Panama Canal Triathlon 2010

Este fin de semana, por tercera vez consecutiva, participé en el Panama Canal Triathlon, un evento clase Ironman 70.3, o un medio Ironman. He quedado impresionado por lo alto del nivel de los triatletas nacionales que cada vez son más, y más rápidos. Como siempre, quede muy en la cola de los que completaron el evento. Pero, a pesar de haber entrenado muy poco, mejore en un minuto mi tiempo total, principalmente por lo rápido de mi transición de la bicicleta a la corrida.

En la nadada hice 3 minutos más que el año pasado, en la bicicleta hice 10 minutos más, y en la corrida hice 10 minutos menos. Claramente, mi mejoría estaba en las transiciones. Hubiese hecho una mejor transición de la nadada a la bicicleta, pero cuando salí de la natación ya habían botado el agua para enjuagarse los piés y perdí tiempo buscando como quitarme la arena de los piés. No había llevado medias, a propósito, y haber pedaleado lleno de arena hubiese sido un martirio.

En la nadada este año quedé sin nadie que me remolcara y me ayudara a hacer más fácil ese recorrido. No pensé en eso cuando me acomodé en la partida y, por estar hacia un costado, no me pude enganchar con nadie. Por primera vez en más de diez años me toco nadar solo, íngrimo, y valerme de mi propio esfuerzo para completar los 1900 metros de natación. ¡Qué error! Hice mi peor tiempo en toda la historia de mis nadadas… Pensé que había salido de último del agua, pero luego me pasaron unos cuantos en la bicicleta y me di cuenta que no era así.

En la bicicleta quedé solo por la mayoría del recorrido, sin nadie por delante que me pudiera alcanzar. No fue hasta la segunda vuelta de Gamboa que me pude pasar a algún otro competidor. De los que me pasaron al salir del agua solamente me volví a pasar a Charles Vick, de los Estados Unidos. Estoy muy lento en la bicicleta. Tengo que regresar a pedalear más frecuentemente si deseo mejorar mi tiempo en Cozumel este año. Me impresionó mucho ver a los ciclistas punteros volando en sus bicicletas especializadas, aerodinámicas, impulsadas por esas máquinas humanas. Yo me mantuve a un ritmo muy cómodo para dejar algo de fuerzas para la corrida.

Cuando llegué a la calzada, ya los ganadores habían cruzado la meta. A mi todavía me faltaban 21 kilómetros por correr. Honestamente, no tenía ganas de recorrer esa distancia bajo el sol abrasador que estaba brillando en el cielo. Pero no quedaba otra, la opción de parar no está en mi programa. Me llené de valor y pensé que al menos este año iba a contar con la excelente hidratación que nos tenían planeados los clubes de triatlón locales. También me animé al saber que me iba a tocar disfrutar de ver a todos los otros competidores compartiendo mi miseria. Además tenía esperanzas de alcanzarme a varios competidores que se iban a desmoronar bajo el peso del calor. Y así fue…

Gocé muchísimo del apoyo de nos brindaron los puntos de abastecimiento de agua. Cada puesto tenía un grupo distinto de amigos: los ultra maratonistas del Coolzone, los triatletas del Total Training Club, los Ironman que estaban al final de la calzada, y de los otros clubes. Las esponjas de agua helada eran una maravilla para controlar la temperatura corporal. También me estaba colocando unos hielos envueltos en una esponja delgada en la parte delantera que me iba chorreando el agua que se iba derritiendo. Las esponjas en la nuca también le robaban fuerza a los rayos del sol. El único inconveniente era correr con las zapatillas encharcadas.

Por primera vez en mi vida un competidor me regañó por hablarle: “no me hables cuando estoy compitiendo” me dijo. La verdad es que fue un grave error de mi parte el no haber tomado en cuenta que muchos de los que estaban en la calzada habían invertido muchas energías para llegar en sus mejores condiciones a ese evento y estaban enfocados en lograr sus mejores resultados. Aún así, responderme le hubiese costado menos palabras, tenía curiosidad por saber cual era el nombre de su padre, que era uno de los compañeros del Colegio Javier con quienes compartía el bus, pero no estaba seguro cual de todos los hermanos era. Bueno, ya lo tendré presente para la próxima y seguiré las reglas de etiqueta apropiada.

La organización de esta carrera estaba más allá de cualquier reproche. Los principales de la Unión de Triatlón de Panamá ya tienen este evento descifrado. La última pieza que faltaba, la hidratación, la colocaron este año. Ahora solamente me toca entrenar para llegar a la meta antes que esté repleta de espectadores viendo la premiación.

¡Qué grande fue llegar a la meta y tener a mi esposa e hijos esperándome! Me fui de una vez al Coolzone para ver a los demás corredores terminar y poder hacer algo de barra. Los que llegamos de último ya quedamos fuera de la fiesta. Estaba viendo las edades de los participantes y este triatlón ha quedado dominado por los jóvenes, a diferencia de otros eventos, incluyendo el mismo Ironman. Ahora podía compartir con mi familia y los amigos del Coolzone y gozar algo de la camaradería que se forma en la meta.

3 comentarios sobre “Panama Canal Triathlon 2010

  1. Hola Rompy.

    Al terminar la carrera le pregunte a A180 tu nombre ya que queria hablarte y contestarte lo que me preguntabas en carrera.
    La verdad en esos momentos en mi cabeza solo estaba terminar ese sufrimiento y conversar en ese momento no solo me desconcentraba si no que me quita el poco aire que uno va respirando en esas pulsaciones y bajo ese clima.
    NO fue mal intencionado.

    Saludos y de todos modos gracias por tu amabilidad.

    1. Hey Gruñón,
      ¡Felicidades por tu podio! De veras que estaba bien regañado. Yo no comprendo cómo pueden mantener ese nivel de esfuerzo bajo las condiciones brutales de esa corrida. Yo estaba más social de la cuenta después de tantas horas de carrera solo y sin compañía. Cuentas con mi sincera admiración.
      ¡Salud!

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