El Valle y Las Guías

Las GuíasHacía tanto tiempo que no montaba mi montañera que el freno delantero había perdido aceite y me tocó arreglarlo. Por suerte tenía aceite mineral listo para esta reparación. Fui a montar bicicleta con Jorge Patricio y Alana el sábado y el domingo. Fue un fin de semana de pura montañera. ¡Qué bien se sintió estar de vuelta en los senderos con la montañera!

El sábado en la tarde estaba diluviando en El Valle, pero llegando las 4:00pm acampó y nos fuimos a pedalear la vuelta de La Mesa, Berrales y Matahogado. Me sentí como un bulto cuando Alana y Jorge Patricio me dejaron atrás, pero cuando llegué a la primera finca de pollos apenas habían pasado 31 minutos (no estaba tan mal). Después caí en cuenta que Alana trepaba como una cabra — en todas las subidas nos dió cascarita. Por mi parte me desquité en las bajadas, aun cuando no había honor en eso: Alana no monta montañeras, ni siquiera tiene una.

La parte de arriba de La Mesa estaba muy mojada y pronto quedamos completamente salpicados de lodo. La reparación de mi freno trasero quedó bien, aun que me preocupó la primera vez que toque el freno trasero (el que había reparado) por que se fue muy abajo. Después resultó que con un par de bombeadas quedó listo para el resto del camino. Además, el freno que más me importa es el delantero, que es el que realmente detiene la bicicleta. En los berrales me di cuenta que estaba un poco oxidado en el manejo de mi montañera por que Jorge me dejó atrás con facilidad después del cruce del río. Si, la doble suspensión lo ayudaba, pero sabía que yo podía ir más rápido (y no me atrevía).

Al llegar a la calle de Matahogado me tocó subir la loma en el plato del medio. En cuanto intenté usar mi plato pequeño se me trancaron los pedales cuando la cadena no se soltó del fondo del plato: “chainsuck”! Bueno, igual me había propuesto subir en ese plato para probar mi fuerza. Cambié al chico por que el corazón estaba trepando sus pulsaciones al max, y me estaban dejando atrás. Igual iba a pasar con el plato del medio. Como el plato pequeño tiende a trabarse cuando se ensucia, me parece fantástica la idea de Sram y el sistema XX de solamente usar 2 platos adelante y 10 pasos atrás.

La vuelta de Matahogado estaba excelente, casi se podía subir hasta el filo sin parar. Casi, por que Jorge pudo avanzar bastante. Pero yo llegué más rápido cargando mi bicicleta. La subida la han arreglado bastante por que ahora los autos están llegando a una finca que queda justo en la primera bifurcación del camino. El sendero estaba super montable, y la última bajada hasta el asfalto la hice sin tocar piso. No me pude quedar pegado a la rueda de Jorge, pero bajé bastante rápido por ese terreno ultra técnico. Lástima que el asfalto ya ha acortado la longitud del terreno de montañeras en ese circuito.

Autor: Irving Bennett

Siempre listo.

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