Portobelo 2009

 

Cruzando la meta

Cruzando la meta

Hace 11 años que participé en mi primer triatlón, el Triatlón de Portobelo 1999. Esta fue la XI Edición contínua de esta carrera. No he podido competir en todas, pero siempre planeo en seguir participando. Este año casi no participo por que me iba a caminar un segmento del Transpanamá con Miguel Esquivel, pero a último minuto me salieron compromisos que me hicieron cancelar la caminata. Por suerte aún quedaba tiempo para inscribirme para esta carrera. Hubiese sido una pena perderme la caminata y perderme, además, el Triatlón de Portobelo. 

Este año logré mi mejor tiempo en la nueva ruta de la carrera que ha permanecido igual por los últimos 4 años. Mi tiempo fue de 3:58:19 logrando romper las cuatro horas. Mejoré en 7 minutos el tiempo que hice el año anterior, y también mejoré todos los tiempos de cada evento, incluso el de las transiciones. Estoy seguro que todavía puedo mejorar mucho de aqui a noviembre 29, cuando pretendo hacer el Ironman de Cozumel. En la natación es donde más tengo que mejorar. Este año mejoré la nadada en 45 segundos contra el año anterior. Me sirvió nadar el medio-Ironman en noviemobre.

Curiosamente, estaba a punto de retirarme de la carrera a minutos de haber iniciado. Me iba a ahogar tratando de nadar en la estela de Robert Zauner, que nadó en 38 minutos. Cuando ya el corazón no me daba más y me quedé sin remolcador, mis ánimos estában por el piso pensando en tener que nadar solo toda la distancia. Pero cuando miré hacia atrás vi que todavía habían muchos nadadores siguiéndome. El próximo que me pasó era un jóven fuerte y pensé que podía quedarme tras él. El resto de la nadada me fue excelente nadando cómodamente en la corriente justo detras de mi remolcador. De hecho llegué muy descansado a la transición.

Cuando inicié la bicicleta estaba fresco y decidí que guardaría mi fuerza para el último tramo de la bicicleta, cuando regresaba al asfalto después del descenso de la montaña. Estaba contento por qué sabía que tenía mucha gente por delante a quien pasar en la bicicleta. Siempre es divertido tener pequeñas metas durante la carrera y, generalmente, competidor visto es competidor muerto. Hiriam Cerezo, de 30-34 años, fue la excepción. Nos pasamos mutuamente durante toda la etapa de bicicleta. Logré llegar a la transición justo antes que Hiriam, pero más nunca lo volví a ver: salió de la transición antes que yo y corrió 11 minutos más rápido que yo.

César Kiamco también logró escaparse, una vez más. Me lo pasé en la bicicleta, esta vez al final de la bajada. César llegó a la transición poco después que yo y salió inmediatamente ya que no tenía que cambiarse de zapatos. Lo logré ver nuevamente en la corrida, ya después de la bajada. Casi me lo alcanzo, pero llegó a la calle como 50 metros delante de mi. Una vez que César llegó al camino plano había pocas posibilidades de que lo lograra rebasar. Ya lo había perdido de vista cuando giré por Los Cañones. Desde que toqué el asfalto sabía que había una posibilidad de romper las 4 horas. Al final crucé la meta en 3:58:19 – contento.

Gel Blasts

gelblasts

PowerBar Gel Blasts

Por casualidad me llegaron una cantidad de PowerBar Gel Blasts para distribuir gratuitamente en los Relevos Transístmicos. Me llegaron 500 sobres para repartir y me quedé con unos cuantos por que no habían tantos corredores. Los he usado varias veces en mis entrenamientos para el IronMan de Cozumel. He encontrado que son el mejor producto de PowerBar para mi uso. Ya estaba cansado de los Power Gels y sus sabores.

Estas gomas de gel las puedo dosificar a la perfección. El sabor de Cola no es muy dulce y puedo tolerarlo fácilmente. Cada goma tiene unas 15 calorías y puedo ir consumiéndolas poco a poco, cosa que es difícil hacer con un Power Gel. Jamás se me hubiese ocurrido probarlas. Por fortuna me llegaron y han resultado excelentes. Lástima que no esten disponibles en las tiendas locales.

Camino a Cozumel

A medida que se acerca la fecha de Ironman Cozumel 2009 estoy comenzando a ver más difícil que logre terminar ese evento. Es como un edificio que se ve pequeño en la distancia y a medida que uno se va acercando el edificio va creciendo en magnitud. Me imagino que cuando este parado en la puerta de entrada al Ironman me sentire como cuando uno está parado frente al Empire State en Nueva York. Por eso es que el entrenamiento para el Ironman comienza con tanta antelación para que se torne casi imperceptible y poder incrementar poco a poco la distancia y la intensidad.

Mi problema es que no soy constante y últimamente me está costando mucho levantarme en la madrugada para marcar mis horas de ejercicio. Y tampoco he estado haciendo mis paseos kilométricos los fines de semana. Desde que inició el 2009 he estado ocupado en diferentes actividades y he dejado a un lado mi rutina de ejercicios. Ahora tengo que ver como hago para volver a iniciar mi programa de entrenamiento. ¡Qué problema!

El Reto del Indio 2009

Como lo hemos venido haciendo desde hace 5 años, este segundo fin de semana de enero, el domingo 25 de enero, iniciamos nuestro quinto Reto del Indio. Mientras salía el sol en la tranquila playa de Chumico, nosotros preparábamos nuestras bicicletas para la partida entre las redes de los pescadores que todavía estaban en sus camas. En cuanto rayó el sol tomamos nuestra foto de partida para documentar nuestro inicio del reto: del Pacífico al Caribe en un fin de semana.

Irene Caballero, Joaquín Gil del Real, Andrés Correa, Antonio Grijalba, Edgar Miranda, René Van Horde, Roger Bennett y yo, Irving Bennett, conformábamos los ocho que haríamos el cruce del Istmo de Panamá de playa a playa, desde Chumico en el Pacífico hasta la playa de Boca de Río Indio en el Mar Caribe. Con la excepción de Joaquín, Edgar y Tato (René), todos ya anteriormente habíamos tenido experiencia con el Reto del Indio, ya sea parcial, como Irene y Antonio, o completa como Andrés y los Bennett. Este era el tercer año de Andrés, que al igual que Irene, empezó con la pedaleada primero, y luego se anotó al Reto completo.

A las 6:32am tomamos la foto de la partida, nos montamos en nuestras bicicletas montañeras, y nos dedicamos a pedalear hacia Río Indio Nacimiento, donde haríamos la transición a la caminata. Primero pasaríamos por El Valle de Antón, luego subiríamos a La Mesa del Valle, a 880 metros de altura, el punto más alto de nuestro recorrido. Desde allí bajaríamos hasta la Escuela de Río Indio Nacimiento. Según el registro de las fotos, a las 9:42am ya estábamos bajando hacia el mercado de El Valle donde nos reagruparíamos con los ciclistas que nos acompañaron en la pedaleada.

La subida por el trillo de Las Guías estaba estupenda: soleada, pero con una brisa fría que nos mantenía bien refrescados en la bicicleta. Cada año el sendero se hace más fácil por que las motos de cuatro ruedas que lo están recorriendo regularmente van botando las piedras grandes del camino. También, cada vez los autos están llegando más abajo por la calle que baja de El Valle. Ya han pasado El Macano, llegando hasta un pinar cuyo nombre no recuerdo ahora. Las bicicletas de doble suspensión y los amortiguadores delanteros con mayor recorrido también hacen que el camino sea menos extenuante. Aún así, el camino es un continuo ascenso desde el nivel del mar hasta El Valle, a 590 metros de altura.

Después de refrescarnos en el mercado de El Valle (yo me comí unas papas fritas para ingerir algo de sal con carbohidratos y una Malta Vigor de las grandes) seguimos nuestro ascenso hacia La Mesa. La subida desde el mercado hasta la finca de pollos Toledano es de 6 kilómetros. Luego cruzamos La Mesa hasta llegar al camino que baja al nacimiento del Río Indio, el cual seguiríamos toda la distancia hasta que nos llevara al Mar Caribe. A las 11:16am ya estábamos en donde inicia el descenso final hacia nuestro punto de transición a la caminata. A las 11:30am ya estaríamos almorzando y cambiándonos a nuestra ropa de caminar. Luego de montar las bicicletas a los carros nos tomamos la foto de la caminata: 12:32pm – seis horas después de haber partido de la playa de Chumico.

Este año no se nos sumó nadie a la caminata hasta Tres Hermanas, donde haríamos la transición a los kayaks. Todo el grupo estaba parejo, el camino seco, y nos movíamos a un buen ritmo por el terreno. Pronto llegamos a la poza de Jordanal en donde nos tomamos nuestro merecido descanso en su agua cristalina. Esta siempre es una parada de rigor. Como vamos sin prisa pero sin pausa a menudo pasamos de largo oportunidades para el regocijo en los hermosos parajes que vamos recorriendo. Jordanal siempre es la excepción. Este año hubo otras excepciones ya que Andrés insistió que parásemos en otro charco en el Río Indio, y yo lo acuerpé mientras todos nos veían impacientes por seguir caminando (como si hubiese apuro por llegar a algún lugar especial).

De hecho, este año llegamos más temprano que nunca a Las Claras Arriba, a las 6:30pm – antes que se pusiera el sol. A través de nuestra caminata había un grupo pequeño que sugería que siguiéramos caminando sin parar hasta Tres Hermanas. Esta conversación se acabó cuando las rodillas de Edgar comenzaron a lastimarlo y se fue quedando atrás, en compañía de Joaquín que fue solidario con él. Yo, que también me había quedado atrás por otras razones lo encontré (a Edgar) caminando con las piernas tiesas, como si fueran de palo, para no tener que doblar mucho las rodillas. Después de un rato nos volvimos a encontrar con el grupo que estaba sentado esperando que resolviera la incertidumbre que les plantaba una intersección con muchas opciones en el caserío del Harino.

A las 8:00pm yo era el único que todavía estaba despierto en Las Claras Arriba. Ya todos los demás se habían retirado a sus hamacas a descansar, anticipándose a la madrugada que les esperaba a las 2:00am. Edgar, que pensaba que no había dormido bien, jamás escuchó al borracho que pasó a caballo salomando, la fiesta que se formó en alguna de las casas cerca de la escuela, o a los perros husmeando por nuestro derredor. A las 3:30am ya estábamos nuevamente en movimiento. Este año la luna nos tocó llena y el camino se veía tan claro que no era necesaria la linterna de cabeza que llevábamos. Ocasionalmente la encendía cuando el follaje oscurecía mucho la ruta y el camino se tornaba difícil. Pronto llegamos al crux de la ruta, una sección que había que navegar correctamente en la noche. De lo contrario pasaríamos caminando más tiempo del necesario para enmendar cualquier error en ruta a Tres Hermanas.

Este año navegamos como si tuviésemos un GPS y llegamos directo a Tres Hermanas a las 8:31am, más temprano que nunca. Ahí nos encontramos con Kathy Herold y Juan Antonio De La Guardia que nos iban a acompañar en la remada. Ya estábamos en buena posición para llegar más temprano que nunca al Caribe, incluso bajando nuestro tiempo a menos de 36 horas para cruzar de océano a océano. Ya estábamos más cerca de poder planear un atentado a las 24 horas para completar el cruce total. Aun cuando pareciera una locura intentar romper las 24 horas, solamente quitando la dormida reducimos el tiempo a 27 horas en ruta. Cuando nos comprometemos a no dormir podemos sacar la hamaca de la mochila, los trastos para la comida, y caminar con unas 7 a 10 libras menos en la espalda. De hecho, podemos eliminar la mochila por completo y solamente llevar una correa con agua y algo de alimentación para la caminata. A las 27 horas que quedan le podemos restar la hora que nos tomó la transición de las bicicletas, más otra hora para la transición de los kayaks, y ya estamos en 25 horas de recorrido. Yo lo veo muy posible…

Este año la remada estaba más fácil que nunca. Solamente nos bajamos un par de veces a empujar el kayak cuando se puso muy seco el Río Teriá al fluir sobre unos pedregales. El agua estaba cristalina, el día soleado, y la brisa estaba fresca. Roger y yo nos dividimos a los remadores novatos para que no pasaran páramos tratando de aprender a remar un kayak por primera vez, en pareja, y por más de 8 horas. Hay que respetar a Edgar y a Tato que venían a remar por primera vez una distancia que muy poca gente con experiencia intenta remar en su vida: 44 kilómetros (como de Panamá a Capira, o de Panamá a Taboga tres veces). Eso es lejos… pero vamos río abajo, que lo hace más fácil de lo que suena. Pero aún así, no es fácil: Kathy y Juan terminaron su remada en un bongo que los bajó la última parte del río a motor.

Esta vez, por primera vez, pude apreciar gran parte del Río Indio que siempre había remado de noche. En otras ocasiones lo veía desde una piragua a motor, río arriba. Esta vez pude ver la Escuela del Chilar de día, a las 5:45pm – ya sabía que nos faltaba menos de una hora para llegar a la boca del Río Indio. Nuestros remos comenzaron a morder más agua y fuimos apretando nuestro paso en crescendo, cada vez un poco más rápido, apurados por romper las 36 horas. Siempre las últimas horas de remo son así: apretando el paso. Después de tanto remar uno tiene apuro por parar de remar. La paradoja es que entonces hay que remar más duro para poder parar de remar más temprano. ¡Lógico! Roger y Tato apretaron su remada y nos dejaron atrás, impotentes ante su creciente ventaja, solo pudimos ver como se nos iban alejando. Llegaron a Boca de Río Indio unos 5 minutos antes que nosotros, a las 6:25pm (menos de 36 horas después de la partida). Nosotros, todavía con dudas de llegar también debajo de las 36 horas (Edgar y yo) remábamos con toda la energía que nos quedaba. A las 6:30 llegamos a la playa y pudimos parar de remar. ¡Qué felicidad! Cuando nos bajamos del bote, nuestras piernas entumecidas casi nos hacen caer. Pronto el frío nos caló – el viento del Norte soplaba constante robándonos el poco calor que le quedaba a nuestro cuerpo. Unos pollos calientes más tarde, y bien hidratados, ya nos sentíamos mucho mejor.

 

Recorrido Detallado

No.

Segmento

Distancia

Kilómetro

1 - Chumico Redondo – Interamericana 4 kms. 4 kms.
2 - Interamericana – El Valle 26 kms. 30 kms.
* – El mercado será el punto de reunión en El Valle.
3 - El Valle – La Mesa 6 kms. 36 kms.
4 - La Mesa – Río Indio Nacimiento 3 kms. 39 kms.
* – Este será el punto de transición a la caminata.
5 - Río Indio Nacimiento – Río Indio Centro 8 kms. 47 kms.
5 - Río Indio Centro – Río Indio de Los Chorros 5 kms. 52 kms.
6 - Río Indio de Los Chorros – Las Claras Arriba 6 kms. 58 kms.
7 - Las Claras Arriba – Tres Hermanas 15 kms. 73 kms.
* – Este será el punto de transición a los kayaks.
9 - Tres Hermanas – Boca de Río Indio 44 kms. 117 kms.

 

Ya tenemos planeado El Reto del Indio 24 horas para este 14 y 15 de marzo. Vamos a partir a la 1:00pm para pedalear de día, caminar de noche, y llegar a la remada temprano, con la primera luz del día, para poder terminar remando con luz solar. Ya veremos como nos va…

Turismo en Auto

 

Action Mobil Temet

Action Mobil Temet

Nunca he estado muy atraído por los carros casa. Pero ahora que tengo niños se me han hecho más atractivos como una alternativa para viajar con la familia. Esto no es más que una pequeña idea, pero nada cuesta tener ideas. Y si pensara en grade, un Action Mobil sería lo que se me ocurriría. Estos vehículos son una obra de arte para el aventurero con bolsillos sin fondo.

Miedo: pelear o correr

Los efectos fisiológicos del miedo son una de las maravillas del sistema nervioso de los animales:

El miedo produce cambios fisiológicos inmediatos: se incrementa el metabolismo celular, aumenta la presión arterial, la glucosa en sangre y la actividad cerebral, así como la coagulación sanguínea. El sistema inmunológico se detiene (al igual que toda función no esencial), la sangre fluye a los músculos mayores (especialmente a las extremidades inferiores, en preparación para la huida) y el corazón bombea sangre a gran velocidad para llevar hormonas a las células (especialmente adrenalina). También se producen importantes modificaciones faciales: agrandamiento de los ojos para mejorar la visión, dilatación de las pupilas para facilitar la admisión de luz, la frente se arruga y los labios se estiran horizontalmente.”

Yo se que todo esto puede ser sobrecogedor, pero al final es cuestión de actitud. Esa sensación de miedo en un ambiente controlado, donde uno sabe que realmente el riesgo no es tan grande como la emoción que se siente lo hace parecer, es una de las diversiones baratas más grandes que se pueden tener. En parte, por esto es que a mucha gente le gustan las películas de miedo. A mi, en lo personal, me dan mucho miedo y no voy al cine a ver películas de este género.

El texto indentado anterior es de Wikipedia, pero es igual al que se puede encontrar en cualquier otra referencia médica sobre los efectos del medio. El cuerpo nos prepara para enfrentarnos a lo peor que pueda pasar, nos agudiza todos los sentidos y nos inyecta de fuerza y vigor. Estos efectos son tan poderosos que matar inmediatamente a personas con el corazón debil. Pero si uno se prepara para vivir estas emociones con un cuerpo bien preparado para el estrés del miedo, el resultado es diversión de la mejor calidad.

Ya a los hombres nos han quitado las oportunidades que naturalmente se presentaban cuando teníamos que cazar para sobrevivir, y participar en guerras y peleas fortuitas cuando la xenofobia era fundamental para la supervivencia del grupo. Ahora solamente nos quedan actividades como la bicicleta montañera, los kayaks, rappel y otros deportes que tildan de extremos. Otros logran estas emociones en casino, la bolsa de valores, o pasandose altos a toda velocidad. Es claro que algunas opciones son más saludables que otras, y también más o menos riesgosas físicamente. Pero definitivamente que habemos quienes buscamos activamente estas experiencias. Es posible que estemos alambrados un poco diferente al resto de la gente.