Wikipedia y nuestro wiki

Si no has visitado wikipedia.org, te estas perdiendo una fabulosa fuente de información general. Es un esfuerzo global por crear una enciclopedia basada en contribuciones por visitantes de todo el mundo. Los wikis están teniendo un impacto similar al de los blogs y están apareciendo por todos lados. Ahora nosotros también tenemos nuestro wiki. La idea es que vayamos creando una referencia de los sitios que nos gusta visitar y las actividades que practicamos en ellos.

He creado un bosquejo básico de la información que deseo que contenga el sitio. Basandonos en ese bosquejo podemos irlo rellenando con nueva información. Lo mejor de todo es que cualquier visitante puede fácilmente agregar información. Quizas tome un poquito de esfuerzo sacar la primera página, pero en poco tiempo se puede estar agregando contenido que todos podemos compartir. El texto se agrega usando WikiText, que es un meta-lenguaje muy básico y fácil de aprender.

Pronto estaré comunicando a los suscriptores de nuestras listas de correo que tenemos el wiki disponible. Tengo curiosidad por ver cuando aparecerá el primer contenido contribuido por un visitante.

Tabasará – Relato

La PartidaEste sábado 23 de abril salimos temprano hacia Chiriquí para bajar el Tabasará. LLevamos tres canoas para entrar al río Tabasará justo en el puente de la vía Interamericana y salir en el otro puente del Tabasará, cerca de Puerto Vidal, por donde pasa la Interamericana vieja. El grupo era todo familia: mi Tío Johnny, mi hermano Roger y su hijo Rogelio, mi hermana Denise, mi esposa Lorena y mi hijo Irving. Estaba muy contento por que Lorena había accedido a traer a Irving.

Echamos las tres canoas en el puente del Tabasará a las 12:00 mediodía del sábado, un poco más tarde de lo que habíamos planeado. Las tripulaciones erán: Denise y Johnny en una Old Town de 20′ (la nave nodriza), Roger y Rogelio en su canoa, y Lorena, Irving y yo en una Coleman de 17′. Todas las canoas iban cargadas con nuestras toldas, neveras con hielo y bebidas, sillas y comida. En la noche íbamos a acampar con todas las comodidades posibles.

El río estaba precioso, el agua cristalina, y el día soleado. Nos tocó un día ideal. Los primeros rápidos tenían unas buenas olas y por un momento me preocupé pensando que el río fuese a estar más difícil de lo que me imaginaba. Las primeras bajadas de los rápidos crearon tensión con mi esposa, que, naturalmente, tenía un poco de aprehensión y estaba luchando por relajarse. Irving, que no tenía ninguna preocupación en su mente, estaba gozando el momento.

Como a la hora de estar bajando el río, Roger se nos había adelantado cuando llegamos a un rápido complicado. El río se dividía en tres y no nos daba una clara visión de que nos esperaba al final de ninguna de las opciones para bajar. Roger decidió bajar por la derecha y le dió de frente. El rápido que escogió tenía varias piedras grandes que hacían complicada su navegación. Al llegar a las primeras piedras su proa rozó una de ellas y esta desvió el bote hacia la izquierda, donde otra piedra detuvo su avance. En un instante la canoa de Roger y Rogelio quedó atrapada perpendicular a la corriente: lo peor que le puede pasar a una canoa.

Nosotros, desde arriba y fuera de los rápidos aún, vimos como el agua fué entrando en la canoa y aplicando más peso al bote. Antes que Roger y Rogelio pudieran sacar el bote de las piedras la inmensa presión del agua quebró el espinazo de la canoa. Hasta donde estábamos, y por encima del ruido del agua turbulenta, nos llegó el «crack» que hizo la canoa al partirse. Roger se pasó la mano por el cuello, como cuando degollando a alguien, y lentamente captamos que teníamos un bote menos en nuestro grupo.

Esa canoa que se partió tenía unos cuarenta años y había sido parte integral de nuestras memorias más viejas. Recuerdo haber dormido bajo esa canoa en el río Gatún, cuando tenía unos cinco años. Y esa sólo es una de las primeras memorias. Bueno, no había mucho tiempo para melancolía… Había que rescatar todo el equipo que estaba dentro de la canoa antes que el agua se lo llevara. Después de acomodar nuestras canoas seguramente en la orilla arriba del rápido, nos acercamos por el río para asistir en la recuperación de todo lo que estaba siendo amenazado por el agua.

En realidad nos fué muy bien con el rescate y sólo perdimos tres papas (de seis) que llevábamos para acompañar la cena. Después de toda la emoción del rescate quedamos con hambre, y como ya eran pasadas las doce, decidimos hacer nuestra parada de almuerzo. Bajamos las canoas caminando por la parte más fácil del río y las amarramos seguramente después de los rápidos. No iba a ser ningún problema repartirnos entre los botes que quedaban.

Tras un delicioso almuerzo y unos refrigerios reanudamos nuestro descenso del Tabasará. Nuestro plan era seguir remando hasta las cuatro y parar en el primer lugar apropiado para un campamento. Como a las 4:15pm llegamos a un lugar que cumplió con todos los requisitos para un campamento seguro y acogedor, en ese orden. Era una playa de piedras elevada sobre el río y con una amplia piscina al frente. Al final de la playa encontramos un arenal donde podíamos dormir cómodamente. De una vez armamos campamento para dedicarnos a relajarnos y gozar del río.

Después de refrescarnos pasamos a la hora de las bebidas y la cena: unos deliciosos pinchos surtidos de Berard preparados en una barbacoa de portátil – por suerte no se había mojado el carbón que venía en la canoa de Roger (el chef de la noche, según nuestra programación). Más tarde, Johnny sacó su guitarra y comenzó la cantadera. Esa es una de las ventajas de acampar en canoa, se puede comer el pastel, y el helado también. Las canoas transportan todas las comodidades cotidianas sin ningún problema. Cosa que no es tan sencilla cuando hay que llevarlo todo al hombro, o el espacio es reducido como en kayaks. Las canoas son verdaderas bestias de carga.

Al día siguiente, después de un sabroso desayuno de huevos rancheros con tocino, reanudamos nuestro descenso con las pilas recargadas. Nos quedaban unos quince kilómetros por recorrer. A las 8:30am empujamos los botes al agua. Nos había tocado otro día esplendoroso, y el río cristalino bajo el sol de la mañana. Nuestro itinerario nos llevaría hasta el puente de Puerto Vidal, en donde planeabamos llegar al medio día. A las 12:03 tocamos la orilla bajo el puente…

El recorrido nos había llevado por una región remota de nuestro país. Pero, encontramos las orillas del río llenas de lugareños que llevan años haciendo su vida en las empinadas laderas que dan al río. Esta gente vive como en otro siglo, sin luz, agua corriente, ni la cercanía de una tienda. La comodidad de nuestra vida queda en fuerte contraste contra las viscicitudes que debe vivir esta gente. Gran parte del día la pasan en el agua tratando de pescar algo de proteínas para complementar su alimentación. Sin duda que también se divierten en el agua, pero el río Tabasará es una parte vital de su existencia.

El Tabasará

La Partida

Nuestro próximo viaje será bajando el Tabasará. He estado viendo el mapa y estoy seguro que esta remada estará fabulosa. El Tabasará se encañona desde la Interamericana hasta casi llegar al mar, pero por otro lado no tiene mucha pendiente. Esto quiere decir que las orillas deben estar en pié y la vista debe ser espectacular. Al menos,
así me lo imagino…

El plan es salir de la ciudad el sábado temprano y manejar hasta el río. Remamos hasta encontrar una buena playa donde acampar, y luego hacemos una buena fogata. El domingo terminamos la remada en Puerto Vidal, desde donde regresamos hacia la ciudad por la carretera de Soná. ¡Suena como un buen plan!

Ya casi tengo a Lorena convencida para que me deje llevar a Irving. Me imagino que Laurita se aburriría pasando horas en una canoa, pero creo que Irving si se divertiría. La vez pasada fuimos al Boquerón y ambos la pasamos muy bien. Estoy seguro que ahora también disfrutará del río.

Solo falta armar un buen combo… Ya tenemos a Johnny con la guitarra, lo que asegura una amena noche junto al fuego. Nos falta un buen cocinero, pero creo que Roger se apunta fácilmente.

El Reto del Indio

La Partida
En la Partida

El Reto del Indio, llegar desde el Pacífico hasta el Atlántico en un fin de semana, sin motores y por trillos, fue todo un éxito. También fue un gran reto: ninguno de los participantes puede decir que fue fácil (O.K., quizás Jorge Heilbron). Probamos que era posible lograr la ruta que planeamos el año pasado. Nuestra estimación del recorrido fue bastante precisa y el plan se ejecutó con bastante atino.

Partimos de la playa de Chumico a las 6:45 am, tarde para nuestros planes, a causa de nuestro primer percance. Tuvimos una pequeña falla en nuestras comunicaciones y estábamos cortos un carro para la recogida de las bicicletas. Pero, improvisamos y todo salió bien. Los integrantes de nuestro grupo eran Rogerio Carrillo, Luis Gonzalez, Otto Gobea, Julio Arjona, Jorge Heilbron, Hernán Machado, Jorge Riba, Roger Bennett, y Yo (Irving Bennett). Todos llegamos a El Valle pasadas las 10:00am, con la excepción de Rogerio, que llegó a las 12:30pm.

Después de hidratarnos y reagruparnos partimos para La Mesa de El Valle. En la subida Luis Gonzalez tuvo fallos mecánicos y fue ayudado por nuestro transporte de apoyo. En la bajada, más de la mitad probaron tierra, pero todos llegaron enteros a Río Indio Nacimiento. Nuestra transición fue bastante rápida y a las 11:45 ya estábamos caminando hacia Jordanal. Mi Montero salió para Panamá con 8 bicicletas encima. Solo nos hacía falta Rogerio, quien había quedado rezagado en la subida del trillo Las Guías.

Al principio de la caminata Luis tuvo una caída que casi lo incapacita y, de hecho, lo correteó todo el camino hasta los kayaks. La primera parte de la caminata estaba húmeda y sombreada. Por suerte nos caía un leve bajareque que nos mantenía frescos a pesar de ser pleno medio día. Cubrimos bastante terreno, pasando por Jordanal, Río Indio Centro, y Río Indio de Los Chorros, a donde llegamos cerca de las 5:00pm. Todavía estábamos a unas 5 horas de nuestro destino para ese día: Las Claras Abajo.

Apretamos un poco el paso para tratar de cubrir la mayor cantidad de terreno antes que llegara la noche. Sabíamos que nuestro paso, naturalmente, disminuiría con el caer de la noche. Efectivamente, entre la llegada de la noche, la lluvia, y el camino lodoso, nuestro paso se tornó lento al poco tiempo. Finalmente llegamos a Las Claras Arriba a las 7:30pm, molidos. Todavía nos quedaban unas 3 horas de camino para llegar a Las Claras Abajo.

Afortunadamente, cuando paramos a descansar en Las Claras Arriba, llegó Hector – uno de los moradores del lugar. El conocía bien el camino a Las Claras Abajo y estaba dispuesto a llevarnos. Después de una breve conferencia determinamos que seguiríamos nuestro camino al día siguiente. Todos estábamos molidos, era de noche, y el camino no iba a ser fácil caminando en ese lodo. Al día siguiente reanudamos nuestro recorrido a las 5:30 am. Cinco horas más tarde estábamos llegando a los kayaks.

Habíamos tomado la decisión correcta la noche anterior. El camino era un lodazal tremendo, estaba lleno de desvíos, y el recorrido era muy quebrado. Nos toco subir y bajar lomas toda la mañana. Al llegar a los kayaks tratamos de convencer a Luis por todos los medios de que prosiguiera el viaje, pero este decidió que ya había tenido suficiente: se perdería una de las mejores partes del recorrido.

Luego de una breve transición iniciamos nuestra remada a las 11:45am. Los kayaks los echamos al agua en el Río Teriá. Una hora más tarde estábamos llegando al Río Indio. Al final del día remamos unos 48 kms. para llegar al Mar Caribe. ¡Nos tocó un clima fabuloso! Me deleitó enormemente remar bajo la luz de una luna de cuarto creciente: iluminaba suficiente para ver el río, pero también le daba oportunidad a las estrellas de que brillaran en el cielo. Pocos minutos antes de las 8:00 pm. estábamos llegando al Mar Caribe. El Reto del Indio llegó a su feliz conclusión. Y, con gusto lo vuelvo a hacer.

Fotos: https://goo.gl/photos/Xhh4hgF8zHxgsR3c6

Aconcagua

Aconcagua

Mi hermano y yo estamos planeando subir el Aconcagua en febrero del 2005. Inicialmente yo había planteado la idea de subirlo en el 2006, pero mi hermano lo adelantó: no nos estamos poniendo más jóvenes. Estoy muy entusiasmado por pasar un tiempo extendido junto con Rogelio. Hace mucho tiempo que no hacemos algo largo, solo los dos. En realidad, nunca hemos hecho una caminata solo los dos. Hemos hecho mucho juntos, inclusive caminatas largas (5 días), pero siempre habían otras personas con nosotros.

El Aconcagua es la montaña más alta fuera de Asia. En Asia hay varios pico más altos que el Aconcagua, como K2 y Anapurna, pero una vez que se sale de esa región, Aconcagua es el más alto que hay. Es uno de las «Siete Cimas», los puntos más altos de cada continente. No es una subida técnicamente difícil, pero sigue estando muy alta. Hay peligros asociados con la altura que interfieren con el intento de llegar a la cima del Aconcagua. Es posible que este emprendimiento sea lo más difícil que haya hecho en mi vida.

No hay ninguna otra persona, aparte de Rogelio, con quien me sentiría cómodo intentando subir el Aconcagua. Hay mucha gente que conozco que tienen mejor acondicionamiento físico que nosotros, pero mi hermano les lleva la experiencia al aire libre, y un temple como pocos. Yo soy el que no consigo motivarme lo suficiente para mejorar mi condición física. Siempre necesito metas que me asusten más para que me inciten a hacer más por salud. Ultimamente he estado tirado a la perdición, bueno, desde el maratón de agosto.

Bueno, seguiré más tarde con este tema. Hoy es el día de acción de gracia, le doy gracias al Señor por todo lo bueno que ha puesto en mi camino.

Nirvana

La nueva red inalámbrica 802.11G está fabulosa. Puedo sentarme donde más cómodo este dentro, o fuera de mi casa, y pegarme con mi red y el internet a 54mb por segundo. Puedo escribir, como ahora, sentado en un lugar fresco, fuera de mi casa, al aire libre, escuchando la Novena Sinfonía de Beethoven. ¡Nirvana!