Ultima Remada

 

Revisando un rápido
Revisando un rápido

Este fin de semana despedimos la temporada de lluvia del 2008 con remadas consecutivas: remamos el Río Pacora el sábado y el Río Mamoní el domingo. Ya dudo que pueda volver al río hasta el próximo año. Pero esta despedida fue muy dulce. Los ríos tenían un excelente nivel de agua, el agua estaba cristalina por que no había llovido recientemente, y la brisa de verano ya estaba soplando. Los árboles deciduos ya estaban tirando sus hojas al río.

 

El sábado en la tarde bajamos el Río Pacora desde La Chapa hasta Caballo Blanco. Tratamos de llegar hasta Tres Brazos, pero un árbol caído evitó que llegáramos hasta esa sección del río. Bajamos La Moledora sin problema y seguimos inmediatamente hasta La Paila. Dimas, que ha estado remando bastante en Chiriquí decidió correr el brazo derecho de La Paila. Normalmente no bajamos ese brazo por ser algo peligroso, pero Dimas lo corrió sin mayor problema. Se volteó al golpear la piedra donde está el colchón de agua. El río lo botó de esa posición a la piscina que está después de esa bajada y Dimas hizo su rol.

En “La S” Joaquín se volteó en toda la entrada al rápido y se fue por encima de unas piedras. Pero logró hacer su rol y siguió sin mayores problemas. Se golpeó un codo, pero nada más grave que eso. Joaquín estaba algo desganado en el río – sus energías no estaban al nivel normal. Tratamos de surfear la ola que está en La Presidencia, pero el nivel de agua no estaba muy apropiado. Hicimos el salto de El Tapón sin parar a revisarlo. Llegamos directo al borde remando, lo revisamos someramente y nos lanzamos. Yo fui de primero y al caer me incliné muchó río abajo y perdí impulso. El chorro me retuvo, me volteó y me revolcó brevemente. Después de unos segundos bajo el chorro, volteado, sentí que ya el agua no tenía la intensidad de el principio y decidí intentar mi rol. ¡Bingo! Aire en los pulmones nuevamente, revisé el entorno – todavía estaba bajo la atracción del chorro. Remé con fuerza y me liberé de sus garras. Joaquín y Dimas lo bajaron con estilo y sin problema.

En El Tornillo jugamos un rato. Surfeamos las olas que se forman cuando el agua pasa sobre las piedras que forman el rápido. Como estaba atardeciendo ya seguimos hasta Caballo Blanco. La ola de Caballo Blanco estaba buena y la surfeamos también. ¡Qué buen día!

Partimos de madrugada hacia el Mamoní. A las 8:27 am ya estábamos remando en el Río Mamoní. Estabamos Dimas, Paulo, Joaquín y yo. Las olas del Mamoní no tenían suficiente fuerza para atraernos por que ya el nivel del río estaba bajando. Tenía la esperanza de que el hueco principal del río estuviese activo. Pero también estaba débil y no nos quedamos a jugar alli. En el cañón bajamos el primer salto sin problema. Dimas decidió bajar La Colombiana después de revisar el rápido. Nosotros nos colocamos con las cuerdas de rescate para tratar de ayudar en caso de una nadada fatídica: ese rápido tiene una piedra que es un colador mortal. Dimas lo bajó sin problema. Todos hicimos el segundo salto: Mamita.

Luego nos salimos arriba de Mama Grande y Dimas quedó atraído por lo que vió. El Salto estaba despejado, su nivel era óptimo, y no parecía presentar mayor riesgo. Nuevamente preparamos nuestras cuerdas y Dimas se alineó en su bote, remó con fuerza y ¡Zaz! En un instante había bajado Mama Grande y daba gritos de jubiló que resonaban en el cañón del río. Ahora era miembro de un pequeño grupo de remeros que han bajado ese chorro. Todos nos metimos al agua arriba de “La Z” y la bajamos con gusto. Llegamos a las 11:00 a la salida, hora y media antes de lo que habíamos acordado con nuestro conductor. Nos tocó esperar para que nos vinieran a recoger. Pero no había problema en el mundo que importara en ese momento. Todos estábamos felices, sonriendo y gozando del fresco del río bajo la sombra de un higuerón.

Autor: Irving Bennett

Siempre listo.

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