Tres Brazos de Pacora

Iniciando nuestro descenso
Iniciando nuestro descenso

Ayer bajamos el Río Pacora desde Tres Brazos hasta La Chapa. Nuestro plan original era bajar desde La Chapa hasta El Tornillo, pero Joaquín sugirió a último momento que cambiáramos a Tres Brazos. La última vez que intentamos llegar a Tres Brazos nos encontramos con un obstáculo en el camino, un árbol caído, o una piedra rodada (no recuerdo bien), que no nos lo permitió. Esta vez llegamos sin problemas con ayuda de buenas llantas y doble tracción en transmisión de fuerza. La vía de acceso para llegar a Tres Brazos requiere de un 4×4, buenas condiciones del camino, y buenas llantas.

Lástima que se me quedó mi cámara. Joaquín tomó buenas fotos, pero pasará un buen rato antes que me las pase, si es que me las pasa. Este tramo es el más remoto de las secciones del Río Pacora. La flora y la fauna es muy variada. Notamos varios lugares donde obviamente se encuentran nutrias regularmente. Pudimos ver muchas piedras con desechos fecales bastante frescos y olorosos. También había una buen variedad de aves, incluyendo cormoranes, garzas, martines, y garzetas.

La lluvia amenazaba con caer y el cielo estaba cubierto de nubes. Estas condiciones son ideales para remar, muy de mi gusto por lo fresco. Hubiese deseado más agua en el río pues estaba algo seco, increíble por lo mucho que ha llovido recientemente. Pero era mejor así pues Alejandro Bistraín tenía mucho tiempo de no meterse en un kayak rígido. Alejandro nos iba a acompañar en un kayak inflable, pero no lo amarró bien al techo de mi auto y salió volando a 100 kilómetros por hora cuando íbamos por la autopista. Su kayak quedó amarrado al auto solo por la cuerda de proa y el otro extremo se raspó con la carretera. Cuando paramos ya el bote estaba perdiendo aire en una de sus recámaras. Por suerte estábamos cerca de la casa de mi hermana Michelle y Alexandra tenía su kayak afuera, en el estacionamiento. Rápidamente arreglamos la falta de kayaks y Alejandro accedió a seguir con nosotros.

Por suerte Alejandro tiene muy buen espíritu por que pronto iba a necesitar de su buen humor. Iniciando el descenso se volteó y nadó. Y seguiría nadando cada vez que se volteaba por las siguiente tres horas. Pero siempre pudo mantener su calma, buen humor y una sonrisa en la cara. Es bueno remar con gente ecuánime que siempre muestra una buena cara al mal tiempo. De hecho, Alejandro la pasó muy bien y no se quejó en ningún momento. Al final llegó feliz de haber bajado el río y listo para volver a repetirlo.

Jaime Vásquez me impresiono por que se lanzó de primero por muchos rápidos que anteriormente le hubiesen dado pausa. Ahora que está remando un kayak con mucho volumen, un Pyranha Burn, su confianza ha aumentado enormemente. Y un buen eskimo rol también lo ha ayudado mucho. Su rol de combate lo sacó del agua cada vez que se volteó. En el Jackson Super Fun Jaime pasaba mucho páramo en el río. Como el Burn tiene sus bordes fuera del agua, Jaime es ahora menos vulnerable a la voluntad de las corrientes del río.

Jardín de Piedras
Jardín de Piedras

Hay muchas secciones de piedras en el tramo de Tres Brazos. Hay que estar siempre atentos a no darle el borde superior a la corriente cuando uno se choca con una piedra en estas secciones del río. Alejandro nadó varias veces por que todavía no había recuperado este reflejo, que no es muy natural, de inclinarse hacia las piedras cuando se va a entrar en contacto. Yo pasé un buen rato de mi remada atrás de Alejandro para ayudarlo a salirse de las rocas cuando su bote se trababa entre las mismas. Pero después me fui adelante del grupo adelantándome para llegar primero a una caída de agua que quería estar seguro que todos caminaran. Es una sección en la que el agua cae por un pedreguero que podría hacerle daño fácilmente al que se meta desprevenido. Y ya Jaime se había lanzado de primero por varios jardines de piedra sin darle mucha cabeza al asunto.

En uno de esos pedregueros quedé volteado mientras rescataba el remo de Alejandro. Por suerte ya había acomodado el remo de Alejandro paralelo al mío. No estaba muy cómodo volteado y con dos remos en las manos. Pero pude hacer mi rol rápidamente antes de quedar rastrillado (bien rastrillado) con el fondo del río. También me incomodaba sacar el remo entre tantas piedras, especialmente por que mi hombro derecho no está del todo santo. Unas viejas lesiones me están comprometiendo la integridad de la coyuntura del hombro.

Joaquín, como siempre, debe haber sido el que más se divirtió en el río. No dejó pasar ni una sola ola sin surfearla, jugó en todos los lugares donde pudo, y no dejó de practicar su rol desde que iniciamos nuestro descenso. Yo debería imitarlo y practicar mi rol incesantemente. No me volteó mucho, pero por eso es que cuando me volteo es muy probable que sea en un lugar peludo en el cual el rol resulte indispensable para mantener todas las partes del cuerpo en buen estado. Joaquín ha progresado increíblemente rápido en su kayak precisamente por qué practica todo lo que puede a través de todas las bajadas del río. Y esto lo hace con comodidad por que tiene un rol a prueba de balas que le da la confianza para arriesgarse sin estrés, confiado que siempre va a poder sacar la cabeza del agua.

¡Pasamos un sábado espectacular! Salimos de la ciudad a las 12:oo mediodía y estábamos remando a las 2:00pm por un río rodeado de bosque primario, con flora y fauna para acompañar el entorno. Es difícil concebir de una aventura más fácil que esta. Buena aventura, buena compañía, y pintas frías al final del camino. Mejor, ¡se daña!

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