Esta es una breve entrada para añadir la foto del grupo que corrimos Miwok 2012. Sin ellos yo no hubiese podido desempeñar una buena carrera. Esta gente me mantuvo al trote y me motivo a entrenar a un nivel superior. Además, tratando de corretearlos por los senderos me obligó a correr más rápido de lo que lo hubiese hecho solo. Aquí estamos en el Parque Metropolitano, en donde hicimos al menos una corrida larga todas las semanas entrenando en un terreno muy específico, parecido al que nos esperaba.
Rumbo a Mont Blanc 2012
Ya es oficial: Ultra Trail Mont Blanc 2012 es mi próxima carrera. Llevo tres años trabajando en esta meta y el día ha llegado, todo mi enfoque está en este próximo evento. Al día de hoy me quedan:
3 meses 13 días
15 semanas
105 días
75 días de semana
.29 años
Dependiendo de cómo se juzgue, puede parecer bastante, o poco. En este caso, si estuviese iniciando desde cero sería imposible estar preparado en tan poco tiempo. Pero como ya he pasado tanto tiempo con esta meta en mi mente, parece como una eternidad lo que me queda por delante. Siendo práctico, es justo el tiempo que necesito para terminar de prepararme físicamente. Eso incluye tiempo para recuperarme de Miwok 2012 y para hacer muchos kilómetros verticales para terminar de preparar mi esqueleto, y sus tendones, para el reto más grande que voy a tener por delante en los próximos años.
Después de 30 años preparándome, creo que 3 meses es una parpadear de ojos. Ya tengo la parte práctica fuera del camino: boleto aéreo, hotel, equipamiento (creo) y compañía. Solamente me falta esquivar los accidentes que me pueda plantear el camino y el entrenamiento de estos próximos meses. Tengo pequeños problemas que resolver, como la ausencia de compañeros de entrenamiento dedicados (ahora que Daniel terminó su meta, ¿quién me va a hacer correr tan regularmente? Es posible que tenga que recurrir a mi minúscula voluntad.
Por la parte práctica, puedo darme el lujo de hacer tres veces el tiempo que hice en Miwok en 100k y aún llegar dentro del límite para la carrera. El límite es 46 horas, y si hago tres veces lo que hice en Miwok llegaría en 45:06 a la meta. Por lo tanto, para ponerme un reto razonable, aparte de terminar, quiero llegar en menos de 40 horas – 39:59:59.99 me complacería enormemente. Durante la carrera estoy seguro que seré enteramente pragmático e iré muy suave y constante, despreocupado de lo que diga el reloj. Confío en el amplio margen que tengo para terminar si solamente consigo ejecutar sin contratiempos.
Había estado confiando que podría correr toda la carrera con la compañía de Luis Carlos Stoute, que también viene a correr UTMB, pero su integridad física está comprometida ahora mismo con una lesión de la banda iliotibial de su rodilla derecha. Yo creo que con reposo puede mejorarse, pero reposo no es una palabra en el vocabulario de LC. Así es que tendré que ver cómo me entretengo durante todas las horas que me tome completar el recorrido. Puedo tratar de empatarme con la cavernícola de Susan Donnelly y ver si no le molesta que la acompañe por un rato.
Reporte Miwok 2012 100k

¡Misión cumplida! Todo el equipo panameño desempeño un excelente papel en Miwok 2012. Todo el entrenamiento que hicimos juntos se vio reflejado en el resultado: 4 de nosotros terminamos dentro de los mismos 20 minutos, después de 100 kilómetros corriendo por un terreno con 3,800 metros de desnivel. Luis y Jose no terminaron en el mismo bloque por que a uno lo molesto una rodilla y al otro el estómago (todo puede pasar en una carrera tan larga).
Daniel Brostella 14:46:35
Roger Bennett 14:54:55
Rompy Bennett 15:02:58
Carlos Retally 15:03:44
Luis Stoute 16:17:42
Jose Orillac 16:42:16
Yo tuve un gran día, producto de todo el entrenamiento previo, y casi termino junto a mi hermano Roger, que el año pasado me sacó un par de horas en la carrera. No solamente eso: todo el mundo demoró de 1 a 3 horas más para terminar el nuevo recorrido de esta carrera, mucho más exigente que el año anterior, y a mi me tomó menos, casi 1 hora menos.
La partida fue en Stinson Beach este año y la adelantaron a las 5:00am. Después de una breve vuelta por el estacionamiento iniciamos la trepada más grande de todo el recorrido hacia Bolinas Ridge, a 545mt de elevación, recto hacia arriba. A los pocos minutos de estar trepando ya se veía una culebra de cocuyos subiendo el costado de la montaña. Todo este recorrido lo hice con Daniel y Carlitos, ya que las liebres salieron por delante en cuanto sonó la campana. Mi plan era tratar de correr pausadamente la primera parte de la carrera y luego ver que podía hacer por el resto. Los tres seguimos juntos hasta que poco a poco me fueron dejando atrás en Bolinas Ridge.
El día estaba espectacular, con un cielo azulado sin una sola nube y poco viento. Aún así, iniciamos a correr con frío. Sin llevar ningún apuro especial habíamos quedado en toda la mitad del paquete de corredores. La primera parte de la carrera era un circuito de Stinson Beach, subiendo al lomo de Bolinas, pasando por la estación de ayuda de Bolinas y luego bajando a la estación de Randall, donde girábamos para regresar de vuelta a Stinson. Al par de horas corriendo ya estaba rodeado de un grupo de corredores que me acompañarían por gran parte del recorrido.
Cuando inicié la bajada a Randall me encontré con Roger, que venía de primero. Llegando a Randall me paso Lagarto (Jose Orillac), y Luis Carlos venía saliendo de la estación cuando llegué. Daniel y Carlitos estaban hidratándose y comiendo en la mesa cuando me acerqué a hacer lo mismo. Esta estación estaba a 20km de la partida, medio maratón, y me había tomado 2:37:45 llegar, lento para un maratón, pero algo rápido para esta distancia. Tal vez estaba corriendo por encima de lo razonable, o tal vez estaba mejor entrenado.
Cuando salí de la estación ya Carlitos y Daniel estaban en la subida. Arranqué caminando, pero me sentía con fuerzas para poder correr a trote de soldado loma arriba, con pasitos cortos y rápidos. Yo casi que puedo hacer ese paso manteniendo el mismo esfuerzo que me tomaría caminar loma arriba si la pendiente no es tan elevada. Al poco rato me alcancé al dúo dinámico y los dejé atrás. De repente, al rato, volteo la mirada y me encuentro con Daniel subiendo a balazo para alcanzarme. Corrimos juntos hasta coronar ese ascenso mientras conversábamos y veíamos a todos los corredores que apenas iniciaban su bajada. Calculo que en esos momentos estábamos por delante de la mitad de los corredores y llevábamos ya un cuarto de la carrera dentro del bolsillo.
Al poco rato nos alcanzó El Rets (Carlitos) y nos fuimos juntos en la tertulia, comiendo kilómetros escuchando a Daniel ejercitar la lengua. En algún momento paré a tomar una foto y quedé atrás. Ya solo me dediqué a gozar del paisaje, los árboles gigantes, y a correr eficientemente. Procuraba subir rápido las pendientes, mezclando caminar y correr mientras mantenía mi ritmo cardíaco a un nivel cómodo. En las rectas subía mi ritmo, tal vez a algo cerca de los 6-7 minutos el kilómetro y en cada bajada soltaba los frenos, acelerando hasta donde pudiese aguantar dejando que la gravedad hiciera su trabajo.
En algún momento me alcance a Carlitos que se estaba quejando de sus quadriceps y las pantorrillas. Para los quads no hay mucho que hacer, pero le dije que pisara más plano para descansar sus músculos. Prácticamente entramos juntos de vuelta a la estación de Bolinas, a los 30km, casi el primer tercio. Pasé por esa estación con apuro por que la próxima era Stinson Beach a los 42km y allí, posiblemente, haría una para más larga. El tramo hasta salir a los herbazales, mientras corremos bajo los redwoods gigantes, es uno de mis favoritos de esta carrera. Al salir al campo abierto vi que Daniel ya se me estaba alejando, casi a 750mt de mi. Le dejé saber que estaba cerca con un grito de on ON!
Regresando a Stinson hice todo lo posible por mantenerme con un grupo de corredores que habíamos quedado juntos en el sendero de Bolinas. En algún momento quedé junto a Octavio Ocampo de México. ¡Qué pequeño es el mundo! Resulta que su tía es la dueña de la cadena de restaurantes La Mexicanita en Panamá, y el próximo año viene de visita. Octavio y yo nos mantuvimos cerca toda la carrera y, al final, me dejo atrás en la última subida para terminar con 14:50:32.
La bajada de Bolinas a Stinson fue por un sendero distinto al que usamos para subir. El sendero que bajaba de regreso a la playa era un zig-zag interminable, con escaleras, raíces, puentes y un ambiente muy agradable que iba cambiando a medida que la humedad aumentaba más cerca del mar. Esta bajada parecía más larga que la bajada a Randall y después de un rato comenzó a cansarme el descenso y ajuste un poco la marcha. Todavía quedaba mucha carrera por delante. Llegué a la estación de los 42km (un maratón) en 5:30:00 y me reuní con mi gente. Cuando estaba llegando ya podía escuchar a Cosita (Lorena) gritando. Luis Carlos aún estaba en la estación cuando llegué, pero salió casi inmediatamente.
Haciendo un inventario de mi estado decidí que era hora de ponerme las medias que llevaba en mi cinto. Había estado corriendo sin medias, pero las Brooks Pure Grit que cargaba me habían raspado el dedo pequeño del pie izquierdo y mejor lo protegía. Carlitos llegó a la estación unos 5 minutos después que yo y decidí esperar hasta que saliera para irnos juntos. Está estación fue la transición más larga de todo el recorrido, como unos 13 minutos en total. Super Rets y yo partimos con baterías recargadas camino a Muir Beach, rumbo a las escaleras del Dipsea Race, la carrera más vieja de Estados Unidos.
La trepada que nos esperaba era de 430mt y nos llevaría a correr por Muir Woods, un bosque de árboles gigantes espectacular. El recorrido inició con una subida leve por escaleras largas, pero pronto se fue poniendo vertical y las escaleras cada vez más grandes. En algún momento Carlitos se fue quedando atrás para luego alcanzarme en la bajada. Este patrón se repetiría a través de toda la carrera. Al llegar a la parte casi plana, camino a Muir Beach, nos encontramos a Luis Carlos, que ya estaba corriendo más lento. Carlitos se lo pasó y yo le seguí, no quería que me dejara atrás. Además, esta parte del recorrido es super-divertida, un sendero que culebrea entre arbustos, flores y herbazales, con una superficie suave y pareja.
Cuando llegamos a Muir Beach nos encontramos con el comité de recepción en pleno: Larissa, Adela, Lorena, Isa, Jennifer, Tío Miguel y Tía Irene, igual que en Stinson Beach. Aquí me actualizaron con el estado del equipo Panameño: Lagarto iba adelante, luego Daniel y Roger corriendo juntos. Isa me contó que Roger estaba sintiéndose bajo de ánimos. En este momento ya estábamos pasando la mitad de la carrera, 53km recorridos. Por ahora todo marchaba bien, el día estaba algo caliente, pero nada agobiante para los que estamos acostumbrados a correr en Panamá. Después de besos y abrazos con mi mujer partí hacia Tennessee Valley, la próxima estación.
En esta próxima trepada me encontré con Dave Mackey, ganador del año pasado, liderizando la carrera ampliamente. Mackey ya venía de regreso a la meta y era obvio que no iba a estar cerca de las 8 horas que hizo el año pasado. Ya me imaginaba que este año la carrera iba a estar más difícil que en el 2011. En esta subida me iban pasando muchas personas, pero la mayoría estaba sencillamente haciendo ejercicio, por suerte. En la bajada final hacia TV apareció Carlitos nuevamente, pasándome con facilidad en el descenso, había encontrado su forma para aprovechar la gravedad al máximo. Yo pasé por TV a balazo: sentía ganas de ir al baño y no encontré facilidades, así que decidí seguir adelante para la próxima estación para ver si llegaba antes que la naturaleza me jodiera. Ya tenía 60km de carrera en el bolso y solamente me quedaba poco menos de un maratón por delante, ya llevaba 8:35:00 corriendo.
Haciendo inventario de mi estado, estaba bastante entero y solamente estaba algo sollado por donde no brilla el sol (bastante normal para mi a estas alturas). La subida saliendo de TV hacia Rodeo era bastante gradual, pero ya no tenía mucha energía para correrla. Ahora estaba alternando una caminata rápida con unos cuantos pasos de trote. A estas alturas solamente me estaba manteniendo a la par del grupo con el que llevaba un par de horas corriendo, principalmente un par de jóvenes corredoras que estaban haciendo un excelente papel. En esta subida me alcanzó una mujer y en la conversación me dijo que había corrido Western States en 27:30 en el 2010 y ahora había vuelto a clasificar.
Al poco tiempo llegamos a un lugar con una vista espectacular de San Francisco y el Golden Gate. Aquí nos estaba esperando Dan Gomez y su esposa Jennifer para tomarnos fotos. Dan y Jen habían venido de Soda Springs a compartir el fin de semana con nosotros y tomar fotos del equipo de Panamá y de la carrera. ¡Qué suerte para nosotros tener un fotógrafo interesado en documentar nuestro progreso a través de la carrera! El día anterior habíamos estada caminando por esta sección buscando un buen lugar para que Dan tomara una foto que tenía en mente: el corredor con el Golden Gate de trasfondo. Pero ese ángulo no sería posible por la dirección del recorrido.
Llegué a la estación de Rodeo en 9:48, 68.48km recorridos. Ya conocía todo lo que me quedaba por delante, básicamente me sentía que quedaba una cantidad conocida por delante y nada más tenía que seguir ejecutando juiciosamente mi plan de carrera: gel cada media hora, tomar líquido cuando sentía sed, mantener mi respiración a un ritmo cómodo y aprovechar las bajadas. El sendero hacia la playa es muy agradable y ahora estaba pasando corredores en la bajada, todavía podía avanzar a buen ritmo ayudado por la gravedad. Esta parte la corrí junto a Iris y Margaret el año pasado y las tuve en mente toda la bajada.
Al llegar a la playa me pasó Rob Apple, que ya ha completado mas de 600 ultras y aún sigue a un ritmo impresionante haciendo una 24 ultras al año. Rob había pasado media hora después que yo por Stinson y ahora estaba acelerando cómodamente hacia la meta. Al final me sacaría casi media hora al completar la carrera en 14:36:25. Rob siempre corría con Susan Donnelly. Este año los vi separados y es posible que hayan terminado su larga relación: los vi la primera vez corriendo en Javelina Jundred en el 2010. El cruce de la playa fue algo incómodo con toda la arena haciendo difícil el recorrido, pero esto nivelaba el terreno para todos. Luego venía la subida interminable de Marin Headlands.
Casi toda esta subida la hice con Betsy Johnson, a quien me había alcanzado al pie de la subida. Durante la subida me encontré a Lagarto caminando y apenas recuperándose de vomitar. Le pregunté por su pierna y me contó que no le estaba molestando para nada, pero ya se sentía sin energías. Le recomendé que aprovechara para comer ahora que había limpiado su estómago para que pudiese volver a darle combustible al cuerpo. Betsy me contó que en TV la esperaba su esposo para acompañarla hasta la meta, a donde llegaría en 15:14:36. Pronto después de ver a Lagarto divisamos Tennessee Valley a lo lejos. Al llegar a TV habría completado 80km del recorrido. En cuanto llegué al descenso volví a soltar el freno y dejar que la gravedad hiciera el trabajo.
Llegué a TV en 11:41 – casi una hora y media más de lo que me tomó correr los 80km de American River en el 2010. Ya el pie izquierdo me estaba doliendo, producto del trajín de la carrera. También sentía que el tendón de aquiles de ese lado estaba tierno y tenía que tratarlo con cuidado. Ahora estaba tratando de caer como una pluma en cada pisada, minimizando el impacto en mi cuerpo. Pero, la espalda estaba intacta y eso me tenía muy contento. Anteriormente a esta altura de la carrera ya tenía la base de la columna adolorida por el impacto de las bajadas. Esto lo atribuyo a todo el entrenamiento previo a la carrera.
Cuando salí de TV me tomé un par de Tylenols para aquietar el dolor del pie y poder dedicarme a correr sin distracciones. En la subida me estaban pasando varios corredores, entre ellos Betsy Johnson con su esposo. Esta parte del recorrido la había hecho al revés con Carmela el año pasado, ya casi a oscuras. Ahora nos tocaba un espectacular recorrido junto al mar siguiendo el contorno de las colinas que caen al Océano Pacífico. Ya me sentía que el fin estaba a la vista. Hacía rato que estaba con ansias de terminar para poder tomarme una cerveza helada, o dos.
Cuando llegué a la bajada volví a pasarme a todos los que me habían pasado en la subida. Muir Beach era la última para camino a la meta, llevaba 12:42 cuando llegué. Adela me preguntaba por Lagarto, preocupada por su esposo. Le conté que venía lento pero seguro. ¡Que agradable volver a donde los Panameños y Lorena que me animaba con su grito de “wohoo”! En la mesa de la estación había de todo, pero ya yo quería terminar. Le di una mirada a la oferta, tomé unas Coca-Colas y me rellené el bolsillo con geles para llegar a la meta con combustible. Solamente me faltaban unos 13km para acabar.
Saliendo de Muir Beach pasé por el Pelican Inn, donde me tomé una cerveza el año pasado durante la carrera. Esta era la segunda vez en el recorrido que pasaba por el Inn y ahora estaba listo para esa cerveza, pero estaba cerrado por una boda. ¡Que suerte la mía! Tenía que seguir si quería llegar lo antes posible a mi cerveza… Apreté el paso.
Cuando llegué al pie de la subida me alcanzó un pelotón. Entre ellos venía el Mex Octavio con sus cuates que había recogido en la playa. Entre ellos venía Jacklyn Gates, que junto con otra amiga habían estado corriendo a mi lado toda la tarde. Cuando le pregunté por su amiga me dijo que ya estaba andando lentamente. Lo entendía perfectamente por que ya la subida me estaba costando, estaba en las últimas y el corazón lo sentía a tope. Me estaba quedando atrás en relación al grupo que me rodeaba y no había mucho que podía hacer al respecto. En algún momento de la subida escuché el grito de Isa, mi cuñada, que acompañaba a mi hermano Roger: “¡Apura Rompy!”. Los tenía cerca, a la vista.
Cuando salimos a una sección abierta pude ver a Roge e Isa cerca de mi, a no más de 500 metros. Pero ya iniciaba el descenso y volverían a dejarme atrás. Hice un esfuerzo por alcanzarlos y nunca logré acercarme. Al poco rato los perdí de vista completamente. Ya estaba en las últimas reservas luchando por mantener mi ritmo y terminar bajo las 15 horas. ¡Quería un 14 frente a mi tiempo! No hubo forma… las escalera de Dipsea no me dejaron aumentar mi ritmo y estaba bajando con cuidado para no hacerme un daño. Al final crucé en 15:02:58, seguido de cerca por Carlitos en 15:03:44, menos de un minuto. ¡Wow! ¡Qué manera de cerrar Super Rets!
10 Días para Miwok
Bueno, ya hicimos todo el trabajo necesario para estar listos para Miwok 100km este 5 de mayo. Ya no puedo hacer nada para mejorar, y solamente nos queda cuidarnos para que nada suceda en los días que quedan. Ahora estoy repasando mentalmente lo que voy a hacer durante la carrera, y, principalmente, qué me voy a poner en los pies.
Estoy en dudas de las Hoka Mafate con que había pensado correr. Las zapatillas me gustan mucho por que me aislan del terreno y evitan que las piedras me hagan daño a la planta de los pies. Pero en Miwok no hay piedras en el camino, no que las recuerde. La superficie es tierra lisa, muy agradable para correr. Además, últimamente me han causado algo de dolor en el pie derecho después de varias horas: como son suaves permiten que el pie derecho se prone ligeramente, especialmente cuando los músculos se van fatigando. Siempre me las puedo cambiar en cuanto eso suceda, pero igualmente me las puedo poner después que el primer par de zapatillas me incomode (que puede que nunca suceda).
Las Brooks Green Silence no son zapatillas de trillo, pero Miwok es tan poco técnico que estoy seguro que lo puedo correr en lo que se me ocurra. Las Green Silence pesan la mitad de lo que pesan las Mafate, y me quedan como un guante. Podría hasta correr sin medias, como más me gusta. Sin medias y con las Brooks mis pies irían libres de masa inercial, casi como correr descalzo.
Green Silence 7oz vs Mafate 11oz más las medias que absorben algo de líquido. Las Mafate amortiguan mucho más que las Green Silence, especialmente en las bajadas. Seis de una cosa, o media docena de la otra, ¿qué hacer?
Listos para Miwok 100km
Ayer completamos nuestro último gran fondo para Miwok 100km. No cumplimos la tarea por que nos quedamos cortos corriendo solamente 34km de los 50km que teníamos planeados, pero el sol se puso inclemente y decidimos abandonar. Aún así, fue un excelente día corriendo desde San Miguel hasta Altos de Pacora ida y vuelta. Este recorrido lo hicimos hace 5 semanas y resulto claro el progreso que logramos en el tiempo que transcurrió desde la primera vez que hicimos el recorrido. Esta vez fuimos más rápido y se sintió más cómodo.
Me faltó comida en este recorrido. Mi botella de gel se me perdió en la primera bajada larga, un descenso desde 400 metros hasta 100 metros en unos 2 kilómetros. En algún lugar de esa bajada quedaron mis 5 onzas de gel, las 600 calorías que me iban a mantener a tope durante la corrida. Por terco y no comerme todos los otros paquetes de sólidos que llevaba terminé gateando la última loma. Perdí como cuatro libras en el entrenamiento, que no necesariamente es una buena cosa. Algo de ese peso tiene que haber salido de mis músculos, un recurso que deseo mantener intacto hasta la carrera. Estoy seguro que no fue de líquido por que tome agua en suficientes cantidades, tenía todo el Río Pacora para abastecerme.
Mis compañeros, Daniel, Lagarto y Roger, me sacaron varios kilómetros de ventaja, corriendo alrededor mío, como si yo fuera un bulto. Trataré de hacer algo al respecto en estas últimas dos semanas antes de la carrera. Ahora que tengo el fondo puedo correr mucho menos y hacer entrenamiento de intervalos para aumentar mi velocidad, mezclados con un par de corridas de tempo sostenido, en un lugar plano, como en la calzada de Amador.
Qué agradable es haber hecho las adaptaciones para las largas distancias. Ahora puedo correr un maratón y terminar sin ninguna molestia. Estoy curioso por ver cómo voy a terminar los 100km de Miwok. El año pasado terminé Miwok con un dolor intenso en la ingle derecha. El dolor inició después que me enfrié, pero amanecí bastante recuperado. Ahora hemos hecho todos nuestros fondo corriendo grandes desniveles, arriba de 1,000m por recorrido, y estoy seguro que los músculos y tendones estarán preparados para el abuso de esta próxima carrera. Y todo esto es solamente el preámbulo para Mont Blanc 2012, con 10,000m de desnivel.
Miwok 2012 y Ultra Trail Mont Blanc 2012
Camino a Miwok 2012 y UTMB 2012 he dejado pasar el tiempo sin actualizar esta bitácora. He estado ocupado corriendo y corriendo, y pasando tiempo con mi Lorena, Irving y Laura. Daniel Brostella, José Orillac, Carlos Rettally, mi hermano Roger, Luis Carlos Stoute y yo vamos para Miwok este 5 de mayo, 2012. Junto con ellos he corrido fondos largos todos los fines de semana de estas últimas cuatro semanas: 32km de San Miguel a Altos de Pacora (ida y vuelta), 50km de Mamoni, 38km en El Valle (hasta Jordanal), y 50km de El Valle Trail Race este viernes de Semana Santa.
Jamás antes había corrido tanto, tan de seguido, y con tanta frecuencia. Estoy muy curioso por ver cómo me va a ir en Miwok este 5 de mayo. Mi meta es algo atrevida, 13:59:00, pero muy dentro de mis límites teóricos. Es una meta atrevida por que el año pasado me tomó 15:59:00 completar el mismo recorrido. Está dentro de mis posibilidades por que una proyección típica de mis tiempos de carrera indican que debería tomarme aún menos tiempo completar ese recorrido. Anteriormente siempre he llegado con menos entrenamiento a las carreras de ultra distancia, pero esta vez tengo el fondo en mis piernas. Ya mi corazón también ha hecho su ajuste a mi nuevo nivel de actividad y estoy registrando pulsaciones debajo de 50 latidos por minuto. Hacía mucho tiempo que no estaba latiendo tan lento mi corazón.
A menos de un mes de Miwok ya estoy en forma. Anteriormente estaría en un estado de entrenamiento apurado para tratar de llegar a la carrera en buena forma. Este año voy a darme el lujo de descansar antes del evento para llegar en óptimo estado a la partida. Y todo este entrenamiento será la base para Ultra Trail Mont Blanc en agosto. Antes, quiero hacer un par de sesiones de velocidad para cerrar el entrenamiento con broche de oro. He estado corriendo relativamente lento, construyendo mi fundación de tiempo sobre los pies y reforzando el sistema esqueletal para que aguante el estrés de intervalos a velocidad.
Hemos corrido muchas lomas en este entrenamiento. Recuerdo que mis flexores de caderas estaban desbaratados después de Miwok el año pasado. Espero que este año ni se den cuenta del evento al que los voy a someter. Necesito poder pasar de Miwok a Mont Blanc sin mayor descanso para poder llevarme todo este entrenamiento sin tener que hacer ni un paso atrás en mis corridas. Todos los fondos largos han tenido desniveles proporcionales a los que vamos a encontrar en nuestras pruebas futuras. Creo que, aparte de los intervalos, solamente me hace falta un poco de entrenamiento de fuerza para llegar cómodo a nuestra próxima carrera.
Nombre de Dios a Gamboa
Anoche regresé de caminar y remar de Nombre de Dios a Gamboa. El lunes en la mañana me escribió mi amigo Juan Antonio preguntando si quería llevar a unos hombres a caminar el Camino Real y le dije que me interesaba. Al reunirme con la gente, eran un par de teniente de la Marina y un teniente de los Marines, me dijeron que querían cruzar el Istmo en tres días. Después de decirles que estaban locos les conté de un viaje parecido que había hecho con Scott Schumaker y Jorge Heilbron hace unos años atrás. Les gustó la idea y al día siguiente partimos a recorrer el Istmo.
Básicamente, en una día caminamos 38 kilómetros desde Nombre de Dios hasta Boquerón arriba, y, al día siguiente, remamos 40 kilómetros desde Boquerón Arriba hasta Gamboa. Ellos siguieron caminando por el Camino de Cruces y luego por la calle hasta llegar al puerto de Balboa. Todavía no he escuchado sobre su llegada, así es que asumo que están caminando aún, si es que no están perdidos en el Parque Camino de Cruces. Ya me enteraré luego de cómo les fue.
Para mi, lo más increíble de la experiencia, ya que nunca lo había hecho así, es que me fui casi sin comida. Por el apuro del plan solamente me llevé lo que me quedaba de mis geles y otros alimentos de apoyo para mis corridas largas. Al final, como estoy harto de comer esas calorías simples, solamente me comí unos 6 Power Gel Blasts sabor a Kola en un recorrido de casi 80 kilómetros. Mejor dicho, no comí nada. Caminamos 2 horas el lunes por la noche, 14 horas el martes y remamos 8am a 5pm el miércoles. Me dormí con hambre todas las noches, pero al despertarme ya me sentía fresco nuevamente.
El martes en la noche, después de las 14 horas caminando con solamente unos 4 paquetes de 120 calorías, me sentía nauseabundo y cansando. Pero estaba con tanto sueño que me fui a dormir así mismo. El miércoles me desperté fresco como una lechuga listo para remar 40 kilómetros sin parar. Mi cuerpo estaba sacando su alimento del exceso que tenía acumulado alrededor del abdomen. Y creo que tengo suficiente como para seguir por otra semana o dos al mismo ritmo. Parte del truco, creo, es mantener el ritmo suficientemente bajo como para poder recibir las calorías de la grasa acumulada y no tener que usar los carbohidratos acumulados en los músculos. Esos, estoy seguro, me hubiesen fallado como a las 12 horas, sino antes.
Mis compañeros estaban comiendo MREs (Meal Ready to Eat), la ración típica del ejército de Estados Unidos, y a mi no me provocaba comer de esas raciones (además, tampoco me ofrecieron). Pero yo estaba preparado para esa situación y estaba confiado que no tendría ningún problema. De hecho, solamente el teniente de los marines se mantuvo conmigo en la caminata. Los otros dos siempre andaban rezagados y al final del primer día uno estaba muy limado (y sollado entre las piernas además). Estos hombres estaban por la conquista del cruce por que creo que ni gozaron del paisaje espectacular que estábamos atravesando.
Desde hacía muchos años no encontraba tantos árboles caídos en el recorrido. Yo había hecho el cruce de Nombre de Dios a Boquerón en 11 horas y esta vez me tomó 16 horas en total. Tuve que tirar mucho machete para cruzar una docena de árboles caídos. También me toco cruzar un derrumbe que me dejó casi que una pared vertical de unos seis metros de ancho a través del camino. Estaba muy preocupada mientras cruzaba por esa cara de piedra y veía que cualquier desliz me haría caer largo antes de que parara de rodar. Fuera de eso, el camino estaba tan hermoso como siempre. Ya estoy listo para repetirlo una vez más.
28km Descalzo
Unas noches atrás me fui descalzo desde El Valle de Antón hasta Las Uvas, en la Interamericana, 28km de asfalto, de noche. No llevaba agua y solamente vestía un pantalón de correr y una camiseta de poliéster. Partí a las 11:00pm y llegué a Las Uvas a las 7:00am, parando a dormir como una hora. No dormí más por que al enfriarme mientras descansaba perdí calor corporal y no me quedo más remedio que reanudar mi peregrinar.
Aprendí varias cosas: a ese ritmo puedo hacer el Ultra Trail de Mont Blanc en 46 horas, dentro del tiempo de corte. Cuando se va lento, 4km por hora, el cuerpo no necesita mucho para mantenerse en movimiento. También, es mejor descansar durante el día, cuando el calor abrasa el cuerpo – durante la noche el frío hace incómodo el descanso.
Mis pies sufrieron muy poco en el trayecto. Al final terminé con una pequeña ampolla en cada pié, en el lado de afuera de cada talón, justo donde hacían contacto con el piso. Yo hubiese pensado que la ampolla debió salir en la parte de atrás del talón, pero estaba equivocado. El agua hizo muy agradable la superficie del asfalto, lo hacía casi sedoso.
Solamente tomé unos sorbos de agua en el camino. Había agua por muchas quebradas, pero, al final, tomé agua que se derramaba de unos tanques de abasto del IDAAN. No tomé mucho por que el chorro que caía era grande y no quería mojarme todo para evitar que me diera más frío. Creo que hubiese podido hacer todo el recorrido sin tomar nada de agua. Un poco más de agua haría más agradable el paseo, pero no era necesaria. Por un breve momento pensé que me iba a descompensar por falta de azúcar, pero el momento de nauseas pasó y pude seguir caminando sin mayor problema.
Voy a volver a hacer este paseo, pero la próxima vez me llevo las Vibram FiveFingers para no correrme el riesgo de cortarme los pies. Al pasar por las cantinas encontraba vidrios por el piso de las botellas que habían roto los borrachos. También me voy a llevar un bastón pequeño para no tener que enfrentarme con los perros de la calle con las manos vacías. Los perros fueron lo más incómodo de la caminata. Varios perros hicieron que se me erizaran los vellos y que la adrenalina me dejará con el corazón palpitando con fuerza. No es agradable tener que hacerle frente a tres perros agresivos a la misma vez. Es fácil asustarlos – sólo hay que levantar la mano como si tuviera una piedra y se alejan. Pero pronto regresan a seguir molestando.
Por último, llevar dinero para el desayuno en Las Uvas es esencial. Cuando llegué a Las Uvas solamente me tomé un vaso de agua mientras esperaba que Lorena, camino a Panamá, me recogiera. Un par de hojaldras con café hubiesen hecho de la espera algo más agradable.



