruebas, regresé a comerme una hamburguesa y tomarme algo (ya se había acabado la cerveza). Pronto le entró el arrebato a mi amigo LC porque teníamos que salir del hotel. Carlitos, Jose y Tao habían dormido y estaban bañados y bien vestidos. Esperamos la entrega de las hebillas, el anuncio de los ganadores y salimos en nuestro peregrinaje de regreso a Vancouver y luego Panamá. ¡Que experiencia tan fantástica!