Extremo, palabra abusada

Hoy día la palabra extremo la encontramos por todos lados: deportes extremos, actividades extremas, velocidad extrema. A mi me causa angustia escuchar la palabra “extremo”. Mucha gente califica mis actividades como extremas, pero yo las encuentro totalmente normales. Hoy día trasnocharme sería una actividad extrema. Pero caminar 12 horas seguidas es un paseo por el bosque.

La gente a veces piensa que la montañera es un deporte extremo. Yo creo que la bicicleta de ruta es un deporte extremo. Todavía no tengo un solo amigo que se haya muerto montando montañeras, pero Nestor Sosa se dió con un carro en una competencia en la Calzada de Amador, y a Lanzas lo mató un auto practicando en Gamboa. Las caídas en el asfalto y el concreto duelen mucho más, causan más daño, que la peor caida en montañeras que yo me haya dado. Pero la gente se acostumbra a lo que suele hacer con frecuencia.

Los constructores de rascacielos en Nueva York se acostumbraron a caminar sin seguridad por las vigas de metal que estaban expuesta a mas de 50 metros sobre el pavimento. Ni pensaban que se podían caer cuando caminaban libremente por las estructuras de los edificios que construían. Creo que mi corazón podría pararse si de repente viera hacia abajo al estar parado en una viga de acero en una posición similar.

Pero la palabra extremo vende autos Nissan, procesadores de computadoras, y ropa para actividades físicas. No hay problema con eso. Hay gente que puede tener un hábito de vivir al borde del susto. Como tirarse de paracaidas de un avión: la primera vez asusta. Después uno se acostumbra y es cosa de hábito.

Para mi lo divertido es medirme contra retos difíciles. Ganar un primer lugar en una competencia es un gran reto. Yo me mido contra retos más de gente normal: terminar un gran evento es un buen logro. Y, como mi máquina es diesel y no va rápido, tengo mejores oportunidades en eventos largos. Los eventos “sprint” para mi serían extremos. En cualquier momento puedo volarme una viela en un acelerón inesperado, y eso sería extremo.

Autor: Irving Bennett

Siempre listo.

0 opiniones en “Extremo, palabra abusada”

  1. Hola Harold,

    Tienes razón… Desafortunadamente el abuso del término aleja también a otros que pueden pensar que algún evento estará fuera de su alcance por ser “extremo”. Ojalá que esta moda “extrema” pase pronto.

  2. Me parece muy interesante tu observación, yo tambien practico el “deporte” si se le puede llamar así de incursionar por senderos montañosos en bicicleta montañera, la verdad te comento que uno suda mucho pues Panamá es un país muy húmedo y ahí es donde entiendes que tambien es tropical. Pero yo creo que el panameño se acostumbró a ver reportajes por TV (Cable) de deportes no convencionales en este país MtB, Spining, Skydivers, Skaters, etc., y si a eso le llamamos ser fanaticos de estas actividades no creo que con sólo sentarse frente al TV o PC y mirar lo que otros hacen se le pueda llamar deporte.
    Realizar la actividad es lo que marca la diferencia entre lo exiguo, moderado, razonable, sencillo a lo extremo.
    Por ejemplo: no es lo mismo mirar el boxeo que practicarlo, ver motocross que practicarlo y así sucesivamente.
    Lo que si es extremo es fumar, ingeriri alcohol, drogas, comer grasas o incrementar los niveles de colesterol negativo Y NO HACER NINGUN DEPORTE, SOLO VERLO POR TV O PC. ESO SI ES EXTREMO!

    YA SABEN SI QUIEREN PRACTICAR UN DEPORTE
    VERDADERAMENTE EXTREMO, VAYAN A LA CASA DE SUS AMIGOS VEAN LA PELEA, EL JUEGO O EL DOCUMENTAL, INGIERAN ALCOHOL WARO, BEER, COMAN PIZZA CARNE ASADA, CEVICHE ETC. EN CANTIDAD Y NUNCA PRACTIQUEN EL DEPORTE QUE ESTAN MIRANDO.

    GRACIAS A DIOS, Ustedes están haciendo lo contrario, están practicando deporte y analizando el comportamiento de lo que no.

    NO SE DEJEN CONFUNDIR, SIGAN PRACTICANDO DEPORTES NO EXTREMOS.

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