El Camino Real

El Camino Real es el nombre que uso para la caminata de Nombre de Dios a Boquerón Arriba. La ruta que seguimos realmente tiene tres partes: el Río Nombre de Dios, la línea de ferrocarril que pertenecía a Caribbean Manganese Company de Baltimore, Maryland, y el Río Boquerón. Ya llevamos más de 25 años haciendo esta caminata y estoy seguro que sigue bastante de cerca la misma ruta que los españoles usaban cuando iban de Nombre de Dios a Panamá (hasta Santa Librada). Ya en Santa Librada se puede tomar el empedrado viejo que iba hasta Venta de Cruces. Nosotros, por conveniencia, seguimos hasta Boquerón Arriba porque hasta allí llegan los autos con facilidad. Hoy día los autos llegan hasta Santa librada también, pero ya haría muy corta la caminata.

¡Esta ruta es espectacular! Todas las personas que hemos compartido esta ruta están dispuestas a caminarla una y otra vez. No tiene vistas expansivas como otras rutas, pero el bosque está en buen estado y es la atracción principal de este camino histórico que ha sido usado desde hace más de 500 años por exploradores y piratas. Millones en plata, oro y, recientemente, manganeso han transitado por esta ruta. Al principio encontrábamos botellas viejas al lado de las vías del tren ligero que cargaba el manganeso. Todavía se ve una locomotora en el Río Nombre de Dios, varios vagones a lo largo de la ruta, y hasta un puente inmenso sobre el Río Boquerón.

Esta ruta hasta ha sido considerada como una de las 50 rutas de exploración del mundo por National Geographic y varias empresas de turismo la ofrecen a sus clientes hoy día.

La ruta comienza al final del camino de La Línea, que se llama así porque la calle reemplazó los rieles que seguían las misma ruta y termina en el mismo Río Nombre de Dios. El camino pronto se acaba en el mismo río y sigue el cauce del río por varios kilómetros. Al principio hay algunos potreros a la orilla del río, pero luego la mayoría se vuelve bosque. El agua del río en el verano es cristalina y refrescante, con un color turquesa en las pozas hondas que ofrecen numerosas oportunidades para un refrescante chapuzón. Tucanes, oropéndolas, aulladores, semillas de tagua, heliconias, higuerones y ceibas inmensas son parte del atractivo de esta parte de la caminata.

Al par de horas caminando se llega a Brazo de Cedro, el punto que tras muchos años se ha vuelto nuestro montadero al cerro. En esta unión de aguas nosotros nos separamos del Boquerón y empezamos a dirigirnos al cerro que está directamente al sur del río para trepar hasta encontrar los rieles del tren. Esta es la parte más dura de esta ruta porque la pendiente puede ser brutal para algunos, el camino es totalmente a campo traviesa, y no hay descanso hasta subir a unos 190 metros de altura. Normalmente tomamos un descanso extendido en los rieles mientras esperamos a que todo el grupo se reagrupe en los rieles..

El viaje cambia por completo por las próximas horas que continuamos siguiendo el camino que recorrían los vagones cargados de manganeso. Parece mentira que esta vía operó hasta 1970 aproximadamente. Ahora el bosque ha vuelto a tomar lo suyo y ha causado estragos a los viejos rieles. Tengo un escrito por E. J. Chibas, el ingeniero cubano que construyó la vía, haciendo un recuento de su trabajo (muy interesante lectura). Acabamos de hacer este recorrido y ahora mismo el camino está muy duro por los árboles caídos que nos dejó el Huracán Otto, pero a medida que vayamos transitando el camino lo iremos limpiando hasta abrirlo nuevamente.

Los rieles están en una ladera muy empinada en algunos lugares y van subiendo por una gradiente gradual hasta cambiar de aguas y llegar al Río Boquerón. En este recorrido hay vistas de la ladera opuesta que ofrecen una idea de lo frondoso del bosque alrededor de la Quebrada Las Pavas. De paso, en la temporada correcta, se pueden ver muchas pavas en el camino y supongo que por esto llamaron Las Pavas al nacimiento del Nombre de Dios. También hay muchas aves paseriformes (conocidas como hormigueros, hormigueritos, batarás, bataritos, tiluchíes y ojodefuegos) en esta sección. Ya por experiencia abandonamos los rieles cuando cambian de ladera y seguimos un surco de agua que eventualmente desemboca en Río Boquerón para seguir el resto del camino por esta vía acuática.

Esta parte del camino es hermosa, remota, y única. El bosque tropical en esta parte consta de árboles no muy altos, cubiertos en musgos y rodeados de humedad. Varias veces hemos acampado justo en esta parte y hemos pasado noches viendo cusumbíes (potos flavus) y monos nocturnos (aotus). Ocasionalmente encontramos huellas de jaguar en la arena a orillas del río que apenas es de unas pulgadas de profundidad en esta parte. Como a la hora de caminar río abajo se llega a otra unión de río y ya se va aumentando el caudal y la profundidad del Boquerón. Nosotros normalmente seguimos el Boquerón hasta llegar a unas cascadas que marcan el inicio del Cañón del Boquerón. Hemos acampado arriba y abajo de este cañón y cada lugar tiene su atractivo: arriba están unos chorros agradables y abajo hay una poza inmensa.

Casualmente, en la poza que está al final de este cañón, se junta el Río Longué con el Boquerón. El Río Longué es la ruta que seguía el Camino Real Para ir a Portobelo. Uno camina por el Longué hasta cambiar de aguas al Río Cascajal y luego seguir ese cauce hasta la costa. Esa caminata no la hacemos mucho porque el valle del Cascajal hoy día es mayormente potrero y no es tan atractivo (y es muy lodos en el invierno por el paso del ganado).

Inicialmente hacíamos todo este recorrido en cuatro días, luego lo acortamos a tres días, y ahora lo hacemos en dos días. Con los años de recorrido hemos encontrado atajos que aceleran el paso versus la opción de seguir río abajo todo el camino. Estos atajos invariablemente son por lo que fue el recorrido de los rieles. No siempre son obvias las entradas a los rieles, pero hacen una diferencia grande en el tiempo que toma el recorrido. El segundo día de este paseo es muy agradable porque varía de recorrer por el río a recorrer por los rieles. Dos clases de tucanes grandes abundan en esta sección, el de pico multicolor y el de pico castaño, cada uno con su distintivo cantar. El martín pescador es el ave más fácil de observar en el Boquerón y hay toda la variedad en esta sección, desde los grandes hasta los más pequeños, que se la pasan perchados en las orillas esperando su oportunidad para cazar un bocado.

Río abajo, después de el Longué, se junta el Río Indio (otro más) que viene uniéndose por el este, el Río Diablo que viene bajando de Cerro Bruja por el oeste y luego la Quebrada Escandalosa. La Escandalosa era una de las minas grandes que proveía el manganeso y todavía queda una casita donde una vez hubo una gran operación minera. Ya, después de La Escandalosa, el camino del tren está bien mantenido y es la vía más expedita para terminar esta caminata. Yo generalmente prefiero continuar por el río hasta Santa Librada, pero todo es cuestión de qué tan alto esté el Boquerón y cuan caliente sea el día. A mí me gusta caminar por el agua, algunos ya vienen con los pies macerados por llevar dos días caminando por agua. Cualquiera de las dos vías eventualmente llega a Santa Librada, con su respectiva escuela y una atractiva iglesia. En Santa Librada está el Camino Real que va empedrado hacia Río Mauro, San Juan de Pequení y continúa hasta orillas del Lago Alajuela. Nosotros continuamos de aquí hasta Boquerón Arriba y siempre hacemos una parada en el cangilón del Boquerón para darnos un último buen baño antes de montarnos a los autos y tomar rumbo a casa, contentos y cansados.

 

E. J. Chibas: “Construcción de un Ferrocarril de Montaña” https://drive.google.com/file/d/0B9Lo7PLtA7BXUkRoeWdXSzRWaFk/view?usp=sharing
LA Times 1891: “Millones en Manganeso” https://drive.google.com/file/d/0B9Lo7PLtA7BXVXJqN1hWbXBENlE/view?usp=sharing
Ruta para GPS en Wikiloc https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7764269
Relato del último recorrido http://alairelibre.ws/2017/02/25/camino-real-2017

 

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