El Chichón de Javier

El Chichón de JavierUn nuevo remador ha sido inducido al culto del casco: Javier. Ya se está comprando su nuevo casco, de lujo. Nada como un buen golpe para quedar convencido de lo esencial que es un casco que se pueda ajustar bien a la cabeza, en especial, que cubra bien la frente. Voy a tener más cuidado con los cascos que presto de ahora en adelante…

Javier es la tercera persona que se golpea la frente usando el casco barato que le presto a los remadores que están empezando el deporte y todavía no tienen su equipo completo. Voy a conseguirme un casco de los más protegidos, como de los que usan las empresas  que llevan clientes en balsas. La verdad es que no quisiera que le pasara algo más grave a un kayakero incipiente cuando está bajo mi responsabilidad y ya es claro que ese casco Bell no es apropiado para los ríos.

Pacora Full House

El Tapon

El Tapon del Pacora

Ayer nos salió un Full House en el Río Pacora: 3 Jackson y 2 Wavesports. El Río Pacora estaba cristalino y con buen nivel de agua, el cielo estaba algo nublado para protegernos del sol, y los kayakeros estábamos contentos de regresar al río. Hacía un par de meses no remábamos ese río. Entre una cosa y otra se me estaba acabando el año y no había remado mucho hasta ahora. En el río estábamos Javier Feliu, Jose Feliu, Joaquin Gil del Real, Tino Nellos y yo. Javier y Jose estaban aprendiendo a remar, y Tino recordando como remar.

Cuando pasamos por San Miguel me pareció ver el río un poco seco, pero al llegar a La Chapa todos concurrimos que había buen nivel de agua. Lo primero que hicimos después de bajar los botes del auto fue iniciar a Javier y Jose en los detalles del kayak roll. Algo logramos enseñarles, pero era evidente que lograríamos que dejaran de sacar la cabeza antes de enderezar el bote y sus roles estaban fallando. Ese día iban a nadar mucho…

Tino, que tenía como tres años de no remar también había olvidado como ejecutar su roll y después de enderezar su kayak hacía un latigazo con la cabeza que lo regresaba al agua. No hubo forma de que Tino y los demás sacaran la cabeza del agua con delicadeza, así es que decidimos empezar a remar y dejar de perder el tiempo con inducciones ex-témporas a orillas del río. ¡Rumbo al mar, a donde van todos los ríos!

La Moledora se quedó con ganas de triturar la carne fresca que le traíamos, pero mandamos a los jóvenes a caminar este rápido para evitar que se nos acabara la diversión justo cuando iniciábamos. Este rápido ya ha dejado varios viajes interruptos, dislocando hombros y reventando cabezas. El problema es una piedra que está bajo el agua, plantada justo dentro del flujo principal. El que se voltea antes de entrar al rápido la va a pasar mal. Joaquín y yo bajamos La Moledora, yo rebotando por las piedras y Joaquín por todo el centro, dando cátedra de control.

La Paila frió a Tino, quien nadó cuando bajó a la primera piscina y luego quedó en el hueco de la izquierda. Por suerte pudo rescatar su bote antes que la corriente se lo quitara. Había buena agua y las olas en el río permitían buen surf. Como teníamos mucho tiempo por haber llegado temprano al río, aprovechamos todo lo que encontramos para jugar. Jose, que estaba en su primer viaje río abajo, estaba algo retirado del juego – lógicamente, no quería nadar temprano. Después de su primera nadada se le quitaría lo timoroso.

La ola de La Presidencia estaba a un nivel que no nos permitió gozarla. Le faltaba un poco de agua y no podíamos llegarle por que no podíamos pasar los escalones que tiene a los hombros. En el chorro de La Presidencia aproveché para tomar fotos de todos en esa angostura que se presta para buenas fotos. Aquí nadaron todos los que no tenían su rol de combate: Tino, Javier y Jose. Pero, ¡las fotos quedaron buenas!

Estos hermanos Feliu son valientes: cuando llegamos al Tapón, que es un chorro que mete los pelos para adentro, ni chistaron en bajarlo – sin considerar las consecuencias. Nuevamente, el trío dinámico nadó. En El Tornillo volvieron a nadar los jóvenes. Mientras le sacaban el agua a sus kayaks, Joaquín y yo jugamos en las olas del río. En una de esas quede volteado inesperadamente y no sentía que la pala izquierda de mi remo Lendal mordía agua – se había roto mi remo. Hice el rol con el lado bueno y traté de atrapar la pala rota, pero la perdimos en la corriente.

Por suerte, mi auto estaba en la orilla y tenía palas de repuesto para el remo. Me molesta mucho que se haya roto mi remo, pero el repuesto salvó el día y seguimos con la diversión río abajo. Ya van dos veces que se me rompe un componente del Lendal: no muy confiable. Lástima, por que realmente me gusta este remo. Lo que compensa este problema es que solamente tengo que reponer lo que se rompe, en lugar de tener que reponer el remo entero.

La ola de caballo blanco estaba en su punto y pasamos un buen rato jugando en ella. Javier logró sacar varios rol de combate. Estos hermanos va a progresar rápidamente en el río. Como han estado remando cayucos por varios años, van a aprender rápido con los remos de doble pala. Ya para estas alturas de la remada todos los viejos estábamos listos para acabar la diversión. Decidimos llegar hasta el zarzo del Río Indio, pero ya íbamos a tener cinco horas en el río cuando llegáramos allá.

A la hora de salir del río se abrió el cielo y tuvimos que cargar los kayaks al auto bajo la lluvia. Nada del otro mundo, ya estábamos mojados. Por suerte nos tocó el clima ideal a través de toda la remada. Terminé con un hambre que solamente podía pensar en un pollo de la 24 de Diciembre para meterle al pebre.

 

Río Chame

Ayer remé el Río Chame junto con Javier Ferliu y Rodrigo Barsallo, ambos primerizos en kayaks de aguas blancas. Por suerte el río tenía un buen nivel de agua y no fue necesario caminar ninguna sección. Le presté mi Jackson Hero a Rodrigo para que no tuviese problemas con un kayak como el Big EZ que había llevado Javier, un kayak de bajo volumen que no es muy apropiado para tener una buena experiencia en la primera remada de aguas blancas por su bajo volumen. Hacía tiempo que no remaba un kayak que no fuera un Jackson y pasé mucho tiempo incómodo dentro del kayak sin poder hacer los pequeños ajustes que permite un Jackson hacer dentro del bote, sentado y en posición de remo.

Rod y Javier la pasaron muy bien y estoy seguro que pronto estarán acompañándonos en otras remadas más exigentes. Espero poder llevarlos a través de la progresión del aprendizaje de remo en aguas blancas sin asustarlos muy temprano. He cometido ese error anteriormente, perdiendo potenciales compañeros de aventura por meterlos en aguas que estaban por encima de su nivel. A veces es difícil mantener la perspectiva de lo intimidante que puede ser el río, aún cuando piense que no hay ningún peligro, no todos van a verlo igual que yo.

Javier, manejando el Wavesport Godzilla que compró recientemente, se pasó luchando por lograr que el bote fuese en linea recta. La progresión del kayak lo tenía enredado y cada tantas paladas quedaba metido en un giro que no deseaba. Al final de la remada Javier cambió a remar el BigEZ que yo estaba remando. El BigEZ, que no tiene nada de Big, fue más fácil de controlar para Javier el Godzilla, pero también le dio guerra cuando procuraba remar en línea recta. ¡Que inmenso se sentía el Godzilla! Y recuerdo cuando el Godzilla era un bote pequeño en comparación con el Perception ARC que yo remaba.

Rod remó el Jackson Hero mío y la pasó muy bien, admirado de cómo el bote lo sacaba de apuro cuando la cosa se ponía difícil. Aún así, Rod nadó varias veces, al igual que Javier. Por suerte ambos salieron completamente ilesos del río, y lo peor que pasó fue que Javier se enterró una espina en el pié cuando camino por la orilla, fuera del kayak que había perdido cuando se volteó en medio de un rápido.

Remamos desde Bajo del Río hasta Cabuya. Nos tomó cuatro horas hacer el recorrido completo. Las últimas veces que había remado el Chame he salido por la finca de Gerardo Solis, acortando la remada en una hora. Como el río tenía buen volumen de agua, la última hora estuvo divertida, más de lo que hubiese estado si el nivel del río fuera menor. El Chame tiene unos árboles espectaculares, y unas galerías muy atractivas que me hacen sentir como si estuviese remando dentro de una catedral viva. Solo faltaban los Jacarandá floreados para coronar el día con color.

Sabíamos que estábamos llegando a Cabuya por que podíamos escuchar la música que retumbaba en el balneario. El plan era que llamaríamos a Naroa, la esposa de Rod, cuando llegáramos al balneario para que nos viniese a recoger. Llegamos con sed a la orilla y el ingenioso de Rod le hizo una buena oferta a un grupo que tenía una hielera llena de cervezas: ¡pinta x dólar! Todos quedamos contentos con cerveza helada para amenizar la espera, que fue poca. Otro buen día en el agua.

 

Reunión de Flota 2011

Los Remeros

Parece mentira que ya han pasado 3 años desde nuestra última Reunión de Flota, pero finalmente logramos volver a reunir a una buena parte de nuestra comunidad de remeros en el Río Mamoní. Faltó la mayoría de los remeros de aguas blancas que estaban en otras actividades este fin de semana, pero fueron reemplazados por una participación grande de nuevos aficionados. Rodrigo Barsallo, su esposa Naroa y Lucho Hoque trajeron 5 kayaks dobles en un remolque y fueron el lote más grande de la remada, seguidos por el grupo que trajo Ivan Herrera.

El Hash, siempre listo para reunirse, fue el grupo más grande de nuestra flota. Casi todos los veteranos participaron, como Hildegar, Teresa, Tony, Popo, Mel, y hasta Sjef vino en esta ocasión con su nuevo kayak (y casi pierde su sombrero al voltearse en el primer rápido). De parte del Hash también llego un grupo de los nuevos corredores, mezclado con otros veteranos que hasta ahora no se habían metido al agua, entre ellos estaban Walter, el Gallo, Scott, Aracelly, Ana María y otros.

El bote más común fueron los sit-on-tops de Ocean Kayak, que ahora están siendo traídos a Panamá por Supro. Hubo toda clase de embarcaciones: canoas, sit-on-tops, kayaks de turismo, kayaks de aguas blancas y botes inflables. El bote más grande fue la canoa Old Town de 20 piés que trajo Roger (con 4 pasajeros), y el más pequeño fue el Jackson Little Hero que remó mi hijo Irving. Hubiese querido tomarle fotos a Irving en su kayak, pero en cuanto se metió al río se me perdió, totalmente emancipado y en control de su propia embarcación.

Los Feliu, Pablo y su amigo (venezolanos) pronto estarán remando en aguas más turbulentas. Jose y Javier Feliu vienen de remar cayucos en el Ocean to Ocean y están interesados en continuar sus actividades de remo a través del año. Siempre me he preguntado por qué todos esos remeros de cayuco no se interesan por otros tipos de embarcaciones para poder remar más frecuentemente.

La salida del río este año fue por el matadero de Chepo y, aun que acorta el viaje apropiadamente, es un lugar cochino para sacar los botes. Tengo que ir a buscar un lugar más apropiado para salir del agua en la próxima reunión de flota. Tal vez el Río Boquerón puede ser más apropiado, y me ahorro la rabia que casi me causa un policía idiota en el reten del Mida de Chepo, que quería mi “permiso del Alcalde” para llevar toda esa gente al río. Verdaderamente que deberían educar mejor a esos pobres hombres en lo que realmente consiste su trabajo, que definitivamente no es pedir licencias y joder la paciencia.

Lastimosamente CREMA (Club de Remos Marisco Asustao) no se hizo presente en esta remada. Robert y Andrés estaban de viaje, y Joaquín se fue a pedalear con Jordi en Iñaki. Yo creo que con un poco de planeamiento previo podríamos hacer una Reunión de Flota con 40 botes para el 2012. Entre los botes de Javier Romero, Ian Sánchez y Annie Young, fácilmente reunimos una docena adicional y pasamos de 40 botes.

20 Ríos

Parte Alta del Río Grande

Chorros del Grande

Ya están aquí las lluvias. Es temporada de remar. Ayer regresé manejando de Chiriquí y todos los río estaban hinchados con agua. Ojalá logremos aprovechar lo que queda de la temporada de lluvias. Tan solo hemos remado, al menos yo, 2 veces desde que iniciaron las lluvias. A continuación un lista de ríos para ver cuantos completo antes que deje de llover:

  1. Pacora, Panamá
  2. Mamoní, Panamá
  3. Boquerón, Panamá
  4. Chame, Panamá
  5. Chagres, Panamá
  6. Grande, Coclé
  7. Santa María, Veraguas
  8. Gatú, Veraguas,
  9. San Juan, Veraguas
  10. San Pablo, Veraguas,
  11. Tabasará, Chiriquí
  12. Chiriquí, Chiriquí
  13. Chiriquí Viejo, Chiriquí
  14. Ipetí, Panamá
  15. Chucunaque y Tuira, Darién
  16. Risacua, Chiriquí
  17. Coclé del Norte, Coclé
  18. Teriá e Indio, Panamá y Colón
  19. Gatún, Colón
  20. Zaratí, Coclé

Reto del Indio 2011

Este fin de semana completamos el 7o Reto del Indio. En esta ocasión fuimos 16 los que participamos, el doble que el año pasado. La ruta estuvo más difícil que nunca con todo el barro que había por las lluvias que no han dejado de caer. Por contratiempos no pudimos completar el recorrido en 24 horas, pero, si restamos los atrasos por causas externas, los primeros en llegar al Caribe hubiesen hecho un tiempo de 20 horas. ¡Increíble!

Partimos de Chumico con un sol abrasador a las 13:43 según la foto de partida habitual. Nuestro destino estaba al otro lado del continente, en la vertiente del Caribe: la Boca del Río Indio, a 116 kilómetros. Teníamos que pedalear hasta El Valle, subir a La Mesa, y bajar a Jordanal. Luego, en Jordanal, iniciamos a caminar hasta Tres Hermanas. Desde Tres Hermanas íbamos a remar hasta nuestro destino final. Iniciando la pedaleada se le salió la cadena a Isabel y me quedé a esperarla. Fue lo último que supe del grupo. Solamente mi hermano fiel, Roger, se quedó con nosotros. Tampoco su fidelidad le duró mucho y pronto se fue a darle caza al resto.

En este Reto del Indio mi historia se centró en Isabel y Boris. Con Isabel hice toda la bicicleta y la caminata, junto con Boris. Remé un rato con Andrés, en el mismo kayak, y luego con Boris hasta la Boca de Río Indio. Isabel no tenía idea en lo que se estaba metiendo, y, una vez que empezó, nunca pensó en parar. Isabel nunca antes había hecho ni una sola de las actividades de El Reto del Indio: montañeras, caminatas y remar kayaks. Isabel está en excelentes condiciones y el año pasado terminamos el Ironman de Cozumel lado a lado. Pero, una bicicleta montañera no es lo mismo que una rutera, caminar por senderos no es lo mismo que correr por asfalto, y ella nunca había remado.

La montañera que llevaba Isabel no la acompañaba para nada pues era un hierro que había conseguido prestado de un alumno. Partiendo se le salió la cadena del plato delantero y, de allí en adelante, reusó salir de la estrella más pequeña. En muchas subidas, y el camino tiene muchas, se tenía que bajar a caminar por que le patinaban las llantas. Y en algunas bajadas tenía que bajarse a caminar por que la intimidaban. Todo esto es normal para una persona que está montando una bicicleta montañera por primera vez. Después de un rato nos alcanzamos a Six Pin y Edgar, que nos estaban acompañando en la sección de ciclismo de este reto. Los cuatro llegamos juntos a El Valle.

En Jordanal, a casi 45 kilómetros de la partida, hicimos la transición a la caminata. Dejamos nuestras bicicletas atrás para dedicarnos a caminar hasta Tres Hermanas. Este año nos tocó mucho barro en el camino. Un pequeño grupo de impaciente partió temprano: Dimas, Joaquín, Angel, Tato y Robie se fueron confiados en la ruta que tenía el GPS de Joaquín. Estaban apurados por asegurarse de poder romper las 24 horas, como si su vida dependiera de ello. Pensé que no los volvería a ver hasta Tres Hermanas, pero la tecnología les tenía planeado un revés.

Al cabo de un rato de estar caminando, el paso que llevamos comienza a drenar a Isabel de energía. Todavía no llegábamos a las partes difíciles del sendero, pero ya estábamos atravesando algo de lodo, suficiente para incomodar y arrancar zapatos. Boris había comprado una linterna de cabeza con un bombillo incandescente: no duró dos horas y ya tenía que cambiar baterías. Angel, luego me enteraría, también se encontró con un percance similar. Pero su linterna barata se daño temprano y no le quedó otro remedio que caminar sin luz. Llegó molido a Tres Hermanas, determinado a desquitarse remando, que es su especialidad ya que ha representado nuestro país en los Juegos Bolivarianos.

Pudimos mantenernos con el segundo grupo hasta Los Chorros. A partir de ese punto inicia una subida larga, aparentemente interminable, y muy resbalosa. Fue demasiado para Isabel y Roger, Andrés y yo nos quedamos con ella. El resto del segundo grupo se fue confiados en su GPS Garmin 60CSX que llevaba Iñaki. Ellos llegaron a las 4:30am a Tres Hermanas. Nosotros tardaríamos tres horas más que ellos en llegar. Para mi sorpresa, nos encontramos al primer grupo tarde en la madrugada. Habían dado un par de vueltas de más y el segundo grupo les pasó mientras merodeaban por los senderos buscando su rumbo. Algunos no estaban muy contentos con el dueño del GPS.

Después de muchos años haciendo esa ruta, este es el séptimo Reto del Indio, ya puedo orientarme hasta de noche y cansado. Por suerte no necesito de tecnología para seguir mi camino, solamente de agua y comida. Pero Iñaki, que si llegó por su cuenta, ha probado que es posible hacer una carrera de esta ruta: cada grupo debe llevar su GPS con la ruta, baterías extras, y verificar que su aparato haya aceptado el sendero completo. Lo pero que puede pasar es que pierdan el camino y tengan que pagarle a algún cholo para que los lleven a casa. Por supuesto que para encontrarse al cholo van a tener que esperar que salga el sol y se lo topen en el camino.

aventuraspanama

Gracias a Aventuras Panamá este año pudimos acomodar el doble de los participantes por que conseguimos que nos alquilaran kayaks. No fue fácil convencer a Javier Romero que lo hiciera, tuve que perseverar en una larga conversación y hacerle un trato que no pudiera rehusar. Por suerte, además, envió un par de sus guías para que hicieran un reconocimiento del recorrido. Eso nos ayudó con Isabel y Tato, ambos con poca experiencia en el remo, que habían quedado juntos en un bote por que habían quedado sin compañeros en la organización de esta vuelta. Matt remó con Isabel y Antonio remó con Tato, y todos llegaron contentos al Mar Caribe. La remada desde el último sarzo del Teriá hasta Boca de Río Indio mide 51 kilómetros trazados en Google Earth.

Al principio Boris y Juan Carlos remaron en el mismo kayak, pero pronto resultó obvio que ese arreglo no iba a funcionar. En ese equipo no había suficiente experiencia para llegar en un tiempo prudente hasta el Mar Caribe. Andrés y yo nos separamos y quedé yo con Boris y Andrés con Juan Carlos. A partir de ese momento no quedó más que remar, y remar, y seguir remando. Todos los otros botes nos habían dejado atrás. Boris resultó ser un “gallo tapao”. Había estado muy incómodo con la idea de remar tantas horas, pero después de llegar hasta Tres Hermanas se decidió por terminar lo que había iniciado. Después de horas remando me dijo: “Rompy, me ha gustado esto de remar”. Parecía el conejo de las pilas Energizer, remaba y remaba.

Después de varias horas remando, como unas tres, comencé a soñar con una cerveza fría. Sabía exactamente donde podía encontrarla: [link id='753' text="La Encantada"]. Le comenté a nuestro pequeño grupo sobre mi meta a corto plazo y la motivación. De ese momento en adelante adquirimos un nuevo propósito que nos llenó de fuerza. Al par de horas logramos nuestra meta, atracamos y nos dirigimos a la casa donde venden la cerveza más sabrosa del Río Indio. Mientras nos tomábamos la pinta, el Señor Cano nos dice: “allá van sus botes…”. Efectivamente, nuestros kayaks flotaban felizmente río abajo. Ni siquiera nos habíamos preocupado de asegurarlos bien…

Después que nos acabamos nuestra cerveza, sin gran apuro, nos preocupamos de como recuperar nuestros botes. Sabíamos a donde iban a llegar eventualmente. El hijo del Señor Cano nos remó en su piragua de vuelta a nuestras naves que iban a la deriva. Le dimos un salve a nuestro rescatista y proseguimos en nuestro navegar. A las 4:45pm llegamos, finalmente, a Boca de Río Indio. Andrés y Juan Carlos llegaron poco después que nosotros. Nos había tomado 27 horas completar este Reto del Indio 2011. Los más rápidos pudiesen haber terminado en 20 horas, pero no pudimos llevar los kayaks hasta el final del Camino a Tres Hermanas.

Ya sabíamos, por experiencia, que si nos metíamos a los kayaks en el primer cruce del Teriá nos tomaría 10 horas hacer esa remada. Además, es una remada peligrosa por que pueden haber muchos árboles tumbados en esa sección. Por suerte pudimos transportar los botes en un transporte que estaba del otro lado del río, pero demoró organizar el traslado y se demoró más aún cuando se atascó entre un viaje y el próximo. Al menos tuvimos un descanso breve en el recorrido, y algunos lograron dormir un rato.

Fotos: http://alairelibre.ws/g3/Reto-del-Indio-2011

Reto del Indio 2011

Reto del Indio 2011

Ya casi estamos listos para el Reto del Indio 2011. Tenemos el grupo de interesados más grande de la historia: hemos llegado a 18 interesados. Posiblemente, por primera vez, lleguemos a 12 participantes este 2011. Igual que este último reto, vamos procurar hacerlo en 24 horas. Nuestro esquema será igual al de este año, partiendo este domingo 9 de enero a la 1:30pm desde Chumico. La meta es llegar a la Boca de Río Indio antes de la 1:30pm del lunes 10 de enero.

Vamos a pedalear desde Chumico, pasando por El Valle, La Mesa, Río Indio Nacimiento y haciendo la transición en Jordanal. Desde Jordanal iniciamos la caminata, pasando por Río Indio Centro, Los Chorros, El Harino, Las Claras Arriba y haremos la transición a los kayaks pasando Tres Hermanas, casi llegando al Río Indio. Esto nos deja 50 kilómetros de kayak para la última sección del reto. Espero que este año, con todo lo que ha llovido, el río nos ayude con su corriente a llegar al Caribe en buen tiempo.

El año pasado remé con sed y estaba hambriento al llegar al final de la remada. Este año me aseguraré de alimentarme mejor. Un buen desayuno no es suficiente para los rigores de 7+ horas de remo intenso. Al igual que este año, cada quien se preparará su cena y su desayuno de antemano para no perder tiempo en las transiciones: cena de la bicicleta a la caminata, y desayuno de la caminata al kayak. La alimentación y la hidratación de la bicicleta no son complicadas, y casi que son inmateriales por que se dan justo al principio, cuando las reservas del cuerpo van intactas.

La caminata es una actividad de baja intensidad. El cuerpo puede sacar la mayoría de sus necesidades calóricas de las reserva de grasa. Solamente hace falta un par de geles para tener en reserva en caso de un bajón del azúcar en la sangre. Durante la caminata pasamos por muchos ríos y quebradas de donde abastecernos de agua. Yo me iré tomando el agua de donde la encuentre en el camino (rellenando mis botellas cuando se acaben). Luego recurriré a una dosis de [link id='1002' text="Zentel"].

Este año, al igual que otros años, puede que nos acompañen los que solamente quieran hacer parte del reto: pueden acompañarnos en la bicicleta, en la caminata y en la remada. Como siempre, todos deben estar listos para salir por su propia cuenta si se quedan atrás por alguna razón. Esto es sencillo en la bicicleta, más complicado en la caminata (se pueden conseguir caballos), y en la remada la única salida es por Boca de Río Indio, pero siempre hay piraguas que pueden recoger a los remeros que se rajen (ya ha pasado antes).

Seis Pulgadas

En algunas cosas seis pulgadas hacen toda la diferencia. En la parte alta del Río Grande hacen la diferencia entre el cielo y la tierra. Fuimos a remar esta sección antes que entrara el verano para despedir el año. Dimas nos visitó de Chiriquí para esta remada. Encontramos que el río estaba al seco, como seis pulgadas menos que la última vez. En primera instancia pensamos que el río no iba a llenar nuestras expectativas, pero al final resultó que tuvimos un día espectacular en el agua.

Lástima que no pude tomar fotos por que me robaron mi cámara y Joaquín tiene días buscando la suya. Esta vez, con la ayuda de Dimas, bajamos todos los chorros que tiene esta sección del río. Bueno, Dimas bajó todo el río. Joaquín y yo caminamos dos de los chorros, pero quedamos con ganas de completar esta sección en algún futuro cercano. De seguro no será hasta el próximo año.

El primer chorro, al que hemos apodado “Susto Barato”, casi nos sorprende por que, como nó tenía mucho volumen el río, no se veía el roció que produce ese chorro cuando tiene caudal. Ya casi estaba por pasar el punto sin retorno cuando caí en cuenta que estaba viendo el horizonte del salto. Alerté a Dimas y a Joaquín y remé para atrás con ganas para poder salir del río a investigar la zona de aterrizaje antes de emprender el vuelo que partió mi remo la última vez (la primera vez, y la única vez) que bajamos Susto Barato.

Nota: 
Esta entrada nunca la terminé, pero me pareció apropiado
publicarla por qué acabamos de bajar el Río grande. Y las 6
pulgadas más hicieron toda la diferencia del mundo. Creo
que esta vez el río tenía hasta 12 pulgadas más que la vez
a la que esta entrada hace referencia, que fue en diciembre
del 2009.