Massanutten 2016

Hace una semana conseguí mi sexta hebilla de 100 millas al completar Massanutten Mountain Trail 100 en un tiempo de 34:37 (34 horas y 37 minutos). Jose Orillac me acompañó terminando su carrera en 28:30. En esta ocasión me tomó veinte minutos más que en el 2014 para completar la carrera, pero esa diferencia se puede considerar virtualmente nula para una carrera tan grande. Curiosamente, esta vez me sentí mucho más confiado que la vez anterior durante la carrera y nunca llegué a estar tan cansado (ni a tener alucinaciones por falta de sueño).

Lagarto hizo una carrera espectacular quedando en el 25% superior de los corredores (me ganó por seis horas). Con esta carrera ya El Croc lleva cuatro hebillas de 100 millas. Ya está listo para correr el Ultra Trail de Mont Blanc en septiembre. Espero que la comida de las estaciones de esa carrera le caiga bien para que también la pueda completar en buena forma. Yo ahora voy para Irlanda a correr 200 kilómetros en Kerry Way 200 para asegurarme de mantener mi paridad con Jose (que viene pisándome los talones).

Creo que ya me pudo considerar un ultra corredor experimentado. Ya me siento cómodo con la distancia de 100 millas y tengo una buena idea de qué esperar de estas carreras y de cómo manejarme para poder completarlas exitosamente. Esa confianza me llevó a cometer un par de errores pequeños que se pudieron tornar más grandes. No revisé el pantalón que me llevé para la carrera y casi se descose por completo entre las piernas porque ya llevaba demasiadas corridas con esa prenda precisamente porque es muy cómoda (corrí Fat Dog y Tahoe Rim Trail con el mismo pantalón). Debí haberlo cosido para reforzarle las costuras que se soltaron por el roce de cientos de kilómetros recorridos. Además, no revisé las medias que había puesto en la bolsa para la mitad de la carrera y, nuevamente, eran unas medias muy usadas con varios huecos. Por suerte los agujeros estaban en lugares donde no causaban molestias.

Esta vez los pies llegaron casi intactos al final de la carrera con la excepción de las uñas que inevitablemente siempre pierdo cuando corro distancias tan largas. A pesar que llovió durante la carrera el recorrido no estaba tan mojado como hace dos años y no se me maceraron los pies como pasó en el 2014. Creo que también me ayudó el usar Hydropel en los pies antes de la carrera. Me acosté con los pies cubiertos de Hydropel para que se absorbiera durante la noche y me ayudara durante la carrera evitando que el agua fuese absorbida por la piel de mis pies.

Esta vez corrí toda la carrera con unas Hoka Speed Goat y las usé toda la carrera. Esta es la primera vez que uso un solo par de zapatillas durante toda la carrera. Los pies nunca me dolieron mucho y las zapatillas me protegieron muy bien de muchas rocas con las que tropecé durante la carrera. Hubo una excepción cuando le pegué a una roca que no se movió ni un poquito y destruyó la uña del dedo gordo de mi pie derecho. Tal vez ni con las botas de mi moto me hubiese salvado de ese golpe. Al principio de la carrera pensé que había cometido un error con las Speed Goat porque los tobillos se me estaban doblando mucho con la cantidad de piedras en el camino, pero pude arreglar ese problema apretando las zapatillas al llegar a la segunda estación del recorrido. Después que me apreté las zapatillas ya se mantuvieron en posición cuando el tobillo se torcía y mi propiocepción aumentó sin que me lastimará los tobillos en ningún momento.

En el 2014 corrí Massanutten con un pie lastimado por una caída de moto. En esta ocasión, después de muchas horas corriendo, el tejido blando que me había lastimado comenzó a darme una leve molestia, pero nunca llegó a un nivel insoportable y pude correr todas las bajadas de esta carrera. Aun así, el tiempo fue virtualmente idéntico entre ambas carreras. Creo que hace dos años estaba subiendo más rápido que esta vez y bajando más lento. También mi hizo falta la compañía de Gary Knipling y Paul Crickard (a quienes llevé muy presente durante mi recorrido). Esta vez corrí casi totalmente solo toda la noche y creo que por eso no pude correr tan rápido ese tramo. En el 2014 Paul me llevó apurado por muchas horas durante la noche cuando estaba muy cansado. Esta vez nunca experimenté el agotamiento de aquella carrera y la confianza de haberla completado anteriormente me dio energía para correr con más velocidad los últimos tramos de la carrera. Fui quince minutos más rápido en la última sección de la carrera.

Pasé a balazo por las últimas dos estaciones de esta carrera. Cuando llegué a Visitor Center, la antepenúltima estación, pregunté por Lagarto. Yo llegué a esa estación a las 6:30am. ¡Me dijeron que Jose había pasado por allí a la media noche! Me llevaba seis horas y media de ventaja. Pensé que esa ventaja la iba a incrementar con lo que le faltaba de la carrera, pero al final logré recortarle media hora a esa ventaja. Al igual que yo, Jose también bajó la marcha en la segunda mitad de la carrera. Yo había llegado a ese puesto en 26 horas y treinta minutos y Jose había recorrido esa misma distancia en 20 horas. ¡Qué monstruo!

La otra cosa que hice diferente en esta carrera es que me puse una camiseta manga larga para la noche y me llevé mi chaqueta impermeable en la cintura. En el 2014 solamente usé la chaqueta sobre la camiseta manga corta y pasé frío en ocasiones. Ahora pude regular mi temperatura mucho mejor con la camiseta. De hecho, con la camiseta estaba tan caliente que por largos ratos me quité la gorra y el Buff de lana que llevaba al cuello. Los guantes calientes que llevaba casi no los usé.

Durante la noche tomé unas pastillas de sal con cafeína y creo que me ayudaron a estar despierto. No sé si ya me he adaptado mejor a las largas horas sin dormir porque nunca me sentí tan asueñado como cuando corrí Massanutten 2014, ni sufrí alucinaciones (bueno, no es que me cauce sufrimiento el alucinar). Lo que sí me molestó un poco en la noche fue el estómago. Me sentía que necesitaba más sal porque me estaba dando un poco de nausea, muy leve, al tomar pequeños sorbos de Gatorade (que era lo que daban de beber en la carrera, además de agua, para rellenar las botellas). Cuando traté de tomar más pastillas de sal en la madrugada no me las pude tragar y tuve unos arqueos violentos. Por suerte no tenía nada de líquido en el estómago y nunca pude vomitar. Hablando con Ernesto Durán del problema de las pastillas me dijo que él las muerde. ¡Qué idean tan genial! Por algo le decimos “El Champ” (además de que, realmente, es un campeón).

Cuando salí a la calle en el tramo final de la carrera llevaba 33:49 corriendo. Pensé que si apretaba el paso podía romper el tiempo de mi carrera anterior. Como todo era bajada de aquí a la meta me fue fácil subir mi cadencia y mantener un buen ritmo. Comencé a dejar atrás a todos los que tenía cerca, y a los que ya me había pasado. De repente, al mirar atrás, vi una pareja que se estaba acercando (aunque aún estaban lejos de mi). Cuento corto, la pareja me estaba alcanzando y yo me reusaba a dejar que alguien me pasará a esta altura de la carrera, aunque no fuese a ser gran diferencia. Cuando salgo al llano final y tengo el arco de la meta a la vista, la pareja estaba bastante cerca de mí. Aprieto el paso para que no me alcancen y veo hacia atrás, el corredor en ese momento inicia un ataque de velocidad. ¡Tuve que hacer lo mismo para no ceder mi puesto! Hicimos un cierre de alta velocidad después de 166 kilómetros corriendo. Al final entramos juntos a la meta y nos dieron el mismo tiempo. Tremendo pique de velocidad con el que cerramos nuestro recorrido. Por suerte no sufrí mayores consecuencias y hasta pienso que debí haberlo dejado pasar. Pero lo poco de espíritu competitivo que me queda no me lo permitió.

Lagarto había escuchado que ya venía llegando y fue al carro a buscar unas cervezas. ¡Uf, qué delicia ese primer sorbo de cerveza para celebrar un buen trabajo! Curiosamente, en una de las estaciones ya me había tomado un vaso de cerveza. Corrí varias horas con un veterano de esta carrera y nuestra conversación había tocado en el tema de la cerveza y lo sabroso que sería tomarse una. Llegamos juntos a una estación y apareció una botella de cerveza. Mi amigo me trajo un vaso de cerveza porque sabía lo mucho que yo lo apreciaría.

Húmero Fracturado

Por primera vez en mi vida me fracturo un hueso. Este puede ser el peor momento posible para fracturarse un hueso (aunque ningún momento es bueno para eso). Sencillamente me hace la vida tanto más complicada justo cuando necesito estar completo para Lorena y mis hijos. Me caí montando patineta porque una balinera falló y de alguna forma hizo que la tuerca de esa rueda girara hasta apretarla y frenar repentinamente. No hubo previo aviso y caí sobre mi mano extendida, típica posición para la fractura proximal del húmero (especialmente a los 54 años).

Me pusieron una placa de titanio (mi metal favorito) para amarrar la cabeza del húmero al resto del hueso. Lo bueno de ese procedimiento es que me han dado movilidad mucho antes que si solamente me fijaran el brazo con un cabestrillo. Ya he podido correr de vuelta (prácticamente el único deporte que puedo hacer ahora mismo). Ya pronto tendré que iniciar terapia formal, más allá de los movimientos que puedo hacerme con mi propio brazo y con ayudas alrededor de la caza.

Tahoe Rim Trail 100

Bueno, en exactamente una semana salimos para Tahoe Rim Trail 100m y arrancamos a correr el sábado 18 de julio, 2015. Tenemos 35 horas para terminar nuestra carrera. Vamos Luis Carlos Stoute, José Orillac, Ernesto Durán, Isabel Bennett, Roger Bennett y yo a ver que podemos hacer en esa carrera. Isa va por 80km (su debut en esa distancia) y el resto vamos por los 161km que se corren en dos vueltas del circuito de 80km. En esta ocasión no me he preocupado mucho por lo que me espera y ahora, a última hora, tengo dudas sobre lo que voy a poder hacer.

Esta sería la sexta ocasión que me paro en la linea de partida de una carrera de esa distancia. Ya me siento tranquilo con completar la carrera, y eso es bueno. Lo malo es que me siento tranquilo con completar la carrera. Estaba muy juicioso entrenando bastante y luego se me acabó la motivación y no logré preocuparme suficiente para volver a iniciar mi régimen de entrenamiento. Hace un mes terminé The North Face Endurance Race 80km en 14 horas bajo un calor agobiante y corriendo a un paso lento. En mi mente atrofiada la matemática sencilla dice que ese tiempo (por dos) me lleva a terminar en 28 horas. En la práctica estoy claro que esos números no se suman de esa forma cuando se trata de una carrera tan larga. Menos cuando he entrenado tan poco en estas últimas semanas.

Ahora, las hebillas de esta carrera están divididas en tres: una con moneda de oro a los que terminan en menos de 24 horas (Ernesto Durán), otra con moneda de plata para los entran en menos de 30 horas (José Orillac y Roger), y una de bronce para los que terminan en el tiempo permitido. Yo quiero una de plata y estoy claro de lo que eso conlleva. Hasta tengo los números estudiados: caminando a 6km/hora termino en 26.667 horas y tengo mi hebilla de plata. Lástima que la experiencia no me ha llevado a creer que eso sean tan sencillo. Eso es, básicamente, lo que hice en mi última carrera: caminé mucho (todo lo que fuera ligeramente hacia arriba). 6km/hora se hacen a 10 minutos por kilómetro. El problema son todas las paradas que hay que hacer para comer, ir al baño y otras cosas que siempre suceden en estas distancias. Pero tengo 3 horas para desperdiciar en todo lo anterior y llegar en menos de 30 horas. ¿Será que puedo?

Ultra-Signup me está calculando casi 34 horas. Al menos me tiene incluido entre los que terminan por que en Fat Dog 120m me tenía con un tiempo mayor que el permitido para la carrera. He avanzado en la estima de las computadoras que hacen esos cálculos. A Luis Carlos le tienen calculado un poco más de 30 horas y yo generalmente puedo terminar junto con Luis Carlos en esas distancias. En Massanutten hice 34:17 y la computadora está tomando ese tiempo en cuenta. Ahora, esa última carrera tiene una superficie muy difícil para correr (llena de piedras) y el recorrido estuvo muy, muy mojado. TRT va a tener una superficie muy fácil para correr: suave y bastante cómoda. El calor puede ser un factor que impacte negativamente en el rendimiento de todos los corredores, pero esa parte no me preocupa mucho por que acabo de correr en el mismo infierno y pude terminar.

Mi espalda y mi cadera derecha son dos cosas que en esta ocasión me están poniendo a dudar por que están débiles. Mi osamenta está comenzando a mostrar los años que tiene mi carrocería. ¡Ojalá fuera cuestión de ponerle una capa de pintura fresca y listo! Es un poco más complicado que eso en la práctica. Mis músculos y mi corazón aguantan sin mayor problema. Los pies puede que terminen con ampollas y eso lo puedo prevenir con un poco de duct tape aplicado en lugares estratégicos. En Costa Rica terminé con unas ampollas horrorosas en la planta de los pies por que me mojé los pies más de lo que había previsto. Esta vez voy con duct tape en la planta de los pies y esparadrapo en los dedos de los pies, además de las Injinji (medias con dedos).

La alimentación, la vestimenta, las zapatillas y lo demás ya está todo probado, usado y comprobado. Esta carrera tiene una logística muy sencilla por que es un circuito que parece un trébol y en el medio hay una estación que visitamos tres veces por cada 80km, seis veces en total. Con una sola bolsa me puedo sentir por bien servido. Ya veré si uso más bolsas solamente por ser diligente y precavido.

Las Antenas

Parque Metropolitano
Parque Metropolitano

Nuestro hábito de los viernes es correr 11 kilómetros partiendo desde El Cangrejo a recorrer todos los senderos del Parque Metropolitano y regresar. En la tarde nos reunimos en La Rana Dorada a tomarnos unas Pale Ale y planear que fondo haremos el fin de semana. Ultimamente hemos estado corriendo el “Camino de Las Antenas” para alargar nuestras corridas locales (dentro de la ciudad). Desde mi casa hasta la Iglesia Bautista El Dorado hay tres kilómetros de concreto pero de allí en adelante podemos correr hasta 14 kilómetros adicionales por caminos suaves, arbolados y ocasionalmente sombreados. El recorrido total desde El Cangrejo son 34km ida y vuelta, nada mal para una corrida citadina.

No tengo idea porque la gente ha decidido llamar el camino de las torres de alta tensión que va desde Miraflores hasta Condado del Rey el camino de Las Antenas. Puede ser porque antes había un campo de antenas donde ahora queda la ciudad hospitalaria. Al final es irrelevante. A mi me atrae ese recorrido por lo práctico. Mis amigos con frecuencia manejan hasta Cerro Azul para poder correr en altura y fresco. Yo generalmente prefiero manejar a San Miguel, al lado del Río Pacora, y correr cerca del agua aunque tenga que soportar algo más de calor. Pero ya sea que vayamos a Cerro Azul, Pacora, el camino del oleoducto, el sendero de las plantaciones de palma aceitera, todos esos recorridos incluyen un par de horas desperdiciadas en un auto.

A mi siempre me ha gustado lo práctico de correr. Me despierto temprano, me pongo un par de zapatillas y salgo a correr (obviamente, también hay que llevar ropa). En un tiempo me gustaba ir a la Calzada de Amador a correr, aunque eso era algo más social. Creo que el mar también tenía mucho que ver, al igual que correr Avenida Balboa. Pero siempre he ido a Avenida Balboa (ahora la Cinta Costera) corriendo desde donde viviera, ya sea Obarrio, Coco del Mar, y ahora El Cangrejo.

Hay un camino que muy poca gente corre que conecta los cables de alta tensión que vienen del interior con los cables de alta tensión que vienen de Miraflores. Ambos cableados se juntan en la planta de distribución de Condado del Rey. Eso permite que corra por superficies suaves desde El Dorado hasta detrás de la Universidad Tecnológica y cruce al camino de las antenas y siga corriendo hasta Miraflores. En Miraflores corremos un kilómetro por la Vía Gailard y empatamos con el Camino de Chivo Chivo hasta la caseta del Mirador del Parque arriba de la colina más alta del parque Camino de Cruces — exactamente 14 kilómetros desde la esquina de La Salle. Generalmente el calor es agobiante en el regreso. Eso lo remediamos ocasionalmente corriendo por la tarde y regresando de noche usando linternas.

De noche se pone interesante el camino. Hemos visto lagartos, culebras, las ranas salen por todos lados y los capachos comienzan a darse banquete. Desde el DeliGourmet hasta Miraflores, ida y vuelta son unos 20km. Si hacemos el tramo del Camino de Cruces hasta Clayton agregamos un kilómetro y medio. A mi siempre me gusta ese segmento por que tiene mucha historia y es divertido correrlo. Mientras lo corro pienso en sus más de quinientos años y en toda la gente que pasó por allí en ese tiempo. Hoy es un pedazo de tierra abandonado pero todavía es evidente la edad que tiene por lo hondo de su surco.

Este fin de semana que pasó estaba muy concurrido el camino de las antenas, en especial por ciclistas que deben estarse preparando para correr el Triatlón de Portobelo este fin de semana. También encontramos un corredor que iba bien equipado con lo último en equipo de correr en trillo. Iba vestido muy parecido al Lagarto que tenía al lado mío. En Miraflores nos cruzamos con varios amigos pedaleando sus ruteras. Sé que eran amigos porque nos llamaron por nombre. Supongo que es más fácil que ellos nos reconozcan porque yo los veo a todos iguales con su casco, sus lentes oscuros y sus uniformes de ciclismo.

Por suerte por el camino de las antenas pasa una tubería de agua que viene de Miraflores hacia Condado del Rey: esa es mi fuente de re-abastecimiento de agua. El camino de las antenas es largo y se me acaba el agua siempre. Al regreso, cuando el calor es insoportable, me empapo con el agua que en algunos lugares se derrama de la tubería. Hay un par de lugares donde el agua sale a presión y la puedo recoger directo a mis botellas de agua. En otros lugares la recojo de las pozas que se forman. Esto no es algo que comparten mis compañeros — ellos prefieren morirse de sed antes de tomar agua de fuentes desconocidas. Yo le perdí el asco al origen del agua hace mucho tiempo y confío que mi sistema gastro-intestinal sepa que hacer con cualquier organismo que trate de joderme. Cuando tenga dudas de que esté ganando la batalla contra los inquilinos intestinales me tomo un par de Zentel y soluciono el problema.

Finalmente, el punto de todo esto es que no hay que ir tan lejos para encontrar buen terreno para hacer kilómetros

Una Pale Ale
Una Pale Ale

sobre superficies suaves. Aquí cerca tenemos tremendos recorridos para los días largos. Para los cortos siempre está el Parque Metropolitano. Los viernes son mi día favorito porque después de correr el “PMT” siempre viene una Rana en la tarde.

Alimentación en Eventos de Larga Distancia

Fernando Revuelta me pidió que le escribiera algo sobre alimentación en carreras de larga distancia. Lograr el balance de alimentación óptimo en este tipo de eventos es, tal vez, la parte más difícil para poder completar estos retos. La parte física se logra con entrenamientos continuos de menor duración pero el día de la carrera hay que pasarse horas mucho más largas que las que se cubrieron en los entrenamientos. La alimentación de la carrera hay que practicarla durante los entrenamientos para encontrar que es lo que mejor funciona para cada uno. Dicho lo anterior, a continuación hay un resumen de lo que me ha funcionado anteriormente:

  • Reemplazar agua por bebidas balanceadas (Gatorade, Carbo Pro, GU2O, etc.)
  • Solamente beber cuando tengo sed
  • Consumir de 150 a 300 calorías por hora (incluyendo las que se beben)
  • Tratar de comer la mayor cantidad de cómida normal cuando es posible
  • Complementar la alimentación con geles y gomas energéticas

Al beber bebidas balanceadas en lugar de agua sola se evita la causa principal que evita terminar ultras, el desbalance de hidrolitos en el cuerpo (sal principalmente). Al sudar botamos mucha sal y otros minerales que tenemos en el cuerpo. Si solamente reemplazamos lo que se suda con sal pronto estaremos desbalanceados y nuestro cuerpo no podrá asimilar más líquidos. Esto se puede arreglar con sal y cápsulas de electrolitos pero es mejor prevenirlo bebiendo una mezcla balanceada desde el principio. En adición a lo anterior, si bebemos demasiado podemos caer en hiponatremia, que es, básicamente, poca sal en la sangre. Esto lo podemos evitar bebiendo solamente cuando se tiene sed.

Es difícil tolerar más de 300 calorías por hora durante una carrera pero es necesario tratar de consumir la mayor cantidad posible. Solamente con bebidas energéticas balanceadas se puede consumir unas 200 calorías por hora. Suplementando esto con comida adicional podemos llegar a las 300+ calorías por hora. Las geles son un buen complemento fácil de digerir. Las gomas se pueden dosificar mejor que las geles porque se pueden consumir en porciones más pequeñas. En mi experiencia las barras energéticas, como PowerBar y Cliff Bar, son muy difíciles de comer mientras estamos corriendo, o montando bicicleta. La comida sólida que hay en las estaciones de abastos son ideales. Generalmente hay emparedados de mantequilla de maní con jalea, papas hervidas con sal, guineos y frutas, y pastillas dulces. Me gusta comer la mayor cantidad de comida posible en las estaciones y llevarme geles y gomas para consumir entre estaciones.

Hasta ahora lo anterior es lo que mejor me ha funcionado. Lo que estoy haciendo actualmente es lo que he aprendido a hacer a través de varios años de experiencia en distintas actividades de larga distancia, incluyendo caminatas, remadas, Ironman, maratones y ultramaratones. Cada quien eventualmente llega a encontrar lo que mejor le funciona en la práctica experimentando en sus propios eventos y todos tenemos diferentes tolerancias a los alimentos que podemos consumir. También lo que podemos tolerar va cambiando y eventualmente podemos llegar a desarrollar aversión al abuso de consumir lo que mejor nos funciona en un momento dado. Por eso en lo personal trato de consumir solamente agua cuando entreno para no llegar a aburrirme comiendo lo que me funciona en las carreras.

Algo de esto lo integró Fernando en su artículo en Sports & Health Panamá.

Boqueron 2014

Logré hacer otro viaje por el Río Boquerón antes que terminara el 2014 y pude hacerlo con Irving Henry. Nuestro grupo fue pequeño pero no hizo falta más nadie: Irving, Joaquín, Gil, Carl y yo. Esta fue la primera caminata de selva de Irving y la pasó con singular esmero – ni siquiera la sudó (a pesar que el camino estaba hostil por lluvia, derrumbes y ríos inundados). Es bueno tener todo preparado para partir hacia una caminata en cualquier momento porque empaqué minutos antes de partir y no me faltó nada (aparte de algo más de comida).

Puntual a las 5am llegaron los interesados en esta particular travesía anual que ya casi puede ser un peregrinaje para mi. Joaquín era el único veterano de este viaje, Irving es hijo mío y está medio acostumbrado a lo que le tire el camino y lo pobres holandeses no sabían que les venía por delante, pero ocasionalmente la ignorancia es una buena cosa. A las 8am y estábamos en camino por el Nombre de Dios rumbo a Boquerón arriba. Esta vez no llevamos cámara, yo porque no la encontré, Joaquín porque quería ir lo más liviano posible, y los holandeses sí llevaron la suya pero no tengo esas fotos.

La mañana inició espectacular con poco sol, un río cristalino y la temperatura agradable. Lo primero que me pasó es que dejé las medias en la maleta de ropa extra para la llegada. Bueno, nada que fuera a dañar el viaje ya que lo peor que podía pasar es que saliera con ampollas pero al final no pasó nada aparte de que mientras esperaba a los holandeses me sacaba las zapatillas para eliminar la arena y las piedras que se habían metido dentro del calzado. Las medias me hubiesen evitado tener que hacer esto una docena de veces pero no fue algo que desmejorara la experiencia. Tal vez me quedé sin medias de ahora en adelante porque me entretenía el proceso mientras esperaba al resto de los caminantes.

La primera parte del camino siempre es muy agradable porque caminos por el Río Nombre de Dios y el camino es fácil, bonito y fresco. Ya los holandeses se nos venían quedando atrás pero nada alarmante. Era evidente que venían sin apuro y no había forma de evaluar su capacidad física porque en ningún momento se quejaron de nada (sencillamente no venían paso a paso con nosotros). Hasta la cascada, que es el punto donde inicia la trepada seria hacia los rieles se mantuvieron con nosotros sin ningún problema. En este punto siempre tomamos un descanso y nos abastecemos de líquido porque no hay más agua segura por un buen rato. Hasta este momento cerca del medio día el día había estado cubierto de nubes pero seco. El camino estaba húmedo pero manejable.

Cuando iniciamos la trepada el grupo se logró mantener bastante compacto y el recorrido fue sin contratiempos hasta los rieles. Tomamos el filo habitual y lo seguimos a un paso tranquilo pero constante hasta que llegamos a los rieles a la altura habitual (unos 160 metros de altura). Cuando llegamos a los rieles Joaquín y los holandeses se nos perdieron, cuando aparecieron unos minutos más tarde la explicación fue poco clara. Era un indicio de lo que venía desde ese punto en adelante. No tuvieron problema en la subida, los problemas para ellos iniciaban en el camino técnico. Carl no era diestro del todo y se nos iba a quedar atrás consistentemente desde ese momento hasta el final del camino. Nada de esto era causa de preocupación porque sencillamente caminaríamos más horas y dormiríamos donde nos tomara la noche en lugar de donde nosotros hubiésemos preferido. Esto es lo habitual en cualquier camino que uno hace por primera vez – después de recorrer un mismo camino una cantidad de veces ya uno desarrolla hábitos.

Mi almuerzo fue pobre ya que al ir a empacar encontré que mi despensa estaba algo desprovista y no había hecho el viaje al mercado para proveerme de unos buenos panes para llevar unos emparedados listos. Por suerte Joaquín sí había hecho su parte y mi hijo le robó un par de emparedados para rellenar el hueco que tenía en su estómago. Llevaba una cantidad de geles y barras energéticas de almuerzo y comidas deshidratadas para la cena. Irving, mi hijo, es algo más selectivo que yo en cuanto a su alimentación: el prefiere comida natural apetecible y yo como lo que me encuentre, al igual que bebo el agua donde me de sed. Mi paladar es exigente, no puedo engañarme, pero puedo pasar días sin comer hasta que llegue a un lugar donde pueda alimentarme apropiadamente y en el entre medio como lo que encuentre.

Justo cuando estábamos saliendo de los rieles del viejo ferrocarril y llegando al Río Boquerón se abrió el cielo. La lluvia caía en cantidades torrenciales. Normalmente a esta hora ya estaríamos en el Boquerón pero una gran cantidad de árboles caídos en el camino nos habían demorado (y los holandeses lentos no ayudaron). Cuando llegamos al río que normalmente tendría unas pulgadas de profundidad encontramos que habían varios pies de agua corriendo por el cauce. No nos quedó otra que hacer nuestro propio camino. Normalmente esto algo ocasional. Esta vez era traumático porque los holandeses no podían seguirnos a través del monte. Iban tres veces más lento que nosotros a estas alturas y constantemente teníamos que parar a esperarlos. Y aquí sí había que parar ya que no estábamos en rutas claras porque íbamos campo traviesa y esta gente no podía distinguir la pica de mi machete. No entiendo como era eso posible…

Bueno, a las 5:45pm regresamos al río después de una travesía buscando atajos que no fueron muy fructuosos. En ese momento Carl rehusó a seguir moviéndose. No nos quedó otra que tomar la sensata decisión de hacer campamento allí mismo, al otro lado del río donde se veía mejor el terreno. La cena fue sálvese quien pueda con lo suyo como habíamos determinado desde el principio. Nosotros llevamos unas comidas secas que cocinamos en una estufa de alcohol que había hecho hace un tiempo. La verdad es que esas estufas son muy eficientes y livianas.

Irving estaba en su ambiente. Me alegró mucho ver que se sintiera cómodo a través de todo el camino. En ningún momento se quejó y estaba más bien siempre esperando tranquilo para ver que venía próximo. Como buen joven estaba siempre hambriento y sediento y una vez que esto fue arreglado procedió a dormirse profundamente. Solamente quedé yo con Carl quien procedió a beberse todo mi ron, que no era mucho para comenzar. Yo lo acompañé trago por trago pero hubiese preferido guardar algo para el día siguiente. Mi amigo Joaquín se tomó una onza de ron en su chocolate caliente y siguió a Irving directo a dormirse.

El domingo fue un día como cualquier otro, espectacular toda la distancia. Lo único que le restó al camino fue la preocupación de esperar a estos holandeses que nunca llegaban. En realidad no restó nada la espera porque tuvimos amplio tiempo para gozar de las pozas que venían una tras otra a lo largo del camino. Inclusive íbamos por delante de nuestro horario regular porque mientras nosotros descansábamos los otros caminaban y nunca los dejamos descansar mucho. Hasta que reventó Carl y no quedó otra que ver como lo sacábamos del medio del monte. Joaquín e Irving partieron por delante a buscar el auto y yo me quede con nuestros amigos para que no se perdieran.

Eventualmente, cuando todavía faltaba algo para salir del camino nos alcanzó el auto y nos acortó unos 5 kilómetros del camino. Irving y Joaquín habían llegado al auto una hora antes que nosotros y nos habían venido a buscar. A mi me alegró que fuese en ese momento porque ya llevaba un rato cargando la mochila de Carl y la verdad es que ya no era tan agradable como cuando voy con mi propia mochila que siempre es muy liviana porque solamente tiene lo esencial adentro. Carlo y Gil con su poca experiencia llevaban más de la cuenta en sus mochilas. Hay que tener mucha experiencia para decidir que “esenciales” se pueden quedar en la casa.

Nosotros terminamos felices todos y yo particularmente  estaba contento por haber logrado cumplir una de mis metas de principio de año: Boquerón 2014. Ya estoy planeando Boquerón 2015 y ojalá pueda hacer más de uno este año venidero ya que este es mi camino favorito en el universo entero.

 

 

 

Nudo para Zapatillas

Esta parecerá una entrada irrelevante. Después de todo, aprendemos a amarrarnos los cordones en nuestros primeros año y después lo repetimos todos los días. Pero no lo es. En primera instancia, la mitad de las personas hacen mal el simple nudo de los zapatos, y, en segunda instancia, ese nudo no es apropiado para las zapatillas (menos para una carrera). Por último, el método que usa la mayoría, que es hacer un nudo adicional con los lazos, es una mala idea y también se suelta.

Este pasado fin de semana varios amigos míos participaron en una carrera de 21km y mi hermano le ganó a uno de ellos. Una de las razones que me dio mi hermano fue textualmente: “tres veces paró a amarrarse los cordones y tres veces hizo el esfuerzo para alcanzarme. En la tercera, cuando me alcanzó, ya no tenía gasolina”. Eso jamás debió haber sucedido. Además, ya varias veces he intentado enseñarle cómo amarrar apropiadamente los cordones de sus zapatillas. Tao está en el 50% de los que aprendieron mal el nudo simple para amarrarse las zapatillas.

Nudo de La Abuela
Nudo de La Abuela * incorrecto *
Nudo Rizo
Nudo Rizo * correcto *

La mejor forma de amarrar los cordones para una carrera es un usando un nudo muy seguro que es parecido al que usan los cirujanos para amarrar los puntos de las suturas, pero ligeramente diferente. Los cirujanos hacen un nudo inicial con varios cruces y luego un nudo simple. El nudo seguro es igual pero al revés, primero un nudo simple y luego un nudo con varios cruces. A continuación las ilustraciones de cómo hacerlo. Las ilustraciones vienen del sitio de Ian Figgen.

IanKnot1Paso #1

Hacer un nudo simple pasando el cordón izquierdo sobre el derecho, según ilustración, y luego hacer dos bucles como orejas de conejo.


SecureKnot2Paso #2

Cruzar los dos lazos de manera que el derecho quede frente al izquierdo como se muestra a la izquierda.


SecureKnot3Paso #3

Pasar la oreja derecha (amarilla) alrededor de la oreja izquierda (azul) y terminar al frente.


SecureKnot4Paso #4

A la misma vez ir envolviendo la oreja izquierda (azul) por la parte de atrás de manera que ambos bucles queden apuntando al hueco en el medio.


SecureKnot5Paso #5

Pasar ambos cabos por el hueco en el medio. El lazo derecho (amarillo) debe salir por atrás y el lazo izquierdo (azul) debe salir por delante.


SecureKnot6Paso #6

Ahora sencillamente hay que tirar de las orejas y apretar el nudo para que quede como en la ilustración. Este nudo no se suelta solo y tan solo hay que tirar con fuerza de los cordones para soltarlo.


FinishedSecureKnotEl nudo terminado queda como se ilustra a la izquierda. Este nudo realmente vale la pena aprenderlo porque no existe nudo más seguro para amarrar los cordones de las zapatillas. Hay alternativas que pueden ser iguales o mejores, pero depende de los gustos.

Yo he usado unos cordones elásticos que permiten que uno se ponga los zapatos sin tener que amarrarse los cordones. Pero el elástico normalmente me aprieta más de lo que a mí me gusta para que las zapatillas queden bien ajustadas. La otra opción muy buena es usar zapatillas Salomon que usan unos cordones de Kevlar con un ajuste corredizo que no se suelta jamás. A mí siempre me han gustado las zapatillas Salomon y son las que uso mayormente para los trillos. Pero igual tengo que amarrarme las zapatillas que uso para correr por calles.
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