Húmero Fracturado

Por primera vez en mi vida me fracturo un hueso. Este puede ser el peor momento posible para fracturarse un hueso (aunque ningún momento es bueno para eso). Sencillamente me hace la vida tanto más complicada justo cuando necesito estar completo para Lorena y mis hijos. Me caí montando patineta porque una balinera falló y de alguna forma hizo que la tuerca de esa rueda girara hasta apretarla y frenar repentinamente. No hubo previo aviso y caí sobre mi mano extendida, típica posición para la fractura proximal del húmero (especialmente a los 54 años).

Me pusieron una placa de titanio (mi metal favorito) para amarrar la cabeza del húmero al resto del hueso. Lo bueno de ese procedimiento es que me han dado movilidad mucho antes que si solamente me fijaran el brazo con un cabestrillo. Ya he podido correr de vuelta (prácticamente el único deporte que puedo hacer ahora mismo). Ya pronto tendré que iniciar terapia formal, más allá de los movimientos que puedo hacerme con mi propio brazo y con ayudas alrededor de la caza.

Boqueron 2014

Logré hacer otro viaje por el Río Boquerón antes que terminara el 2014 y pude hacerlo con Irving Henry. Nuestro grupo fue pequeño pero no hizo falta más nadie: Irving, Joaquín, Gil, Carl y yo. Esta fue la primera caminata de selva de Irving y la pasó con singular esmero – ni siquiera la sudó (a pesar que el camino estaba hostil por lluvia, derrumbes y ríos inundados). Es bueno tener todo preparado para partir hacia una caminata en cualquier momento porque empaqué minutos antes de partir y no me faltó nada (aparte de algo más de comida).

Puntual a las 5am llegaron los interesados en esta particular travesía anual que ya casi puede ser un peregrinaje para mi. Joaquín era el único veterano de este viaje, Irving es hijo mío y está medio acostumbrado a lo que le tire el camino y lo pobres holandeses no sabían que les venía por delante, pero ocasionalmente la ignorancia es una buena cosa. A las 8am y estábamos en camino por el Nombre de Dios rumbo a Boquerón arriba. Esta vez no llevamos cámara, yo porque no la encontré, Joaquín porque quería ir lo más liviano posible, y los holandeses sí llevaron la suya pero no tengo esas fotos.

La mañana inició espectacular con poco sol, un río cristalino y la temperatura agradable. Lo primero que me pasó es que dejé las medias en la maleta de ropa extra para la llegada. Bueno, nada que fuera a dañar el viaje ya que lo peor que podía pasar es que saliera con ampollas pero al final no pasó nada aparte de que mientras esperaba a los holandeses me sacaba las zapatillas para eliminar la arena y las piedras que se habían metido dentro del calzado. Las medias me hubiesen evitado tener que hacer esto una docena de veces pero no fue algo que desmejorara la experiencia. Tal vez me quedé sin medias de ahora en adelante porque me entretenía el proceso mientras esperaba al resto de los caminantes.

La primera parte del camino siempre es muy agradable porque caminos por el Río Nombre de Dios y el camino es fácil, bonito y fresco. Ya los holandeses se nos venían quedando atrás pero nada alarmante. Era evidente que venían sin apuro y no había forma de evaluar su capacidad física porque en ningún momento se quejaron de nada (sencillamente no venían paso a paso con nosotros). Hasta la cascada, que es el punto donde inicia la trepada seria hacia los rieles se mantuvieron con nosotros sin ningún problema. En este punto siempre tomamos un descanso y nos abastecemos de líquido porque no hay más agua segura por un buen rato. Hasta este momento cerca del medio día el día había estado cubierto de nubes pero seco. El camino estaba húmedo pero manejable.

Cuando iniciamos la trepada el grupo se logró mantener bastante compacto y el recorrido fue sin contratiempos hasta los rieles. Tomamos el filo habitual y lo seguimos a un paso tranquilo pero constante hasta que llegamos a los rieles a la altura habitual (unos 160 metros de altura). Cuando llegamos a los rieles Joaquín y los holandeses se nos perdieron, cuando aparecieron unos minutos más tarde la explicación fue poco clara. Era un indicio de lo que venía desde ese punto en adelante. No tuvieron problema en la subida, los problemas para ellos iniciaban en el camino técnico. Carl no era diestro del todo y se nos iba a quedar atrás consistentemente desde ese momento hasta el final del camino. Nada de esto era causa de preocupación porque sencillamente caminaríamos más horas y dormiríamos donde nos tomara la noche en lugar de donde nosotros hubiésemos preferido. Esto es lo habitual en cualquier camino que uno hace por primera vez – después de recorrer un mismo camino una cantidad de veces ya uno desarrolla hábitos.

Mi almuerzo fue pobre ya que al ir a empacar encontré que mi despensa estaba algo desprovista y no había hecho el viaje al mercado para proveerme de unos buenos panes para llevar unos emparedados listos. Por suerte Joaquín sí había hecho su parte y mi hijo le robó un par de emparedados para rellenar el hueco que tenía en su estómago. Llevaba una cantidad de geles y barras energéticas de almuerzo y comidas deshidratadas para la cena. Irving, mi hijo, es algo más selectivo que yo en cuanto a su alimentación: el prefiere comida natural apetecible y yo como lo que me encuentre, al igual que bebo el agua donde me de sed. Mi paladar es exigente, no puedo engañarme, pero puedo pasar días sin comer hasta que llegue a un lugar donde pueda alimentarme apropiadamente y en el entre medio como lo que encuentre.

Justo cuando estábamos saliendo de los rieles del viejo ferrocarril y llegando al Río Boquerón se abrió el cielo. La lluvia caía en cantidades torrenciales. Normalmente a esta hora ya estaríamos en el Boquerón pero una gran cantidad de árboles caídos en el camino nos habían demorado (y los holandeses lentos no ayudaron). Cuando llegamos al río que normalmente tendría unas pulgadas de profundidad encontramos que habían varios pies de agua corriendo por el cauce. No nos quedó otra que hacer nuestro propio camino. Normalmente esto algo ocasional. Esta vez era traumático porque los holandeses no podían seguirnos a través del monte. Iban tres veces más lento que nosotros a estas alturas y constantemente teníamos que parar a esperarlos. Y aquí sí había que parar ya que no estábamos en rutas claras porque íbamos campo traviesa y esta gente no podía distinguir la pica de mi machete. No entiendo como era eso posible…

Bueno, a las 5:45pm regresamos al río después de una travesía buscando atajos que no fueron muy fructuosos. En ese momento Carl rehusó a seguir moviéndose. No nos quedó otra que tomar la sensata decisión de hacer campamento allí mismo, al otro lado del río donde se veía mejor el terreno. La cena fue sálvese quien pueda con lo suyo como habíamos determinado desde el principio. Nosotros llevamos unas comidas secas que cocinamos en una estufa de alcohol que había hecho hace un tiempo. La verdad es que esas estufas son muy eficientes y livianas.

Irving estaba en su ambiente. Me alegró mucho ver que se sintiera cómodo a través de todo el camino. En ningún momento se quejó y estaba más bien siempre esperando tranquilo para ver que venía próximo. Como buen joven estaba siempre hambriento y sediento y una vez que esto fue arreglado procedió a dormirse profundamente. Solamente quedé yo con Carl quien procedió a beberse todo mi ron, que no era mucho para comenzar. Yo lo acompañé trago por trago pero hubiese preferido guardar algo para el día siguiente. Mi amigo Joaquín se tomó una onza de ron en su chocolate caliente y siguió a Irving directo a dormirse.

El domingo fue un día como cualquier otro, espectacular toda la distancia. Lo único que le restó al camino fue la preocupación de esperar a estos holandeses que nunca llegaban. En realidad no restó nada la espera porque tuvimos amplio tiempo para gozar de las pozas que venían una tras otra a lo largo del camino. Inclusive íbamos por delante de nuestro horario regular porque mientras nosotros descansábamos los otros caminaban y nunca los dejamos descansar mucho. Hasta que reventó Carl y no quedó otra que ver como lo sacábamos del medio del monte. Joaquín e Irving partieron por delante a buscar el auto y yo me quede con nuestros amigos para que no se perdieran.

Eventualmente, cuando todavía faltaba algo para salir del camino nos alcanzó el auto y nos acortó unos 5 kilómetros del camino. Irving y Joaquín habían llegado al auto una hora antes que nosotros y nos habían venido a buscar. A mi me alegró que fuese en ese momento porque ya llevaba un rato cargando la mochila de Carl y la verdad es que ya no era tan agradable como cuando voy con mi propia mochila que siempre es muy liviana porque solamente tiene lo esencial adentro. Carlo y Gil con su poca experiencia llevaban más de la cuenta en sus mochilas. Hay que tener mucha experiencia para decidir que “esenciales” se pueden quedar en la casa.

Nosotros terminamos felices todos y yo particularmente  estaba contento por haber logrado cumplir una de mis metas de principio de año: Boquerón 2014. Ya estoy planeando Boquerón 2015 y ojalá pueda hacer más de uno este año venidero ya que este es mi camino favorito en el universo entero.

 

 

 

Nudo para Zapatillas

Esta parecerá una entrada irrelevante. Después de todo, aprendemos a amarrarnos los cordones en nuestros primeros año y después lo repetimos todos los días. Pero no lo es. En primera instancia, la mitad de las personas hacen mal el simple nudo de los zapatos, y, en segunda instancia, ese nudo no es apropiado para las zapatillas (menos para una carrera). Por último, el método que usa la mayoría, que es hacer un nudo adicional con los lazos, es una mala idea y también se suelta.

Este pasado fin de semana varios amigos míos participaron en una carrera de 21km y mi hermano le ganó a uno de ellos. Una de las razones que me dio mi hermano fue textualmente: “tres veces paró a amarrarse los cordones y tres veces hizo el esfuerzo para alcanzarme. En la tercera, cuando me alcanzó, ya no tenía gasolina”. Eso jamás debió haber sucedido. Además, ya varias veces he intentado enseñarle cómo amarrar apropiadamente los cordones de sus zapatillas. Tao está en el 50% de los que aprendieron mal el nudo simple para amarrarse las zapatillas.

Nudo de La Abuela
Nudo de La Abuela * incorrecto *
Nudo Rizo
Nudo Rizo * correcto *

La mejor forma de amarrar los cordones para una carrera es un usando un nudo muy seguro que es parecido al que usan los cirujanos para amarrar los puntos de las suturas, pero ligeramente diferente. Los cirujanos hacen un nudo inicial con varios cruces y luego un nudo simple. El nudo seguro es igual pero al revés, primero un nudo simple y luego un nudo con varios cruces. A continuación las ilustraciones de cómo hacerlo. Las ilustraciones vienen del sitio de Ian Figgen.

IanKnot1Paso #1

Hacer un nudo simple pasando el cordón izquierdo sobre el derecho, según ilustración, y luego hacer dos bucles como orejas de conejo.


SecureKnot2Paso #2

Cruzar los dos lazos de manera que el derecho quede frente al izquierdo como se muestra a la izquierda.


SecureKnot3Paso #3

Pasar la oreja derecha (amarilla) alrededor de la oreja izquierda (azul) y terminar al frente.


SecureKnot4Paso #4

A la misma vez ir envolviendo la oreja izquierda (azul) por la parte de atrás de manera que ambos bucles queden apuntando al hueco en el medio.


SecureKnot5Paso #5

Pasar ambos cabos por el hueco en el medio. El lazo derecho (amarillo) debe salir por atrás y el lazo izquierdo (azul) debe salir por delante.


SecureKnot6Paso #6

Ahora sencillamente hay que tirar de las orejas y apretar el nudo para que quede como en la ilustración. Este nudo no se suelta solo y tan solo hay que tirar con fuerza de los cordones para soltarlo.


FinishedSecureKnotEl nudo terminado queda como se ilustra a la izquierda. Este nudo realmente vale la pena aprenderlo porque no existe nudo más seguro para amarrar los cordones de las zapatillas. Hay alternativas que pueden ser iguales o mejores, pero depende de los gustos.

Yo he usado unos cordones elásticos que permiten que uno se ponga los zapatos sin tener que amarrarse los cordones. Pero el elástico normalmente me aprieta más de lo que a mí me gusta para que las zapatillas queden bien ajustadas. La otra opción muy buena es usar zapatillas Salomon que usan unos cordones de Kevlar con un ajuste corredizo que no se suelta jamás. A mí siempre me han gustado las zapatillas Salomon y son las que uso mayormente para los trillos. Pero igual tengo que amarrarme las zapatillas que uso para correr por calles.
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KLR 650

Desde junio del 2013 tengo una Kawasaki KLR 650 del 2006 que vino rodando desde Florida. El recuento de su viaje esta en Ride to Panamá. La moto vino armada y equipada para viajes de larga distancia y tenía 15,000 millas cuando la recibí. Ya le puse llantas nuevas, le cambié el aceite, la bujía, el coolant y le apreté todos los tornillos. Poco a poco he ido haciendo viajes cortos para ir aprendiendo las riendas de los viajes largos sobre dos ruedas.

He manejado hasta Bayano por el lado este de Panamá, visitado San Miguel en Pacora y el Río Gatún. Por el lado oeste he ido hasta Penonomé por atrás de El Valle, y me he metido por varios trillos entre Río Hato y El Valle. En mi primera vuelta por los trillos de Río Hato con las llantas gastadas que tenía la moto después de su viaje de 7,500 millas descubrí que no era una buena idea usar llantas lisas en senderos enlodados. Ahora tengo competencia para la bicicleta que ya tenía descuidada.

Mi auto ahora ha pasado ha ser vehículo ocasional. Estoy feliz con el ahorro de tiempo y combustible que ha venido como consecuencia del uso de mi vehículo de dos ruedas. En realidad ya tenía una moto pequeña, una Yamaha XTZ 125 que adquirí en un momento de desesperación con el tráfico en la ciudad. Pero llevaba años buscando la oportunidad de conseguir una KLR de segunda para llevarla en unos cuantos viajes de aventuras. Siempre he querido hacer turismo en bicicleta con mochilas pero el tiempo va pasando y las bicicletas son lentas comparadas con las motos. Así es que la moto es un compromiso: siguen siendo dos ruedas pero el tiempo de viaje se reduce enormemente.

Me encantaría, por ejemplo, manejar a San Gerardo de Rivas, en Costa Rica, subir el Chirripó a balazo y regresar. Igual lo podría hacer en auto, o en bus, pero en la moto gozaría más la manejada y me costaría una fracción de lo que me costaría manejar el Patrol hasta allá. La vuelta a Costa Rica ya la he hecho en auto. La manejada de Bocas a Gualaca en moto sería muy, muy divertida. Esa carretera está llena de curvas y desniveles, como un carrusel. Pero bueno, es cuestión de encontrar el tiempo y organizarme.

464,280 Horas de Vuelo

Acabo de pasar la marca de 53 vueltas al sol y es hora de planear que voy a hacer con las siguientes 8,760 horas de esta próxima vuelta. Ya me salté el resumen del 2013 y no voy a mirar hacia atrás.  Voy a proponerme unas cuantas metas razonables y un par más difícil. En el 2013 dediqué mucho tiempo a un proyecto que arrancó en el 2011 y ocupó más tiempo del que inocentemente pensé en dedicarle y ahora tengo que ver cómo vuelvo a enfocarme en las cosas que más me gustan y atraen.

Correr

  1. Rocky Raccoon – no voy a poder ir, 6 meses invertidos, siete compañeros.
  2. Massanutten 100 – estoy en la lotería con Luis Carlos Stoute.
  3. Fat Dog 120 – ya estamos inscritos Luis Carlos, Jose y yo.

Remar

  1. Río Santa María – desde San Francisco hasta la Inter-Americana.
  2. Río Grande – sus tres secciones: alta, media y baja.
  3. Río Pacora – si acaso lo remé tres veces en el 2013.
  4. Río Mamoní – sus tres secciones: alta, media y baja.
  5. Río Chame – con Irving y Laura (este año los engancho de verdad).
  6. Río Gatún – desde Tercer Brazo hasta la Vía Transístmica.

Caminar

  1. Camino Real por Boquerón y por Cascajal, dos viajes.
  2. Cerro Chirripó en Costa Rica – algo nuevo.
  3. La Mesa a Río Indio Centro con Irving, Laura y Lorena – algo viejo.
  4. 100 de San Miguel – algo extremo por lo largo.
  5. El Reto del Indio – recuperar una tradición perdida.

Triatlón

  1. Portobelo 2014 – este año son 15 años desde que lo hice en 1999.
  2. 70.3 de Sherman – ya es hora que lo haga.
  3. Alguno de los duatlones de la Cinta Costera – algo nuevo.

Esas actividades deberían evitar que me oxide durante este año. Suman más de una actividad por mes, una meta difícil de conseguir. Pero si logro el 80% voy a estar muy contento. Ya voy a fallar con la primera actividad, Rocky Raccoon. Aparte tengo un par de viajes que encajar: uno familiar y uno de trabajo, por lo menos. Entre medio de todo eso está todo el tiempo familiar que es de rigor. Ya mis hijos están llegando a la edad en que pueden ser acompañantes en muchas de las aventuras.

Las cadenas de mis bicicletas se oxidaron en el 2013. Este año voy a engrasarlas y darles mucho uso. Tener unos cuantos triatlones en la lista me va a ayudar para salir a rodar en la bicicleta de ruta. Para la montañera tengo al grupo de Transylvania Epic al que me le puedo pegar de vez en cuando. Hay un duatlón en El Valle dentro de una semana. Tal vez pueda participar porque ya estoy comprometido para ese fin de semana con la familia. Mato ese caso el domingo temprano y paso el resto del día tranquilo.

Cosas nuevas que quiero hacer, aparte del Chirripó, que ya está en la lista: Calovébora, el Sendero del Pianista, y un sendero del Mamoní a Cartí. Llevo años con esos senderos en la cabeza y no los concreto. Ya Calovébora tiene buen camino y preferiría remarlo. De paso, al llegar al Caribe, puedo seguir remando hasta Colón. Hace tiempo que quiero hacer un kayak, uno de los modelos de “stitch & glue” de Pygmy Boats, tal vez el Queen Carlotte 19′. Así puedo remar con Beto desde Bocas del Toro a Colón (llevamos años hablando de eso). Como preámbulo vamos a remar desde la Calzada de Amador a Gorgona.

Bueno, tengo más planes, pero no creo que me alcancen las horas. Es importante tener planes. La vida transcurre entre los planes y hay que incluirlos en la ruta que nos trazamos o no se van a dar. Rara vez ocurren fortuitamente las aventuras épicas.

Suunto Ambit

Suunto-Ambit-Black-3776Estoy cada vez más contento con mi Suunto Ambit. Todavía tengo un Garmin ForeRunner 301 que me ha servido muy bien por muchos años, pero la conveniencia del Ambit me ha llevado a usarlo de manera más constante. Además, el sitio Moves Count que va conectado con el Suunto me resulta más informativo que el sitio Garmin Connect. Moves Count me da un resumen de mi actividad cada vez que conecto el reloj al computador y, a la misma vez, me recarga el reloj.

El Suunto Ambit puede usarse como reloj principal sin mayor inconveniente porque la batería le dura un par de semanas. Como siempre mantengo cargado el reloj, y lo uso regularmente, siempre lo tengo a mano cuando voy a correr. El Garmin requería más determinación y planificación para ponerlo en uso. Ahora que estoy monitoreando todas mis actividades con el relog, el sumario de Moves Count me resulta significativo y motivador. Creo que puedo ponerme unas metas ambiciosas y, en conjunto con el reloj, voy a estar en posición para cumplirlas.

La información que me da el Suunto es comparable con las de todos los demás relojes en su categoría. La conveniencia es la característica que para mi hace toda la diferencia. Por ejemplo, cuando me voy para El Valle me llevo puesto el Ambit como mi reloj. Antes hubiese tenido que llevar mi reloj más el Garmin 301 para estar listo para cualquier actividad del fin de semana. Ahora que uso el Ambit regularmente siempre estoy listo para medir cualquier actividad que se me presente. Eso hace toda la diferencia versus los otros aparatos que he tenido.

¡WordPress Llega a Diez!

Hoy se celebra el décimo aniversario del lanzamiento de WordPress. Tendremos una pequeña reunión en La Rana Dorada de El Cangrejo para celebrar este evento entre algunos de los usuarios de WordPress en Panamá. Esta bitácora cumple 9 años en unos meses y desde su concepción lleva hoy unas 345 entradas publicadas. Esta plataforma me ha proporcionado horas de entretenimiento, aprendizaje y libertad de expresión por casi 9 años. ¡Yo tengo qué celebrar hoy!

inicialmente arranque usando WordPress, Mambo, Drupal y varios otros sistemas de publicación en web instalados en un servidor de Linux que tenía en mi oficina. Hice mi propio experimento en selección natural y WP fue el sistema que salió triunfador. Desde entonces vengo manteniendo mi bitácora en esta dirección web. http://alairelibre.net fue el primer dominio donde aprendí un poco de html, pero la facilidad de uso de WP versus escribirlo todo en html dejó esa página en el olvido y hoy día tiene también WP instalado. Todavía quedan varias de las páginas en html originales solamente por mantener el texto en su lugar. Ahora esta página es la que recibe casi toda mi atención cuando tengo algo que guardar y/o compartir.

Hoy, de manera breve, compartiré mi entusiasmo por WordPress con esta pequeña entrada. Felicitaciones a Matt Mullenweg y Mike Little por haber tenido la visión de hacer WP de uso libre y apoyar su uso bajo la licencia GPL. Esto permitió su crecimiento acelerado frente al programa B2/Cafelog del cual salió esta bifurcación que tomó su propio camino y se transformó en el gigante que hoy día mueve el 15% de los sitios de Internet. Este bebé ha llegado muy lejos en diez años.