A mediados de junio terminé Bighorn 100 en Wyoming y para mi sorpresa hice la mejor carrera de mi historia como corredor de 100 millas (a los 57 años). Gran parte del buen desempeño se lo debo al haber decidido correr todos los días de febrero en un reto que se llama Run Until You Drop. La otra gran ayuda fue contar con un grupo de amigos que me motivan a seguir corriendo regularmente y, de hecho, me obligan a correr más rápido y más lejos de lo que lo haría si fuera solo.

Listos para partir en el cañón del Río Tongue

Mi rutina básica fue lunes corriendo con el Hash, Parque Metropolitano los miércoles con Carlota, viernes de PMT (Parque Metropolitano) con el Monkey Pack, y fines de semana corriendo largo con mi hermano Rogelio y su esposa Isabelita. Ahí tenía cuatro días a la semana asegurados corriendo con buena compañía y ocasionalmente me animaba a salir a correr por mi cuenta. Eso salió como a 4.5 días corriendo semanalmente. Y, por supuesto, el apoyo de Lorena que se aguanta todo lo que conlleva esta rutina es indispensable.

Perfil de Elevación

Bighorn es una carrera que tiene prácticamente el mismo grado de dificultad de Massanutten (que ya he corrido tres veces). Me preocupada que Bighorn tenía dos horas menos para cubrir la distancia que Massanutten (34 versus 36 horas) y que nunca había hecho MMT en menos de 34 horas. Tahoe Rim Trail sí lo había corrido en 32:52 en el 2015 así es que sabía que podía hacerlo, pero no tenía mucho márgen para equivocarme durante la carrera. Además, TRT 100 lo corrí hace tres años y en su momento fue mi mejor carrera.

Partiendo en Bighorn 100

Solamente porque quería estar cómodo, relativamente, contra las horas de corte (te sacan de la carrera si no pasas una estación antes de una hora determinada) decidí que quería terminar en 32 horas con un colchón de dos horas para el corte. Mi hermano Rogelio, basado en su reciente carrera en Miwok 100k, decidió que su objetivo serían 28 horas. Isa, mi cuñada, que estaba corriendo los 82km se propuso terminar solamente. Para ella sería un gran logro porque el tiempo de corte estaba por debajo del mejor tiempo que ha logrado en una carrera de esa distancia.

Cañón del Tongue

Había leído que al iniciar la carrera se forma una larga fila en el sendero de la primera gran trepada. Quería estar seguro de no quedar atrapado en la parte lenta de la fila así es que decidimos pararnos hacia la parte delantera del grupo. Era mejor que otros más fuertes lucharan por pasarnos a lo contrario. Desde un principio me llamó la atención lo callado que estaban los corredores en esta carrera. En casi todas las otras 100 millas la gente es bastante habladora, pero este grupo resultó ser silencioso en su mayoría.

La primera subida era de casi 13k y llegaba a una pequeña estación llamada Upper Sheep Creek. La primera gran estación arriba de la loma era Dry Fork y estaba a 21k poco después de coronar la parte más elevada de la primera trepada. Llegué a Dry Fork a la 1:22pm y salí a la 1:27pm con dos horas por delante de mi plan de carrera. Tenía las piernas cansadas de tanto subir y faltaba mucha distancia para terminar este evento. Solamente en UTMB había subido por tanto tiempo seguido y nunca tan rápido como esta vez.

Casi arriba de la primera trepada

Ahora venían unos 21k undulantes antes de iniciar el descenso a Sally’s Footbridge. El grupo de corredores rápidos con el que había trepado me dejaron atrás y otros me venían alcanzando. Me acomodé en un tren mayormente femenino que llevaba un paso similar al mío. Había una pareja de mujeres que nunca pararon de hablar y que iban en su propia burbuja sin notar a nadie más ni nada a su alrededor. Pensé que si ellas terminaban solamente tendrían su conversación en la memoria de lo que había pasado durante la carrera.

En esta sección comenzó a cambiar la carrera. La directora de la carrera nos había dicho que íbamos a tener condiciones perfectas en esta carrera pero el granizo que empezó a caer parecía contradecirla. ¡Eran canicas cayendo del cielo y pegaban duro! Al rato, cuando perdimos algo de elevación, el granizo se volvió lluvia el agradable sendero que habíamos estado recorriendo se transformó en lodo. Esta era la parte de la carrera que estaba supuesta a estar seca. Sabíamos que después de Footbridge el terreno iba a estar mojado, pero esta parte estaba encharcada y la lluvia seguía sin parar.

Cuando ya el lodo estaba haciendo difícil mantener el paso, las mujeres a la cabeza del tren fueron bajando su ritmo al buscar donde y como pisar mejor. Decidí que era hora de dejar esta columna atrás. Ya estábamos bajando a Bear Camp y pronto vendría un largo y empinado descenso a Footbridge, la segunda gran estación a 48k del recorrido. Al llegar a Bear Camp rellené mi botella, recogí un gel y seguí mi camino.

Justo aquí venía un lodazal en una empinada ladera y habían unos corredores tratando de bajar sin resbalarse. Era hora de soltar los frenos e iniciar una caída controlada hasta el río Little Bighorn y cruzar Sally’s Footbridge. Dejé atrás toda cautela y ataqué con gusto el descenso que estaba lleno de piedras y lodo mientras la lluvia seguía sin pausa. Había mucha gente en la bajada y la mayoría estaban tratando de controlar su descenso formando colas en el sendero. Por suerte habían muchas opciones para bajar porque se veían senderos que no tenían mucho uso que iban paralelos al camino principal. Yo iba corriendo por fuera cuando se apiñaba la gente y así seguí hasta llegar al río.

En cuanto entro a la estación me encuentro con Roger… ¡qué sorpresa! Me había sacado una ligera ventaja en el primer tercio de la corrida y se estaba quejando de las zapatillas que había escogido para esta parte. Yo tenían unas Salomon SpeedTrak guardadas para la siguiente sección que estaba supuesta a ser técnica y enlodada, pero ya tenía muy mojadas las Hoka Speedgoat que cargaba puestas. Fui a buscar mi bolsa de recambio y cuando regresé ya no estaba mi hermano. Me puse una camiseta de lana, una camiseta manga larga, y tomé mi mochila CopresSport para cargar mi chaqueta impermeable, mi lámpara de cabeza, y un gorro para el frío.

Cuando salí de Footbridge a las 5:45pm estaba 1:45 minutos por delante de mi plan de carrera para 32 horas. Había para de llover y el clima estaba agradable. Ya para estas alturas había decidido que esta es la carrera más escénica que he corrido hasta el momento. Ahora ascendíamos por el cañón del Little Bighorn y el río rugía al lado del sendero. Venía pensando lo sabroso que sería estar en ese río remando en un kayak pero creo que tenía un nivel de dificultad superior al que podría navegar. Ya se me habían pasado los dolores de la subida para ser reemplazado por los dolores de la bajada. Esta larga subida de 28k tiene una pendiente gentil pero constante y sube 1,270m hasta llegar a una elevación de 2,643m.

En esta subida hay que atravesar varios ríos y hay mucha agua por todos lados. El sendero en ocasiones parecía estar hecho de jabón, frecuentemente había que pasar por barriales profundos. Ya algunos de los corredores que habían pasado antes fueron dejando una senda paralela que era mejor para correr que el sendero propio. Iba subiendo como un tren que va saltando de una vía a otra pero siempre avanzando en la dirección correcta: hacia arriba. Como a las 8:30pm me encontré con el puntero de la carrera. El segundo lugar venía unos cinco minutos después. Hasta casi las 9:30pm había algo de luz y creo que a esa hora comencé a usar mi lámpara de cabeza.

Como hacía frío no estaba tomando mucho líquido. Cargaba en la mano una botella CamelBak de 21oz, y en el cinto tenía dos botellas suaves de 500ml. Hacía rato no llenaba estas botellas secundarias porque las estaciones estaban suficientemente cerca para llegar con el contenido de la botella de mano. Las estaciones estaban bien surtidas pero ya a estas alturas no me bajaba bien la comida y estaba pasando la carrera a punta del Gu líquido que había en las estaciones y los geles de gu (que también tenían en cantidades). Ocasionalmente me comía un huevo con sal, papas con sal, y toda la sandía que encontraba. También tenían una bebida de jugo de pepino encurtido que estaba muy buena.

A las 12:22am llegué a la estación de la cima: Jaws. Esta estación estaba llena de gente y cuando entré me encontré con Roger nuevamente. No encontraban su bolsa de recambio. Mi bolsa si estaba pero solamente tenía unas baterías. Yo había recogido todo lo importante al fondo de la loma porque no quería llegar con frío a la cima. Le presté una bufanda que tenía en mi mochila y partimos juntos de regreso, listos para la segunda mitad de la carrera. A las 12:42am salimos de la estación, yo iba 1:20 por delante de mi plan. La verdad es que esta carrera estaba destruyendo a la gente porque muchos de los que estaban corriendo cerca de mi habían estimado hacer menos de 30 horas.

Ya llevábamos casi 15 horas corriendo y estábamos bien, sin mayores dolores, moviéndonos a un ritmo consistente y de buen humor. Como el cielo estaba cubierto de nubes, el frío nunca llego a ponerse incómodo (como en otras ocasiones con cielos cristalinos). Estaba húmedo pero el calor del esfuerzo me mantenía a una agradable temperatura. Habían muchos ratoncitos en el sendero que quedaban encandilados y no sabían para donde huir. Nos encontramos también con un berrendo en la noche comiendo a un lado del camino.

En las estaciones ahora tenían fuegos encendidos y en todos siempre habían corredores calentándose. Nosotros parábamos brevemente a tomarnos un caldo caliente y rellenar nuestras botellas. Después de la segunda estación Rogelio se fue quedando atrás. No lo noté al principio porque me pasé una pareja y las luces de ellos no me dejaban ver la de mi hermano. Pero cuando dejé esa pareja atrás no vi a Roger siguiéndome. Al llegar a la próxima estación, Cathedral Rock, a los 100km, ya Roger no me alcanzó antes que yo partiera hacia Footbridge. Para estas alturas ya el sol estaba iluminando el sendero a las 4:30am aproximadamente.

Llegué a Footbridge a las 7:09am y salí a las 7:25am. Solamente me quité la camiseta de manga larga que cargaba encima y dejé la mochila con todo el equipo de frío que llevaba. Recogí la gorra que había cambiado por el gorro de lana y me fui a trepar la loma que nos esperaba ahora. Iba 57 minutos contra mi plan de carrera. Obviamente estaba empezando a perder velocidad y mi ventaja se estaba desvaneciendo.

Venía un subida de 6k con 664 metros de ascenso. La lluvia había dejado el terreno muy enlodado y todos los corredores que iban delante nuestro habían destruido el sendero. Fui pasando gente poco a poco, lentamente, mientras los escuchaba quejarse de lo difícil que estaba esta subida y la desgracia que era enfrentarse a un final de carrera como este. Era evidente que muchos se sentían que la carrera se les estaba escapando de las manos. Algo de esa preocupación pasaba por mi mente pero yo iba aún por delante de mi plan así es que estaba de buen ánimo.

Estaba trepando a un ritmo cómodo. Podía ir un poco más rápido pero quería guardar energías para poder correr el final de la carrera porque era una bajada larga de 21k. Antes de eso tenía que hacer el corte en Dry Fork que era a las 3pm. Juzgando por el paso de la subida parecía que no íbamos a llegar pero sabía que luego el camino se volvería una subida gentil y que el sendero debía estar muy corrible después de la estación del tocino.

Ya a esta altura de la carrera los punteros de la carrera de 82k nos estaban pasando como si estuviéramos parados. Estaban subiendo la loma como si el lodo fuera de concreto. ¡Qué bárbaros esos corredores! Eventualmente formamos un grupo de unos seis corredores que estábamos avanzando al mismo ritmo. Al terminar la subida en Bear station algunos se quedaron comiendo. Yo llené mi botella y partí de una vez. Quedaba algo de subida y luego venía el terreno relativamente plano.

Ya no estaba seguro como estaba parado frente a los corredores de 100 millas porque habían muchos corredores de 50 y 32 millas en el camino. Cuando llegué a Cow Camp me comí un par de tocinos fritos para llenarme de energía para la bajada. Ya faltaba menos para Dry Fork. Estimaba que llegaría como a la 1:30pm a esa estación que tenía el corte de las 3pm. Ya estaba media hora por debajo de mi plan de carrera. Las energías estaban menguando y mi ritmo había decaído.

Pasé por Dry Fork en dos minutos y salí a la 1:22pm a terminar mi carrera. Iba una hora y sencillo por delante del plan pero ya mis piernas no daban para mucho. Después de Dry Fork el camino sigue subiendo y yo no encontraba forma de moverme más rápido. La gente me estaba pasando a diestra y siniestra. Cuando terminé esa trepada inicié un descenso leve a la próxima estación. Por más que traté de correr no lograba ir más rápido que los que estaban caminando a paso ligero. Ya el sueño me estaba quitando concentración y las dudas típicas revoloteaban dentro de mi cabeza.

Yo había perdido la tabla de distancias temprano en la carrera y ya no estaba seguro de cuanto quedaba por correr. No podía estimar mi hora de llegada a la meta y cada vez parecía estar más lejos de llegar. Cuando llegué a Upper Sheep Creek me di cuenta que estaba equivocado con respecto a lo que me faltaba por terminar y quedaba la mitad de lo que yo pensaba. Esto me dio un respiro pero todavía no me sentía cómodo y quería terminar rápido para asegurarme de evitar inconvenientes de última hora.

Ahora faltaba una última subida que parecía inmensa. Era como trepar la India Dormida, solo que ya llevaba 140k corriendo. Iba con Rob en ese momento y ninguno de los dos nos estábamos moviendo muy rápido. Yo le dije que no íbamos a terminar si no corríamos y que iba a correr con todo lo que me quedaba cuando arrancara la bajada. Rob me dijo: “tú dale que yo te sigo”. Así mismo fue… al coronar la subida se podía ver hasta el pueblo de Dayton en la lontananza, y ¡estaba lejos!

Comenzamos a correr y el cuerpo se resistía a responder a mi voluntad. Pero se fue calentando con cada paso y el ritmo fue incrementando poco a poco. La bajada estaba empinada así que podía correr con tan solo controlar la caída al inclinar el cuerpo hacia adelante arriesgando plantar la barbilla en el sendero. Comencé a recuperar ventaja perdida y volvimos a pasar gente. Se podía ver una gran cantidad de corredores a lo largo del sendero y me propuse rebasarlos a todos los que tenía a la vista. Uno tras otro fueron quedando atrás hasta llegar a la próxima estación. Ya me quedaban 12k y casi cuatro horas para terminar.

Mi hebilla #9

Bajamos la velocidad avanzando por el sendero a buen ritmo. Cuando llegamos a la calle propuse volver a correr pero ya Rob estaba determinado a llegar caminando a la meta y sabía que llegaría antes del corte. Yo quería hacer mi tiempo porque estaba a mi alcance y regresé a correr. No podía ir muy rápido en esta parte porque ya era plano el recorrido. Pero entre caminar y correr seguí avanzando hasta llegar a la meta en 32:15:49.

Después de la carrera nos fuimos para Yellowstone y Grand Teton por unos días. Estos son dos lugares fantásticos a los que hay que regresar con más tiempo. Espero que la próxima vez no nos llueva como esta vez. Hemos pasado días bajo una llovizna que no paraba.

Publicado por Irving Bennett

Siempre listo.

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