Mis Muertos

He estado tomando un par de martinis y recordando muertos. No había caído en cuenta, hasta hace un instante, que hoy es el día de los muertos. Cuando empecé a hilvanar las memorias de las últimas horas, pude darme cuenta claramente que había estado recordando memorias de mis muertos. Creo que todo comenzó por que fui a buscar unos  kayaks donde Daisy, que eran de su difunto esposo, y ella (y yo) nos pusimos triste en un momento dado al pensar en lo que ambos habíamos perdido.

Yo nunca menciono a los muertos, como si fuera un bosquímano, o un Navajo, y sencillamente pienso en el momento en que me una con mis viejos amigos.Este mundo es de los vivos, y los muertos nos pueden esperar. Mi primer gran muerto fue mi abuelo, a quien vi morir mientras exhalaba su último aliento y yo le sostenía su mano, hace más de 30 años. En el tiempo que ha pasado he perdido muchas otras personas allegadas a mi, algunas jóvenes, otras mayores, y siempre he reaccionado igual. Recuerdo la gran tranquilidad que sentí cuando murió mi abuelo, y casi que lo pude sentir cuando hizo su transición al más allá.

Yo no busco morirme en ningún momento cercano, pero estoy claro que vivo mi vida sin preocupaciones por el momento en que llegue a su fin. No creo que haya nada más allá de esta vida que estoy experimentando, y eso está bien conmigo. Y por eso siempre vivo en el presente: el pasado es un cheque cancelado y el futuro es una nota promisoria, pero el valor está en el ahora. Procuro no perder tiempo ahora pensando en lo que pudo ser, ni en lo que podrá pasar.

Esto no quiere decir que no cuide el presente. Yo estoy entrenado en las mil y una técnicas para salir adelante en casi cualquier instancia: soy buzo de rescate, tengo mi certificado de RCP (necesito re-validarlo), he leído muchos libros de supervivencia, primeros auxilios, rescate, y temas relacionados. Yo cuido mi vida, y la de quienes me rodean. Pero, igual arriesgo mi vida despreocupadamente, el día que me toque estoy seguro que será por las causas más triviales que me pueda imaginar.

Entre mis muertos tengo amigos que se han caído del cielo en aviones y helicópteros, han sido atropellados, se han quitado la vida por sus propias manos, uno fue abaleado, otros se fueron por cáncer, uno se ahogó, a otro le dio una congestión intestinal, varios se accidentaron en autos. Hay mil formas en que se puede perder la vida. Pero hay una sola manera de vivir la vida: con el pedal hasta el fondo, todos los cilindros tronando, dejando el cuero en la carretera. ¡Feliz día de los muertos!

Autor: Irving Bennett

Siempre listo.

Deja un comentario