Mamoní en Primavera

Joaquín en el Mamoní

Joaquín en el MamoníEste sábado salimos a remar al Pacora y cuando llegamos estaba completamente seco (figurativamente, por supuesto), no tenía suficiente agua para bajarlo en nuestros kayaks. Yo me suponía que iba a estar así, pero, de todos modos, fuimos a revisarlo. Inmediatamente partimos hacia el Mamoní, que se puede correr todo el año. Camino hacia el punto de partida vimos que estaba más húmedo el área del Río Mamoní que la del Pacora. A las 3:10pm estábamos en el agua, listos para bajar el río: un poco tarde para mi gusto, pero solamente éramos Joaquín y yo, y el río no cargaba mucho volumen.

Nuestro plan original era remar el Pacora partiendo al medio día. Cuando llegué a recoger a Joaquín, este había dejado su remo en el estacionamiento de su casa ¿En qué estaría pensando? Entre la buscada del remo, una parada rápida para almorzar (autrápido del McDonald’s), y la subida hasta San Miguel para ver el Pacora, se nos fueron las tres horas antes de poder meternos al agua.

Por suerte, el Río Mamoní siempre está en condiciones remables. Esta tarde nos tocó con el agua clara, el cielo azul, y el aire cristalino. Ya las flores de primavera se habían caído de los árboles, con la excepción de la Flor de Mayo – vimos un sólo árbol con sus flores en llamas. Ya no habían caracuchas, guayacanes, ni macanos floreados, todo estaba verde, del verde de las hojas nuevas. Todavía el nivel del río está bajo, el agua no lleva mucha fuerza, dejando muchas rocas expuestas que normalmente están bajo el agua.

Solamente éramos dos en el agua, cosa que no me gusta mucho en un tramo de río tan inaccesible como el Mamoní. Pero la remada iba a estar fácil con tan poca agua. También teníamos que bajar a balazo por qué a duras penas teníamos tres horas y media de luz, lo justo para bajar este tramo del río sin perder el tiempo, y sin contratiempos. Nos tomó prácticamente las tres horas bajar el río, tal como calculamos. No hicimos ninguna parada innecesaria, no jugamos en las olas (casi no habían), no llevamos nada de comer, y a nadie hubo que rescatar.

Pasé una tarde tranquila en medio del río, bucólica. Ahora es cuando hay que practicar las técnicas necesarias para cuando el río se pone con fuerza, y es buen tiempo para traer principiantes. Mi hombro izquierdo está resentido aún de un desgarre en el Río Grande. Me dolían las vueltas esquimales del lado izquierdo. Espero poder reforzarlo pronto para no andar manco en aguas turbulentas.

Conversamos sobre una caminata a lo largo del río, exactamente del largo de nuestra remada. Quiero regresar uno de estos fines de semana para recorrer de apuro, caminando, esta sección del río para tener una idea de cuanto puede tomar caminar esa sección. También quisiera tener una idea clara de cuan difícil, o fácil, sería hacer el recorrido, cuanto habría que nadar, si es que hay que hacerlo, y buscar un buen lugar para acampar.

Autor: Irving Bennett

Siempre listo.

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