Portobelo 2011

Rompy y Roger #1

Me encantó como quedó esta décimo tercera edición del Triatlón de Portobelo. La organización estaba excelente como siempre, hubo buena participación, y el clima estaba muy apropiado para el día de competencia: nublado y, luego, con lluvia. Además, finalmente, volví a ganarme un premio en este evento. Esta vez fue el primer lugar en la categoría 50-54, posición que nunca he ocupado antes en un triatlón. Me sentí muy a gusto entre los participantes por que conocía a la mayoría, al igual que a los organizadores.

Habíamos llegado muy temprano a Portobelo junto con mi esposa, mis hijos, y Joaquín (quien quedó de tercero en su categoría 45-59). Está excelente el trayecto hasta La Guaira, completamente asfaltado. Ahora con la autopista Panamá – Colón es muy fácil llegar relajado a la partida del evento. Ya estaba todo organizado cuando llegamos, rayando el sol, a las 6:00am. Solamente fue cuestión de bajar las bicicletas del auto, acomodarlas en su lugar y proceder a marcarnos. Poco a poco fueron llegando los demás competidores, los fotógrafos, y los expectadores.

Ya las 7:15am, puntuales, nos estaban llamando a la playa para prepararnos para la partida. No había nadado ni una sola vez desde que hice el Ironman de Cozumel. Mi intención era sobrevivir la nadada, posiblemente detrás de algún otro nadador que me ofreciera un bote hasta Isla Grande y de regreso. Sucedió que tuve que nadar prácticamente solo por que no me pude quedar atrás de nadie por lo pobre de mi entrenamiento en el agua. Ya hice una nota mental para corregir esta situación antes que llegue el Panama Canal Triathlon y el Post-Panama Max 226k. No quiero volver a repetir esta triste experiencia. Salí del agua en una posición muy desventajosa y ya todos los de mi categoría habían partido. Mi bicicleta estaba sola en su posición cuando salí del agua.

Al iniciar la pedaleada me sentía muy lento, como si tuviese los muslos de gelatina. Me tomó un buen rato entrar en ritmo en la bicicleta. Jorge Rodríguez, que salió del agua poco después que yo, me pasó antes de salir de la calle asfaltada para entrar en el camino a José Pobre. Julio Spiegel también me pasó después que lo dejé atrás por algún problema mecánico que tenía. Pero Jorge y Julio no se me fueron muy adelante y luego los volvería a pasar. Mi preocupación principal eran el 241, Orlando Martínez, y el 242, Hugo Aedo, que estaban en mi categoría. Por suerte, para mi, este año Eladio Quintero no pudo participar. Pude ver a todos los que iban en la cabeza de la competencia pasar de regreso al giro hacia los potreros, y entre ellos venía mi hermano Roger, bien adelante en su categoría.

Cuando estaba en la subida anterior a José Pobre vi a Eric Barsallo salirse de la calle y rodar al monte. Venía bajando a toda máquina y se encontró a David Henao en el medio del camino. Por suerte no le pasó nada y salió del monte quejándose de los ciclistas que no iban subiendo por la derecha de la calle, justamente. Ya en la bajada a José Pobre pude ubicarme claramente entre el montón de ciclistas que estaban regresando del giro al pié de esa bajada. Entre ellos vi a Hugo, el #242, pero no pude identificar al #243. Lo más probable es que tenía los ojos bien puestos en el camino por que iba bajando a toda máquina, casi sin frenar, buscando cualquier ventaja que pudiese obtener del terreno. Muchos del los triatletas que participan en Portobelo son ciclistas que ocasionalmente se trepan en una montañera y no tienen mayor habilidad en esa rama del ciclismo. De hecho, estoy seguro que la participación en Portobelo ha venido decayendo por que muchos triatletas le tienen miedo a hacerse daño en la sección de montañera de este triatlón.

Una vez que llegué al potrero con la bicicleta pude comenzar a pasar gente en serio. Había salido del agua en la posición 56 de 66 y ahora me tocaba recuperar una gran cantidad de terreno para mejorar mi ubicación en la competencia. Me alcancé a Orlando Martínez en lo más alto de la subida del potrero. Ya con eso estaba en primer lugar en mi categoría. Ahora solamente tenía que ser conservador para terminar la carrera y ganarme un premio que me había eludido por muchísimos años. Aún así, no me iba a perder de lo más divertido que hay en Portobelo: el descenso por el sendero de regreso al asfalto. Bajé al borde del control gozando del terreno suave y el lodo que volaba por todos lados. En una de esas comí lodo por que se me formó un embotellamiento cuando varios competidores se agruparon en una sección difícil de la bajada y al desmontar no me quedó otra que tomar una mala ruta. Pero me levante delante de todos y los dejé atrás. ¡Todavía quedaba mucha bajada por delante!

Cuando llegué a la transición me encontré con Iñaki poniendose las zapatillas y no lo volví a ver hasta la meta una vez que se paró e inició su corrida. Mi propia corrida fue divertida y logré alcanzar y pasar a varios otros corredores. Muchos me volvieron a pasar cuando llegamos a la parte buena del camino. Yo paré a sacarme las piedras que tenía dentro de las zapatillas y me tomé todo el tiempo del mundo poniéndome cómodo. Como no llevaba medias, no tenía ganas de pelarme los pies con arena dentro del calzado. Me impresiono mucho Kareen Human, quien me alcanzó llegando a la última quebrada antes del Valle de La Luna. Me pasó en ese punto y luego me sacó 11 minutos más – se veía que venía prendida, soplando candela. Kareen quedó en la primera posición en su categoría.

¡Qué divertido fue llegar a la meta! El retorno desde El Valle de La Luna siempre ha sido un final agobiante en esta carrera, especialmente cuando brilla el sol. Esta vez venía tranquilo y sin apuros. Ya sabía que no iba a mejorar ninguna marca personal, y tampoco podía mejorar mi posición en mi categoría. Al contrario, podía perder mucho se mi esforzaba mucho y me quemaba. Cuando llegué a la meta me encontre con Roger, Joaquín, Isa y muchos otros que ya habían cruzado la meta. Lorena me había tomado la foto de la meta y pronto regresó con una hielera con cerveza: ¡qué buen premio!

Portobelo – Triatlón Favorito

Portobelo 2008
Portobelo 2008

Este fin de semana es el Triatlón Extremo de Portobelo, mi triatlón favorito. Yo le quitaría el nombre de “extremo”, pero, para muchos, eso es lo que es. Vengo participando en este triatlón desde 1999 y lo he visto crecer, evolucionar, y cambiar. Lástima que pareciera estar perdiendo participación cada año, a pesar que hay más triatletas en Panamá participando en las otras pruebas. Por definición, los triatletas no son extremos y la mayoría no tienen montañeras, siendo este el mayor impedimento para el crecimiento de esta prueba.

 

Recuerdo que la primera vez que participé en este evento salíamos del poblado de Juan Gallegos. Nos montaron en varias pangas y nos llevaron hasta Isla Grande, desde donde tuvimos que nadar de vuelta hasta Juan Gallegos, una sola vía. En ese tiempo la carretera de Portobelo estaba tan mala que las montañeras eran de rigor. Ese año la corrida fue en contra del reloj: partimos por la carretera hasta El Valle de La Luna y por allí entramos al campo y terminamos bajando la trinchera. La época también era distinta y el campo estaba muy, muy mojado y varios perdieron las zapatillas en el lodo.

Luego, a medida que fueron mejorando la calle, la gente comenzó a participar en bicicletas de ruta, especialmente los profesionales. Iban lento en las partes difíciles, pero cuando tocaban el asfalto recuperaban toda la distancia que le habían sacado las montañeras en el camino de tosca. Luego cambiaron la ruta de bicicleta al camino actual y obligaron a todos a usar montañera. Para mi, este cambio hizo mucho más divertida la pedaleada por que me encantan los senderos que ofrece esa ruta, y el descenso es espectacular.

La nadada también ha cambiado varias veces. Primero fue la de Juan Gallegos, luego vino la partida de La Guaira, de donde nadamos ida y vuelta, y un año nadamos en Portobelo, en la bahía de Portobelo. Esa fue la nadada menos atractiva ya que el agua en Portobelo rara vez está clara por que los ríos le tiran mucho sedimento. No todos quedaron contentos con esa versión de Portobelo, pero era la más cómoda por que todo el evento se daba en el mismo lugar. Partiendo desde La Guaira, la logística es más complicada por que la partida y la meta están en lugares separados. Pero ya todos nos acostumbramos a ese formato, y a mi me gusta así por la nadada en La Guaira.

La corrida, una vez que la cambiaron a la versión actual se quedó igual, aun que varias veces han cambiado la porción de campo traviesa. Me encanta la bajada después de pasar La Trinchera por que puedo ver a quienes tengo por delante y me da una oportunidad para alcanzarme a algunos. No todos bajan rápido por las pendientes de paja que hay en esa sección. Muchos de los que me logro pasar en el campo me recortan la ventaja y me pasan en el asfalto, cuando ya logran correr en el terreno al cual están acostumbrados. El cambio de fecha que se hizo en el calendario fue beneficioso para la corrida por que ahora está más seco el campo y las quebradas tienen menos agua y barro. Pero el barro no estaba mal tampoco, y la temperatura era más agradable cuando había lluvia. Puede que este año nos toque lluvia durante la corrida.

Por último, este año compito en la categoría de 50+ y me alejo de muchos de los que me han estado dando palo estos últimos años. Eladio, que siempre me ha ganado, ha pasado también a esta categoría. Así es que sigo teniendo cerca a mi némesis. Pero ahora solamente es uno, y antes eran varios, incluyendo a mi hermano Roger. Roger me ha gando incluso sin su llanta delantera: terminó en el rin y, aún así, me ganó y ocupó un puesto en el podio. El año pasado no compitió nadie, ni una sola persona, en la categoría de 50-55 en Portobelo. Puede que este año seamos dos los que nos registremos, si no aparecen visitantes del extranjero para rellenar nuestro “age group”. Es posible que pueda volver a ganarme un puesto en Portobelo, después de 9 años de ganarme nada (solamente relojes y zapatillas rifadas). En el 2002 quedé de segundo lugar, junto con mi padrino, que también se ganó un segundo lugar en su categoría. Espero que este año no me toque una pinchada, que hace tiempo no me pasa en una competencia. Voy a cruzar los dedos para que todo marche sin contratiempos este año.

Espero no ahogarme en la nadada por que desde Cozumel 2010, que fue en noviembre, no me he metido al agua. Y, antes de Cozumel, nadé muy poco el año pasado. Tengo que cambiar mi actitud con la piscina, me ha dado mucha pereza meterme al agua en estos últimos años, estos últimos 20 años. Mañana me voy a meter al agua y voy a nadar unos 3,000 metros para no llegar de incauto a La Guaira. Estaría muy triste ahogarme ahora por viejo y pendejo.

Ironman Cozumel 2010

Este domingo terminé mi segundo Ironman en 13:21:26, 20 minutos mejor que el año pasado. Hice mi carrera tal como la había planeado, pero no pude rendir a la hora de la corrida. Toda la mejoría salió de la bicicleta y las transiciones. La nadada me tomó más que el año pasado, pero, aparentemente la ruta de ese año estaba más corta por que nadie que repitió la carrera logró igualar su tiempo del año anterior, ni los profesionales.

Mi plan era sencillo: nadar con calma, llegar al final de la bicicleta, y dejarlo todo en la corrida. Lo ejecuté al pié de la letra, pero me quedó mucho para la corrida y terminé corriendo en 3 minutos más que el año pasado. Posiblemente mi reciente corrida de 163 kilómetros en Javelina Jundred me quitó un poco de jugo, ya que me pasé recuperando todo este último mes.

La nadada, igual que la del año anterior, estaba espectacular. El agua no podía estar más cristalina, la visibilidad podía estar cerca de los 100 pies. Este año me golpearon más que el año anterior, pero no fue nada del otro mundo. Pensé que iba a sufrir más en la nadada por que no practiqué ni una sola vez desde agosto, cuando hice el Panama Canal Triathlon. En esa ocasión nade la mitad en 53 minutos, y ahora nadé el doble en 20 minutos menos. Siempre logré nadar pegado detrás de otro competidor. Llegué totalmente fresco a la transición.

Este año mejoré mis transiciones muchísimo. Me fui con un pantalón De Soto que estaba seguro que me quedaría cómodo para la corrida por que ya lo había probado, y una camiseta pegada que nos hicieron para Cozumel del año 2009. Pasé bastante rápido a través de las transiciones y me ahorré 10 minutos contra el año pasado. Aún así, puedo quitarle unos 5 minutos adicionales para el próximo Ironman.

Este año llegué a la bicicleta con mejor equipo y una posición más aerodinámica en la bicicleta. Logré mejorar mi promedio en casi 2 kilómetros por hora cuando me bajé de la bicicleta. Usé aerobarras en el timón, ruedas de perfil ancho, y casco aerodinámico. Tengo que atribuirle la mejoría al equipo por que fue muy poco lo que entrené en la bicicleta este año. Solamente hice mis típicas montadas largas en montañera y algunas pedaleadas los fines de semana con los pacieros.

La alimentación la saqué toda de las estaciones de abastecimiento. No me llevé nada encima, ni siquiera podía por que la camiseta que llevaba puesta no tenía bolsillos. Cuando quería cargar algo tenía que meterlo en el pantalón a presión. En la corrida sentí algo de molestia estomacal, casi que siento ganas de vomitar, pero logré controlarlo sin mayores problemas. Creo que estaba ligeramente sobre hidratado.

Donde más pensaba que podía recortar era corriendo. Pero resultó que estaba equivocado… Di la primera vuelta corriendo sin parar, a buen ritmo. La segunda vuelta ya fui bajando la marcha, el corazón no me daba para más. Esto sí lo puedo atribuir a falta de entrenamiento: me había pasado el último mes descansando y recuperando del último ultra. Para la próxima vez ya estoy claro que no puedo tener mis eventos grandes tan cercanos por que no puedo recuperarme a tiempo.

Aerodinámica Barata

Sin Guantes
Sin Guantes

Hay un excelente artículo en Bicycling sobre el equipo de ciclismo de MIT. Tres cosas sobresalen del artículo: el cuerpo es 75% del arrastre producido en la bicicleta, mucho más que la misma bicicleta, un casco normal produce 4 veces más arrastre que un casco aerodinámico, y, por último, usar guantes produce más arrastre que usar una rueda delantera normal (en lugar de una rueda de perfil alto). Con estos detalles ya he concluido mi estudio para Cozumel 2010.

Voy a comprarme un casco aerodinámico, voy a montar sin guantes (ya lo he estado practicando), y voy a usar un manillar para montar en posición horizontal. Los otros detalles ya son menos importantes, pero voy a tratar de hacer todo lo posible por ser lo más eficiente que pueda para el día de la carrera. El año pasado en Cozumel nos tocó buen clima, pero vi lo duro que puede soplar el viento. Nos tocó viento, pero no tan fuerte como había estado soplando los días anteriores. Hubiese sufrido mucho en la sección de costa expuesta si el viento habría soplado con más vigor. Este año voy preparado para batallar contra el viento.

Tribici

Roger en Cozumel 2009
Roger en Cozumel 2009

Después del Panama Canal Triathlon de este año quedé con ganas de poder montar más cómodo y más rápido. Cuando me bajé de la bicicleta estaba casi de último. Se me metió en la cabeza que la razón por la que muchos de los otros me habían ganado era por su flecha, su bicicleta de triatlón. Los demás iban cómodos, recostados en sus barras, apoyados sobre sus codos, aerodinámicos. Yo ya no encontraba como acomodarme sobre mi timón, me dolían las manos y estaba recostado sobre los frenos.

El viernes fui a ver bicicletas de triatlón, pensando en Cozumel y las horas que me va a tomar pedalear 180 kilómetros. Quiero mejorar mi tiempo en la bicicleta: cada kilómetro que mejore en mi promedio por hora me ahorra 15 minutos del tiempo total de la bicicleta. Hasta anuncié en la lista de tripanama @ yahoogroups.com que estoy buscando una montura para triatlón. Estuve viendo cascos de contrareloj para bajar mi resistencia al viento. Me fui a Slowtwitch a leer sobre el posicionamiento en la bicicleta de triatlón para buscar mi tamaño y la geometría que mejor me conviene.

Hoy, en la carrera de La Salle fui a correr 5km con mi hijo Irving y mi esposa Lorena. Me encontré con Eladio, que también iba a correr. Irving, por cierto, quedó en segundo lugar en su categoría. Pero, lo importante, es lo que Eladio me contó: me dijo que estaba muy viejo y muy lento para usar cómodamente una bicicleta de triatlón. Me hablo de su experiencia con su casco de crono en Cozumel el año pasado, sobre como lo quería estrellar contra el piso cuando terminó su bicicleta. También me habló sobre uno de sus Ironman recientes, lleno de lomas, y lo mal que le fue con su bicicleta de triatlón.

Curiosamente, en el proceso de leer (nuevamente) sobre las bicicletas de triatlón, encontré este artículo sobre los beneficios de una bicicleta de triatlón versus una de ruta. Recordé, después de leerlo, por qué es que había comprado una bicicleta de ruta hace poco, y no una bicicleta de triatlón. Volví a la realidad: no eran las flechas que montaban los demás, eran los demás quienes eran mucho más rápidos que yo, en cualquier bicicleta que estuviesen montando. Lo que yo necesito para mejorar el tiempo de mi bicicleteada es montar más bicicleta, montar más bicicleta, y montar más bicicleta.

Ya no quiero una bicicleta de triatlón: quiero montar las bicicletas que tengo. Y quiero montarlas más, y más frecuentemente. Ultimamente he estado corriendo solamente por que mi próxima meta es una corrida de 160km, el Javelina Jundred. Pero justo después viene mi Ironman de Cozumel 2010. Es hora de montar mi bicicleta, bastante. También debo nadar, aunque sea un poco.

Gracias Eladio por devolverme la cordura. ¡Que suerte he tenido! Es más importante invertir mis recursos en el esfuerzo físico de preparación que en el equipo del deporte. El enfoque apropiado está en el trabajo de entrenamiento, no en el hierro que uno usa. Un buen ejemplo es Federico Bravo, que el año pasado montó una bicicleta vieja y oxidada en Cozumel. Cuando se bajó de la bicicleta corrió su maratón en 4 horas y dejo en el polvo a muchos de los que se bajaron de la bicicleta por delante de él.

Panama Canal Triathlon 2010

Este fin de semana, por tercera vez consecutiva, participé en el Panama Canal Triathlon, un evento clase Ironman 70.3, o un medio Ironman. He quedado impresionado por lo alto del nivel de los triatletas nacionales que cada vez son más, y más rápidos. Como siempre, quede muy en la cola de los que completaron el evento. Pero, a pesar de haber entrenado muy poco, mejore en un minuto mi tiempo total, principalmente por lo rápido de mi transición de la bicicleta a la corrida.

En la nadada hice 3 minutos más que el año pasado, en la bicicleta hice 10 minutos más, y en la corrida hice 10 minutos menos. Claramente, mi mejoría estaba en las transiciones. Hubiese hecho una mejor transición de la nadada a la bicicleta, pero cuando salí de la natación ya habían botado el agua para enjuagarse los piés y perdí tiempo buscando como quitarme la arena de los piés. No había llevado medias, a propósito, y haber pedaleado lleno de arena hubiese sido un martirio.

En la nadada este año quedé sin nadie que me remolcara y me ayudara a hacer más fácil ese recorrido. No pensé en eso cuando me acomodé en la partida y, por estar hacia un costado, no me pude enganchar con nadie. Por primera vez en más de diez años me toco nadar solo, íngrimo, y valerme de mi propio esfuerzo para completar los 1900 metros de natación. ¡Qué error! Hice mi peor tiempo en toda la historia de mis nadadas… Pensé que había salido de último del agua, pero luego me pasaron unos cuantos en la bicicleta y me di cuenta que no era así.

En la bicicleta quedé solo por la mayoría del recorrido, sin nadie por delante que me pudiera alcanzar. No fue hasta la segunda vuelta de Gamboa que me pude pasar a algún otro competidor. De los que me pasaron al salir del agua solamente me volví a pasar a Charles Vick, de los Estados Unidos. Estoy muy lento en la bicicleta. Tengo que regresar a pedalear más frecuentemente si deseo mejorar mi tiempo en Cozumel este año. Me impresionó mucho ver a los ciclistas punteros volando en sus bicicletas especializadas, aerodinámicas, impulsadas por esas máquinas humanas. Yo me mantuve a un ritmo muy cómodo para dejar algo de fuerzas para la corrida.

Cuando llegué a la calzada, ya los ganadores habían cruzado la meta. A mi todavía me faltaban 21 kilómetros por correr. Honestamente, no tenía ganas de recorrer esa distancia bajo el sol abrasador que estaba brillando en el cielo. Pero no quedaba otra, la opción de parar no está en mi programa. Me llené de valor y pensé que al menos este año iba a contar con la excelente hidratación que nos tenían planeados los clubes de triatlón locales. También me animé al saber que me iba a tocar disfrutar de ver a todos los otros competidores compartiendo mi miseria. Además tenía esperanzas de alcanzarme a varios competidores que se iban a desmoronar bajo el peso del calor. Y así fue…

Gocé muchísimo del apoyo de nos brindaron los puntos de abastecimiento de agua. Cada puesto tenía un grupo distinto de amigos: los ultra maratonistas del Coolzone, los triatletas del Total Training Club, los Ironman que estaban al final de la calzada, y de los otros clubes. Las esponjas de agua helada eran una maravilla para controlar la temperatura corporal. También me estaba colocando unos hielos envueltos en una esponja delgada en la parte delantera que me iba chorreando el agua que se iba derritiendo. Las esponjas en la nuca también le robaban fuerza a los rayos del sol. El único inconveniente era correr con las zapatillas encharcadas.

Por primera vez en mi vida un competidor me regañó por hablarle: “no me hables cuando estoy compitiendo” me dijo. La verdad es que fue un grave error de mi parte el no haber tomado en cuenta que muchos de los que estaban en la calzada habían invertido muchas energías para llegar en sus mejores condiciones a ese evento y estaban enfocados en lograr sus mejores resultados. Aún así, responderme le hubiese costado menos palabras, tenía curiosidad por saber cual era el nombre de su padre, que era uno de los compañeros del Colegio Javier con quienes compartía el bus, pero no estaba seguro cual de todos los hermanos era. Bueno, ya lo tendré presente para la próxima y seguiré las reglas de etiqueta apropiada.

La organización de esta carrera estaba más allá de cualquier reproche. Los principales de la Unión de Triatlón de Panamá ya tienen este evento descifrado. La última pieza que faltaba, la hidratación, la colocaron este año. Ahora solamente me toca entrenar para llegar a la meta antes que esté repleta de espectadores viendo la premiación.

¡Qué grande fue llegar a la meta y tener a mi esposa e hijos esperándome! Me fui de una vez al Coolzone para ver a los demás corredores terminar y poder hacer algo de barra. Los que llegamos de último ya quedamos fuera de la fiesta. Estaba viendo las edades de los participantes y este triatlón ha quedado dominado por los jóvenes, a diferencia de otros eventos, incluyendo el mismo Ironman. Ahora podía compartir con mi familia y los amigos del Coolzone y gozar algo de la camaradería que se forma en la meta.

Censos y Números


Beneficios aerodinámicos en el contrarelog
Lance en su mejor posición

Sin nada mejor que hacer mientras esperaba ser censado me puse a calcular, sobre la base de un artículo de Velo News, qué sería lo que más beneficio me podría dar para mi próximo Ironman en Cozumel. Encontré un artículo en RideStrong que ya había mezclado los datos de Velo News con números financieros. Como el de Velo News no está en el Internet, comparto algo del de RideStrong. Yo estoy buscando como conseguir el mayor beneficio con la menor inversión posible ya que solamente hago triatlones un par de veces al año, el resto del tiempo soy un solamente un ciclista ocasional. Lo que me impresionó del artículo es que los mayores beneficios vienen de las cosas menos costosas: un traje aerodinámico, pedalear sobre aerobars, y un casco de contrareloj. A continuación están los números del artículo:

Beneficios

El primer beneficio queda descartado por que no voy a hacer un triatlón en un traje aerodinámico. Me quedan tres beneficios buenos, bonitos y baratos: el casco, los aerobars y los cubre-zapatos. Estas tres cosas me pueden ahorrar uno 16 minutos en condiciones óptimas en un Ironman. Por supuesto, como siempre, a mi no se aplicacirían las condiciones óptimas, pero, aún la mitad de los beneficios, algo es algo. Me impresiona la diferencia del beneficio del casco versus el beneficio de la bicicleta. Puede que yo le esté leyendo mal, pero pareciera que una bicicleta de contrareloj sin un casco de contrareloj es igual a una bicicleta regular con un casco aerodinámico.

Para quitarle una hora a mi tiempo de Cozumel tengo que hacer tres pequeñas cosas: reducir a la mitad el tiempo de mis transiciones, mejorar en un kilómetro por hora el promedio de mi bicicleta,  y bajar mi corrida a menos de 5 horas. Yo creo que puedo con las tres a la vez por que mis transiciones fueron extremadamente pausadas, la bicicleta será difícil mejorar (pero no imposible), y mi corrida de Cozumel la hice muy suave para no hacerme daño por que tenía un ligero desgarre en la pantorrilla. Pero las pantorrillas las he reforzado enormemente desde entonces, el culo lo estoy reforzando para el 2011, y voy a usar un vestido de triatlón para no cambiarme en ninguna transición (al diablo con el dolor en el trasero).